La foto anda por las hojas volanderas, los besos al aire que lanza Jorge García Vidal en pleno juicio, último de los Grapo, y quien descerrajó un tiro por la espalda a una mujer, Ana Isabel Herrero, 44 años, para que no se le escapara y pudiera rematarla bien con otro en la cabeza mientras bajaba por la cuesta de su garaje particular. Querían los 725.000 euros de impuesto revolucionario, propietarios ella y su marido de una pequeña empresa de trabajo temporal en Zaragoza. Ahora el Gobierno prepara su indulto parcial, condenado a 66 años de cárcel, 13 lleva ya en la trena, pero la orgía del procés trae estos lodos. En el juicio (2009), ante una pregunta del fiscal, García Vidal, Xurxo, manifestó estar orgulloso de haber matado a aquellos «dos esclavistas» para contestar a grito pelado: «Arrepentido estará tu puta madre». Precioso
¿Están arrepentidos los del procés? Igual la respuesta es la misma, porque España nos roba y la República Independiente de Ikea trae muchas fantasías: «Arrepentido estará tu puta madre«. Casado, más listo que las pesetas rubias, ya ha dicho por dónde tira monte arriba: «Voy a por el 60 por ciento de socialistas que está en contra de los indultos». La última lidia la tenemos clara, en pleno Ayusazo, Vox subió y PP arrasó, los votos por tanto no venían de la franja de la derecha, sino que el premio gordo (con la caída estrepitosa del Padre Gabilondo, de las urnas al hospital por arritmia, el peor resultado socialista en la historia madrileña) vino de la izquierda. Todas estas cuestiones, que son materia social, no tienen sesgo ideológico, cada uno vota según euforia o enfado, porque los hay que repiten como loritos: “Si me entero de que Sánchez recibió a Rociíto en la Moncloa, no le voto más”. Cuidado, eso sí, con lo social, porque es pura calle y pueblo pleno, como la freiduría de la esquina. “Hombre, oiga, Xurxo mató a personas, pero los indepes no”. Ya, amigo, pero ambos reciben lo mismo, el indulto, márchese sin pagar y tan amigos, desde el final podemos igualarlos, ¿o no se da cuenta que la medida es idéntica?
Situación insostenible
El caso es que hay un buen motivo para seguir pidiendo calamares fritos: Anticorrupción recupera 9 millones de euros procedentes del presunto cobro de comisiones ilegales en la concentración del plan eólico y de las ITV de la Comunidad Valenciana, caso Erial, donde está imputado el expresidente valenciano y Zaplana, exministro del PP. Nueve millones gordos para la saca. ¿Y no podrían hacer lo mismo con Bárcenas? Eso espero, amigo mío. De momento Rato, qué burrada, 65 millones de fianza, madre mía. Lo ideal sería que todo el agua que sacaron del río volviera al manantial primero. No están arrepentidos, arrepentido estará tu puta madre, sí, les jode que les anden con la faltriquera, pero pagan sin rechistar, lo que España necesita en la actual crisis económica, sanitaria y de todos los colores del amarillo al rojo. Cinco millones sin trabajo y un millón más de pobres, además de la deuda de 226.000 millones que la nación adeuda. Coja el teléfono, amigo, llame al primer número al azar y fijo es un autónomo en cese de actividad o ERTE. Vale, vale, voy a probar esta tarde. Según el INE: “Más de 320.000 autónomos desaparecidos y 200.000 empresas cerradas por la crisis en 2020”.
Rato paga, Zapla paga, ¿y Cospe? La Audiencia Nacional anda cotizándola, entre alcachofas por el centro de Madrid, con López del Hierro detrás, más encorbatado y endomingado que nunca. Anticorrupción tiene otro pastel que servir: el caso Kitchen, donde un chófer, Sergio Ríos Esgueva, el de Bárcenas, a cambio de 2.000 pavos mensuales pagados con Fondos Reservados del Ministerio del Interior, tenía por función cantar La Traviata. Muchos en este país estamos convencidos de que Bárcenas no dijo una sola mentira en sede judicial ni en el bar donde iba a tomar cañas con Mariano. Su trinque entero, es cierto, no lo explicó a la minucia, pero no es más que una resta del general, donde Marianico se volvía loco con la trituradora de papel y los puros. Y así, muchas veces, quería meter el humo azul también en la máquina.
Lo mejor es ventilar, puertas y ventanas abiertas, mucha corriente de aire y que el viento cambie. Por eso, Pedro Sánchez va a empezar la limpia de ministros, justo detrás de los indultos. Las metroscopias del asunto son terribles: el 62,7% quiere rotos los pactos con Unidas Podemos, ahora que las coletas están todas cortadas, y el 46,1% quiere pactos con el PP por temas de Estado. Los peor valorados: Castells, Montero, Celaá, Belarra, Laya y Garzón. El primero y el último no tienen problemas: Castells es multimillonario y coger un avión a donde sea es el problema menor; Garzón es invisible, y puede seguir ahí, donde no sabemos, chupándose el dedo o una piruleta de niño chico. Aguanta como un campeón Marlaska, Montero y Calvo. Díaz es una incógnita, como Iceta. Dos triunfan, dentro y fuera de Sálvame, Margarita Robles y Nadia Calviño, las mejores del equipo, sin duda. “Paciencia y barajar”, como tanto dijo Cela antes del Nobel y Javier Pradera en las reuniones de El País. Dicen que los caídos ya son tres: Laya, Belarra y Garzón. Está bien hacer la porra, por si cae algo. Otra limpia queda, no nos olvidemos, en el Código Penal, por bajar los delitos de sedición y esta ola de indultos, que a veces son insultos. La democracia entra en el quirófano, se le remedan las costuras y vuelve a bailar jotas, eso es.
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