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El secretario general del PSOE en Andalucía, Juan Espadas.

Economía, Opinión, Política

El PSOE traiciona a Andalucía con el concierto para Cataluña

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Desde el fin de las elecciones catalanas y los pasteleos posteriores para nombrar a Illa presidente de la Generalitat de Cataluña, asistimos atónitos a un verdadero atentado contra la financiación de Andalucía, y del resto de comunidades autónomas, con el acuerdo del concierto catalán que el PSOE ha llegado con ERC. Una verdadera puñalada al espíritu del 4-D y, sobre todo, a la lucha del pueblo andaluz el 28-F

A la comunidad autónoma de Andalucía nadie nunca le ha regalado nada en materia de autonomía y financiación. Lo ha luchado con su sangre desde la llegada de la democracia.

El problema de la tierra en Andalucía

Desde la mal llamada Reconquista, quedó clara la tenencia y propiedad de la tierra en Andalucía, el llamado latifundismo y la mayor concentración de la tierra en pocas manos, aun quedó más claro con las desamortizaciones de Mendizábal (que buscaba recursos para las guerras carlistas) y de Madoz (que despojó a los pueblos de las tierras comunales, y tal y como indicaba La Gaceta de Madrid (precedente del BOE), declaró en estado de venta todos los predios rústicos, los urbanos, censos y foros pertenecientes al Estado, al clero y cualesquier otros pertenecientes a manos muertas. Así, Andalucía y Extremadura sufrieron en sus carnes todo el peso de las desamortizaciones. Y la burguesía entró de lleno en las escrituras de la propiedad de la tierra en Andalucía.

El problema del desarrollo centralizado

Desde el fin de la Guerra Civil, tras la autarquía y los planes de desarrollo, se fue configurando la estructura económica y territorial de España, con un norte (País Vasco) más industrial y un sur pobre. La autarquía solo fue la quimera de un nuevo régimen. Así, el diseño de la nueva arquitectura de la industria se realizó desde Madrid. Con un País Vasco y una Cataluña industrializadas y ricas pero necesitadas de mano de obra barata. Y fueron las regiones pobres, entre las que destaca Andalucía, las que surtirían de mano de obra a esas regiones. Se creó la imagen el emigrante en trenes con asientos de madera y maletas de cartón. Los extrarradios de ciudades como Barcelona o Madrid se llenaron de barrios autoconstruidos por emigrantes. El cine y la literatura de los años 50 retratan, a lo Antonioni, esas nuevas estructuras urbanas donde predominaban las chabolas.

Una de las obras maestras del cine del neorrealismo español de estos años sería la película Surcos, donde se reflejan las tremendas dificultades de la adaptación de la migración campesina a las grandes ciudades en plena transformación económica de España.

Esta emigración desde las zonas rurales favorecida y, sobre todo, fomentada, por el régimen de Franco provoca, por un lado, un vaciado generacional de estas zonas hacia los núcleos urbanos, y una acumulación y un exceso de mano de obra no cualificada que tiene efectos devastadores, como el desempleo, el engaño y, finalmente, la delincuencia.

La nueva forma territorial

El estado centralista del régimen de Franco acabó en 1978 con una nueva estructura territorial configurada a través de la Constitución, que en su Capítulo Octavo, determina una nación integrada por nacionalidades y regiones, con capacidad de autogobierno con una organización territorial de España, estableciendo una forma territorial a través de las comunidades autónomas, que tendrán sus propios estatutos de autonomía. La Andalucía preconstitucional sacó a la calle el 4-D a más de dos millones de personas para reclamar un Estatuto de Autonomía para Andalucía, lo que evidenciaba que la autonomía no solo era una cuestión de políticos, sino, principalmente, de ciudadanos.

La deuda histórica de Andalucía

Una derivada de todos estos hechos es la reivindicación de la deuda histórica de Andalucía, que es, en definitiva, una cantidad que se considera que debe pagarle el Estado para hacer frente a las peculiares circunstancias socio-económicas de la región. Dicha reivindicación ya aparece en el texto del Estatuto de Autonomía de 1981 y se consolida en la reforma del Estatuto de Autonomía, que al ser leyes orgánicas, son de obligado cumplimiento por parte del Estado. Una deuda que iba pasando el tiempo y estaba metida en un cajón llenándose de polvo de olvido.

El entonces gobierno andaluz del PSOE de José Antonio Griñán en la Junta de Andalucía cifraba la deuda en una horquilla que iba de los 1.148 a los 1.742 millones de euros. Finalmente, la deuda con Zapatero en el gobierno se cerrará en los 1.200 millones, una cantidad que se sitúa dentro de la horquilla, pero tremendamente a la baja, con lo que detraen aproximadamente 500 millones de euros en el pago final. Esta cantidad siempre había vendido el PSOE que se usaría para mejorar la sanidad, la educación y los servicios sociales de los andaluces y andaluzas.

Pero todo resultó un engaño para los intereses de Andalucía y, en definitiva, para los andaluces. De los 1.200 millones a pagar, una parte de esa cantidad, algo más de 400 millones de euros, se abonó mediante transferencia del Estado, pero el mayor monto fue en especie, por valor de 784 millones de euros. Se traspasó la propiedad de varios edificios y solares abandonados por el Ministerio de Defensa a la Junta de Andalucía, y tierras que eran unos auténticos eriales en Almería. Fue el mayor engaño en la historia contemporánea de Andalucía. Una burla auténtica a todos los andaluces.

