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Una mujer con un bebé en Gaza.

Opinión, Política, Solidaridad

El mes de los despropósitos y el descabellamiento de la sociedad

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«Voy a ponerme a dieta»; «voy a apuntarme a pilates»; «voy a…». Todos los propósitos pueden cambiar y transformarse en lágrimas en la lluvia al son de una canción de Amaral

Siguen lloviendo balas en Gaza y aquí nos preocupamos de la dieta y los conciertos. De quedar con los amigos y no perdernos el meme de turno. Del hundimiento de la selección española de baloncesto y de la última boutade que ha soltado por la boca Miguel Tellado.

Amaral canta que este mundo no lo entiende (¿y quién sí?) mientras un presidente de comunidad autónoma sigue en su cargo con más de 200 muertos en su conciencia. Propósito de dimitir para el nuevo curso… o quizá de permanencia sine die en un sillón podrido por la partidocracia.

Loquillo vuelve a Sevilla a cantar Feo, fuerte y formal mientras la polarización, ese ente que pervierte todos los buenos propósitos, crece y crece como una suerte de madreselva negra que tapa los valores de siempre.

Matanza

Suenan ecos de la canción de La Trampa («quiero volver a casa; quiero estar junto a ti…») y no puedo soportar que estemos viendo en directo la matanza de miles de personas en la Franja de Gaza. No hay ideología política ni religión, por muy radical que sea, que deba permitir esa atrocidad, esa ignominia que me hace abominar de la raza humana. Un niño tiene que poder vivir, porque su inocencia es quizá lo único que nos reconcilia con el mundo. Hay bebés muriendo allí, en casas y en hospitales, y los políticos -da igual el país o la comunidad autónoma- sólo están pensando en perpetuarse en el poder. ¿Hay mayor crimen que la indiferencia ante el asesinato de niños y ancianos que nada tienen que ver con Hamás ni con ninguna puñetera idea política o acto religioso?

Primer mundo. Tercer mundo. Y luego, Gaza y Afganistán. En este último país matan a las mujeres que quieren estudiar. Leer se convierte en una acción subversiva, de alto riesgo. Vivimos en un mundo atroz en el que la salud mental ya no existe, sólo la obsesión por el dinero, el poder y la conquista.

Ignominia

Aquí, en Occidente, todos están pendientes de cómo es el nuevo rostro de Jorge Javier Vázquez tras un retoque… No puedo entender que, al mismo tiempo, haya familias que no pueden acceder a comida porque el ejército israelí les disparan cuando son más vulnerables. Y el presidente del mundo libre, el Señor Naranja, pendiente de los aranceles y perdiendo el tiempo en el tenis.

Vamos a acabar todos como Nicolas Cage en Leaving Las Vegas, un Dorian Grey sin pasado ni patria ni bandera. La música y la cultura en general nos ayuda a digerir la realidad, pero, a medida que hurgas en cómo funcionan las cosas, más terrible es todo. Lástima que en Marte todavía no se pueda vivir.

Sube. Llénate de ego en las redes. Pero luego, cuando estés solo de noche, piensa en qué has mejorado y qué has podido aportar a la mejora de la sociedad. Poca cosa, ¿verdad? Nada cambia, todo sigue lleno de humedad y moho. Somos unos egoístas que sólo queremos evadirnos de los problemas. Hay guerras externas de las que nadie habla (y aunque se hable, ya vendrá alguien a desmentirla) y guerras interiores que se mitigan con alucinógenos y con pantallas. No pensar. No sentir. Vamos a hablar de otra cosa para no molestar al prójimo. Que no lo escuchen los niños, que hay que protegerlos de la realidad.

El mes de las buenas intenciones y de las malas noticias

Septiembre, qué bonito mes si no fuera porque he visto a un padre desmembrado en la tele portando el cadáver de su hijo de cuatro años. ¿Dónde? Ya sabes dónde. Sólo hemos podido conseguir que una flotilla de activistas quiera ir para allá. Aquí nos entretenemos con los de las banderitas en la Vuelta Ciclista a España. El miedo paraliza y los gobernantes no quieren una Tercera Guerra Mundial. Mientras tanto, en pleno siglo XXI, es penoso escribir que tenemos presente un campo de concentración moderno.

Gaza no necesita gasas para taponar heridas sino una intervención militar de la Unión Europea en condiciones. ¿Dónde están los derechos humanos? ¿Para qué sirve la ONU? Habrá que preguntarle a Paco Lobatón o a Iker Jiménez.


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