El consejero de Educación desgranó un decálogo de buenas prácticas a partir de septiembre para abrir las aulas. Además, anunció que se creará la figura de un coordinador Covid en cada centro, una decisión que no gusta a los sindicatos del ramo, que reclaman medidas más específicas y «una mayor inversión económica» para adaptar los espacios cerrados
La Santísima Trinidad de la protección contra el coronavirus (higiene de manos, distancia social y mascarilla) parece ser el leit motiv de la vuelta al cole en septiembre. El consejero de Educación, Javier Imbroda, abundó ayer sobre ello. También habló de prudencia y de que «el 75% del territorio andaluz ha estado libre de Covid». Si fue así, ¿por qué no se abrieron los colegios en estos pueblos? Porque esa posibilidad ni se llegó a plantear a pesar de que la cosa iba tan bien, según el ex seleccionador nacional de baloncesto, en tantos municipios andaluces.
Se han abierto antes los hoteles que los colegios. Si se producen demasiados rebrotes por haber relajado tanto las medidas en pro de la economía y del turismo, ¿cabe la posibilidad de que esa «presencialidad segura» de la que habla Imbroda corra peligro? El consejero fue ambiguo cuando EL LIBRE le preguntó: «Se abrirán los colegios en septiembre, pero tenemos que ser prudentes, porque no hay una seguridad al cien por cien«.
Ante el clamor popular de los padres y la preocupación devenida de un confinamiento durante el que han tenido que ejercer de maestros de sus hijos más pequeños, que han echado de menos a sus maestros (sobre todo a los que no han querido conectarse ni una sola vez para realizar una videoconferencia), la Consejería de Educación ha elaborado un decálogo que no convence demasiado a los agentes implicados, porque deja muchos puntos abiertos para que cada centro tome sus propias decisiones.
Limitación de contactos
En el documento se recoge que los colegios «tendrán que establecer medidas para limitar los contactos«. Eso será posible en los centros grandes. Pero el espacio es limitado y no se puede agrandar lo limitado a no ser que se hagan obras (levantar un tabique para convertir una clase en dos o instalar caracolas en los patios) que cuestan dinero. Pero con la presencialidad se evitará el escape de alumnos, como ha ocurrido durante el confinamiento: hasta 90.000 estudiantes desaparecieron del día a día telemático (un 2% del total), de la enseñanza on line, según datos que maneja la consejería. De ellos, 30.000 por no tener un dispositivo digital y los otros 60.000, por falta de interés u otros problemas más complejos que se solucionan con la apertura de las aulas.
Además, tendrán que articularse protocolos de acceso y salida de los centros; limpieza, desinfección y ventilación diarias de las clases; creación de un perímetro de seguridad en los accesos al centro para evitar las típicas aglomeraciones provocadas por los padres al recoger a sus hijos todos a la misma hora; y protocolo y detección de casos sospechosos.
La Junta comprará 150.000 dispositivos digitales para los centros que podrán ser utilizados por los 102.000 docentes de Andalucía
«Cada dos semanas, se irá evaluando la situación epidemiológica en los colegios», según Imbroda. La Junta comprará 150.000 dispositivos digitales para los centros que podrán ser utilizados por los 102.000 docentes de Andalucía (hay un decalaje de 48.000 tabletas u ordenadores portátiles que todavía no se sabe quiénes las utilizarán).
Se incorporarán 8.000 nuevos profesionales al sistema educativo andaluz: 6.300 docentes, 152 Profesionales Especialistas Técnicos de Integración Social (Petis) y 1.600 personas de limpieza. Y habrá un coordinador Covid en cada centro. Los sindicatos han valorado este exiguo Plan Imbroda para la necesaria vuelta al cole en septiembre.
Ustea habla de «acto de irresponsabilidad»
Las instrucciones elaboradas por la Consejería de Educación, que han sido remitidas a las organizaciones sindicales con posterioridad a la rueda de prensa ofrecida por el consejero, «vienen a ser del todo insuficientes, suponiendo un acto de irresponsabilidad por parte de los máximos responsables de garantizar la seguridad y la salud de la comunidad educativa», según la Unión de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores en Andalucía (Ustea).
«Es especialmente grave que estas instrucciones vuelvan a suponer una sobrecarga desmesurada de responsabilidad sobre las directivas de los centros y sobre su profesorado, sin establecer ni concretar los medios y recursos humanos y técnicos adecuados para tales funciones. Además, resulta especialmente bochornoso comprobar cómo se habla de un posible asesoramiento de las Unidades Provinciales de Prevención de Riesgos Laborales, teniendo en cuenta el historial de infradotación y abandono de estas unidades», esgrimen como argumento desde Ustea.
