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La ministra de Educación, Isabel Celaá.

Educación, Opinión

Las sombras de la Ley Celaá

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No voy a tratar la totalidad de esta ley en estas pocas líneas, por razones obvias de espacio y tiempo. Me voy a centrar en sólo dos aspectos

En primer lugar, respecto a la erradicación del español en ciertas zonas de nuestro país. Es realmente una anormalidad que muy pocos o nadie en sus cabales entiende que precisamente en España, donde nació esta lengua, se legisle para que deje de ser vehicular. ¿Os figuráis algo similar en alguna otra nación, en Francia, Inglaterra, Rusia, Persia o Arabia Saudita? Es una anomalía total, una patología nacional suicida de cierta parte de nuestros compatriotas y un genocidio cultural que, de forma incomprensible, a algunos españoles nos imponen por ley, es decir, por la fuerza.

A la lengua no la van a destruir ni dañar. Se habla en muchos países y goza de buena salud. De hecho, junto al inglés, es una de las más importantes lenguas comerciales a nivel mundial. ¿A quién daña esta ley? A los alumnos de familias humildes que, al no disponer de otra opción, terminarán por no dominar el español, lo que será un inconveniente a la hora de encontrar un buen trabajo y promocionarse socialmente. Ese problema no lo tendrán ni los hijos de los ricos ni de los políticos, que también son clase pudiente o casta según decía, no hace mucho, el Sr. Iglesias. No se me olvida en Cataluña al Sr. Montilla, mandando a los hijos de los obreros a la escuela en catalán y a los suyos al caro y selecto Colegio Alemán. Hay que tener cuajo para portarse así.

No se trata de prohibir las otras lenguas españolas. Lo ideal es no imponer y permitir a los ciudadanos decidir libremente y sin ningún tipo de coacción. No olvidemos que, en el mundo, hay unas 7.097 lenguas y sólo 195 países en la ONU, lo que significa que lengua no es sinónimo de país ni de nación.

Aberración nacional

Sobre el tema de la supresión del español en ciertas comunidades autónomas, me alegra que muchos, con esta ley, se caigan del guindo y visualicen y se enfrenten a esta aberración nacional. Nunca es tarde si la dicha es buena. Pero, señores, este problema viene de lejos, existe desde hace décadas y ha sido así, con el beneplácito del PSOE y del PP, incluso con mayorías absolutas de ambos. Antes de esta ley, en Barcelona, en Galicia, Baleares y Valencia, tampoco era posible la educación en español, si no pagas. Eso no pasa ni en Canadá ni en Alemania ni en ningún sitio. ¿Nos queremos autodestruir? ¿Estamos cuerdos o locos? .

Otro punto interesante es el de los centros concertados y la pérdida de la subvención. Esta parte de la ley refleja de forma clara el carácter totalitario de la misma y de los legisladores. Por una parte, se niega la libertad de elegir, por parte de los padres, el tipo de educación que prefieren para sus hijos, un derecho recogido en el artículo 26 de los Derechos Humanos y en el 27 de la Constitución Española.

Es tan sencillo confiar en la gente y proporcionar a los padres un cheque escolar por cada hijo y que ellos decidan el colegio o centro al que quieren llevar a sus niños que no entiendo tanto legislar y marear la pediz. Señores legisladores, no tengan miedo a la libertad, ¿por qué se la quieren cargar? ¿Saben ustedes mejor que los padres lo que es más beneficioso para sus hijos? Yo no quiero imponer mis ideas a sus hijos, pero no impongan ustedes las suyas a los míos. ¿Por qué son mejores sus ideas a las nuestras? Además, no nos traten como a tontos y subnormales. Si nos consideran incapaces de elegir los centros de enseñanza de nuestros menores, entonces tampoco seríamos capaces de elegir a nuestros representantes públicos, ¿cómo es que podemos elegir a nuestros políticos y no estamos capacitados para elegir centro para nuestros hijos? ¿tiene eso sentido? ¿se creen ustedes superiores a los padres para escoger la educación y principios de las próximas generaciones? ¿son ustedes supremacistas y racistas e infravaloran a los españolitos de a pie?

Con el dinero de ustedes hagan lo que quieran, pero el dinero de los impuestos no es del Gobierno de turno: es de los contribuyentes y debe retornar a ellos

Finalmente y siguiendo con este mismo apartado, me cuesta trabajo creer que, en el siglo XXI y en una supuesta democracia occidental, tengan ustedes el desparpajo de decidir, según sus fobias y filias, qué centros financiarán con el dinero de los españoles. Con el dinero de ustedes hagan lo que quieran, pero el dinero de los impuestos no es del Gobierno de turno: es de los contribuyentes y debe retornar a ellos, según sus necesidades y preferencias. Pensar que el dinero que recauda Hacienda es del Gobierno es un concepto totalitario.

Por favor, señores políticos, respecto a la enseñanza, preocúpense de mejorar los resultados de PISA y de formar a personas con criterios, responsabilidad, capacidad crítica y sentido del esfuerzo. Olvídense de catequizar y no tengan miedo a tener votantes libres.


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Un comentario

  1. ¿Por qué priorizar los conciertos a los centros que no separen a los estudiantes por género supone negar a los padres la libertad de elegir la educación que quieren para sus hijos? ¿Por que se presupone que habrá menos oferta? ¿Entonces también se le niega a un padre que su hijo estudie en centro de élite privado porque es el Estado no le paga la matrícula?

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