El Fondo de Compensación Interterritorial

En la Constitución española se recoge que se constituirá un Fondo de Compensación para tratar de corregir los desequilibrios económicos interterritoriales y hacer efectivo el principio de solidaridad. En consecuencia, en el año 1980 se creó el Fondo de Compensación Interterritorial.

En una primera etapa, desde el año 1984 a 1990, todas las comunidades autónomas eran beneficiarias y los recursos se destinaban no sólo a favorecer el desarrollo de los territorios más desfavorecidos, sino también a atender nuevas inversiones de los servicios traspasados por el Estado. En una segunda etapa, desde 1990 a 2001, dejan de ser beneficiarias la totalidad de comunidades para pasar a serlo sólo las regiones más desfavorecidas, es decir, las Regiones Objetivo 1, haciendo coherente la política regional interna con aquella que se vinculaba con los Fondos Europeos. En una tercera etapa, a partir del nuevo sistema de financiación autonómica en 2001, se desglosa el FCI en dos fondos: Fondo de Compensación y Fondo Complementario.

Las cifras abonadas de los dos fondos a Andalucía cambian poco estos últimos años. Así, según los datos de la Dirección de Fondos Europeos, dependiente del Ministerio de Hacienda, se abonaron 160,92 millones de euros en 2018 y 2019; 160,74 millones de euros en 2021; 160,97 millones de euros en 2022; y 160,57 millones de euros en 2023.

El atentado del concierto catalán

Es un hecho insólito en la reciente historia de España, ya que la esencia del concierto catalán atenta contra las instituciones, los equilibrios territoriales y los principios de la Constitución de 1978. Aunque el gobierno actual de Pedro Sánchez sitúe el debate sobre el reparto de fondos a las comunidades autónomas, la realidad es otra. El acuerdo para la financiación de Cataluña reside en un ataque sin precedentes a toda la arquitectura institucional, a los equilibrios territoriales y a los principios constitucionales aprobados por los españoles en las urnas en 1978.

También el concierto rompe algo básico, como es el principio de igualdad entre las diferentes comunidades autónomas, ya que cede más recursos y medios para financiarse a Cataluña que a otras comunidades pobres que no tienen esa capacidad de recaudación ni de financiación. También se rompe el principio de autonomía al vincular ingresos con el desarrollo de la política fiscal, que siempre decidirá la Generalitat, con lo que lastra, condiciona y deja herida de muerte la solidaridad interterritorial, al vincular que las comunidades más pobres lleven a cabo una política fiscal al alza para acercarse a Cataluña. Estos deciden, en definitiva, por todas las demás si contribuyen a la solidaridad interterritorial. Y eso a pesar de recibir ingentes cantidades de dinero recursos del estado desde el siglo XIX y mano de obra barata con la que se enriquecieron. Y, sobre todo, rompe con un principio básico del ADN del socialismo, como es que quien más tiene, más pague.

¿Qué problemas genera el concierto catalán?

Cataluña va a recibir con el concierto mucho más dinero de la caja única del Estado español. Y esa cantidad de dinero, precisamente, se le detrae a lo que reciben las demás comunidades autónomas, que recibirán menos recursos del Estado para las políticas en exclusiva que gestionan las comunidades, sanidad, educación y servicios sociales.

Queda claro que, con el nuevo reparto de financiación de las comunidades, Cataluña recibirá mucho más que las demás (con la excepción del cupo vasco) para sus políticas propias y para pagar la inmensa deuda pública que tiene la Generalitat, cuyo pago solo en intereses será en 2024 de 1.607 millones de euros, en 2025 de 1.918 millones de euros, en 2026 de 2.368 millones de euros, y en 2027 de 2.957 millones de euros, según el último informe de Fedea. Es decir, que la deuda se la vamos a pagar a escote entre todos los españoles.

Andalucía va a recibir menos dinero para mantener los servicios públicos

El regalo fiscal de Sánchez a través del concierto catalán implica que Cataluña sale del régimen común – la llamada caja única-, que va a recaudar el 100% de los impuestos, y que ella decidirá, al margen del Estado, qué parte destina a la caja única del Estado. Es decir, que van a recaudar todos los impuestos y la Generalitat, en función de su gasto propio, decidirá, al margen del gobierno nacional y de los demás gobiernos autonómicos, qué parte de esos impuestos va a la caja única y a financiar los fondos de solidaridad interterritorial.

El cálculo de estas cantidades va en una horquilla entre los 6.000 y los 13.000 millones de euros que se va a quedar el gobierno catalán para su gestión propia, que tendrán de menos y se les detraerá a las demás comunidades autónomas de las transferencias del Estado de la caja única para el pago de la sanidad, la educación y los servicios sociales. Con estos datos Andalucía va a recibir mucho menos dinero de la caja única en su financiación para gastos propios, con lo que viene una situación de recortes y de falta de recursos para la sanidad, la educación y los servicios sociales, propiciado por el gobierno de Pedro Sánchez que, una vez más, va contra los intereses de Andalucía y los andaluces.


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2 comentarios

  1. Embrujo

    Cruda realidad

  2. Gracia Moreno Sabio

    Que panorama más negro para Andalucía 😡

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