Desde Ustea se pone de relieve que, «en este contexto de recortes de unidades públicas, masificación ilegal de las aulas y ante las medidas anunciadas para la vuelta presencial a las aulas, es imprescindible que la comunidad educativa se movilice para exigir que esta situación sea revertida y se garanticen los derechos básicos de los andaluces».
CSIF critica que se mantengan las ratios de alumnos por clase
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) Andalucía, primera fuerza sindical de la enseñanza pública en la comunidad andaluza, considera “a todas luces insuficiente” e “inconcreto” el plan de la Junta de Andalucía para la vuelta a las aulas el próximo mes de septiembre, y ha subrayado que “docentes de refuerzo hacían ya falta en los centros educativos antes de la Covid-19”.
La presidenta de CSIF Educación Andalucía, Elena García, ha rechazado que la Administración educativa “se enroque en mantener la ratio oficial establecida, cuando las condiciones derivadas de la crisis actual aconsejan claramente que se aumenten de verdad las plantillas de los centros para que la cifra de alumnado por aula se reduzca”, al tiempo que ha subrayado que dicho plan “continúa pivotando en exceso en la autonomía y flexibilidad de los centros educativos y la Administración educativa sigue sin asumir la responsabilidad que le corresponde”.
“Después de estar esperando durante semanas para conocer los planteamientos de la Administración educativa en relación a la vuelta a las aulas el próximo curso escolar, la Consejería anuncia la contratación de algo más de 6.000 docentes que se sumarán a los centros donde haya unidades con más de 20 alumnos y alumnas, un refuerzo que ya hacía falta antes de esta crisis sanitaria”, sentencia García.
Asimismo, CSIF teme que la responsabilidad de la figura de coordinador o coordinadora de Covid-19 anunciada por el consejero del ramo, Javier Imbroda, recaiga sobre los equipos directivos también, ya que entiende que “los 823 cupos para cubrir las horas que se dedicarán a esta labor de coordinación de esta crisis resultan completamente exiguos si tenemos en cuenta que en Andalucía hay más de 4.000 centros educativos de titularidad pública”.
Del mismo modo, se ha referido a los 1.600 nuevos efectivos de limpieza que la Junta se ha comprometido a incluir en dicho plan y los ha considerado «muy escasos» para cubrir las necesidades de limpieza y desinfección de todos los centros, que además deben realizarse más de una vez al día para extremar las garantías de higiene y seguridad en la actual situación.
En relación al llamamiento realizado por el consejero a los ayuntamientos para que establezcan perímetros de seguridad alrededor de los centros educativos para el acceso y salida de los mismos, la presidenta de CSIF Educación Andalucía ha criticado la “falta de concreción” aportada por parte de la Administración autonómica, “ya que los protocolos a seguir deben ir más allá de la buena voluntad de las administraciones locales y deben determinarse cuáles son las responsabilidades de las distintas autoridades y administraciones concernidas”.
Protocolos para servicios complementarios y grupos de convivencia
Respecto al desarrollo de los servicios complementarios, CSIF Andalucía celebra que vayan a garantizarse, según las manifestaciones del consejero, si bien considera que «debe aportarse información precisa sobre cuáles son los protocolos para llevarlos a cabo, algo que ha demandado también en relación a los grupos de convivencia para limitar contactos a los que se ha referido el representante del Ejecutivo andaluz».
El plan para la vuelta a los centros en septiembre “ha de estar basado en una propuesta vertebrada por una necesaria inversión económica que posibilite un menor número de alumnos por aula, la ampliación de las plantillas, así como los recursos que permitan establecer las medidas de seguridad y protección necesarias, tanto para el profesorado como para el alumnado”, apostilló García.
Imbroda empezó su discurso diciendo: «El siglo XXI ha empezado en 2020», queriendo destacar el supuesto éxito de la enseñanza telemática durante el confinamiento. Que se lo digan a esa profesora andaluza que ha tenido que dar clase a sus alumnos sacando el brazo por el balcón durante horas, durante meses, para que su móvil pudiera obtener cobertura suficiente al vivir en una zona complicada para el buen funcionamiento de las telecomunicaciones.
A mí como el sistema no me gusta lo tengo criticar.
En principio, yo creo que los padres no le toman el gusto al hecho de tener hijos, puesto que el rol de vida que llevamos no les deja disfrutar de ellos, solamente están pendiente de agobiar a los niños con un porrón de idiomas, eso es lo que se les han metido ahora a la en la cabeza.
Los que disfrutan de la compañía de los niños son los profesores.
Yo creo que, los padres no tendrían que trabajar tantas horas. El estado le debería de facilitar a los padres vivir con los hijos,que los padres no estén agobiados en los trabajos pensando que lo van a echar,o pensando que tienen que trabajar más porque no les va alcanzar el dinero.
Para mi gusto, los niños no tendrían que tener tanto colegio, comer en los colegios, actividades extraescolares, etcétera, porque la familia ya no crea vínculos.
Entonces queremos que los jóvenes chupen mucho colegio, pero cuando salen del colegio se van a tomar botellones, ese es el resultado de una gran mayoría de jóvenes que no tienen ilusión ni ganas de vivir, ni siquiera saben qué es lo que pintan en este mundo.
Así que, creo que,no tendrían que estar los niños tanto tiempo en las escuelas enjaulados como los pollos y siguiendo una enseñanza que no les va a valer para nada desarrollo personal y afectivo.
Tengo un amigo argentino que ha educado los hijos hasta la universidad, he seguido ese proceso a través de toda la información que la ha mandado por las redes.
El resultado de esta experiencia ha dado muy buenos resultados, tanto para los padres como para los hijos.
Los roles de esta sociedad cada vez son más canallas, cada vez a los padres se les exige más trabajo, más competitividad, y más agobio, porque al final andan todos estresados.
Aquí os paso un artículo de mi amigo argentino, este que os puse que había educado a sus hijos en la casa. Me gustaría que a través de sus palabras entendierais lo que quiero decir.
No pretendo que esto sea un panfleto, pero son los hechos.
Resultados de la educación en casa.
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Mis dos hijos mayores, que fueron desescolarizados y educados en casa, decidieron entrar en la secundaria, para experimentar cómo era eso de ir a la escuela, en cambio de rendir libre, como yo les había propuesto.
De modo que, luego de dar un examen de validación del primario en Ciudad de Buenos Aires, ingresaron a segundo año de la secundaria en Provincia de Buenos Aires.
Luego de una semana de asistir al colegio, que es una escuela estatal muy tradicional en la zona (mi madre cursó allí) las opiniones de Marco fueron taxativas.
Bastante indignado, dice que a ninguno de sus compañeros, salvo a una chica venezolana, le interesa aprender nada, que no se toman nada en serio, que no escuchan ni prestan atención a lo que dicen los profesores, que no responden a las preguntas, que hablan bajito, y que algunos hablan tan cerrado que no les entiende lo que dicen aunque les pida varias veces que se lo repitan. También dice que no conocen absolutamente nada de lo que habla el profesor y todo les resulta intrascendente.
Me dice que siente y cree que está perdiendo el tiempo, y que no le parece que haya proporción entre el tiempo que le insume asistir a la escuela, con lo que logra a cambio.
Chiara tampoco está entusiasmada, pero tiene otra actitud. Dice que las tareas están pensadas para los que no entienden o no les interesan los temas y que son demasiado simples, que ella las hace rápido y luego dibuja el resto de la hora, que por eso lo soporta, porque puede dibujar y desarrollar los personajes de sus proyectos de comics. Pero también me dijo que tenía muchas ganas de ser delegada del curso para el centro de estudiantes y que desde allí quería reclamar para que mejoren muchas cosas, desde la higiene y funcionamiento de los baños, hasta la participación en causas más sociales.
Sobre todo, a los dos, les encanta manejarse solos en la ciudad: tomarse el tren, ir al campus de deporte, pasar los tiempos muertos en la casa de mi hermano e ir a sus otras actividades (conservatorio de música, escuela de cine, taller de manga y club).
Nosotros, en su educación, les mostramos el mundo, y se los hicimos experimentar. Y lo que nos demostraron o dijeron que les interesaba, se los pusimos a su alcance. Deporte, música, cine, manga, ilustración, fútbol, arte, canto, baile, ping pong, hockey, natación, canotaje, etc. etc.
En contraste con el «¿qué querés ser cuando seas grande?», ellos consideran que «ya son», lo que quieren ser.
Durante todo el proceso de formación, ellos se han considerado músicos, ornitólogos, paleontólogos, escritores, compositores, ilustradores, deportistas,y han logrado un notable reconocimiento externo.
Pero hablar de sus logros sería aburrido y anecdótico, lo que no es anecdótico es que en la educación en casa, ellos lograron descubrir qué los apasiona, e indagar y profundizar en ellos. Y con lo que se encuentran ahora en la escuela es con chicos que no saben lo que quieren, ni descubrieron su pasión.
Muy interesante reflexión sobre la educación dentro o fuera del sistema. Un cordial saludo.