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El actor José Coronado.

José Coronado: «Se ha perdido el mirar a los ojos, que es donde está la vida, el amor y la verdad»

Actualizado 17/03/2026 15:28

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Uno de los actores más cotizados de este país habla en EL LIBRE de su trabajo, de la dependencia de las redes sociales y de las injusticias cotidianas

José se ha coronado en los últimos años como un actor de carácter, un Clint Eastwood a la española por el que no pasan los años ni los kilos. Sus papeles en películas como Contratiempo, Tu hijo, Way Down, Cerrar los ojos o Puntos suspensivos ponen de relieve su versatilidad, que le hace jugar en las grandes ligas de la interpretación junto a otros colosos como Antonio de la Torre, Javier Bardem, Javier Gutiérrez o Luis Tosar. Dos Goya le contemplan.

Además, Coronado es un rostro inseparable de la buena televisión de los últimos 30 años de este país, siendo puntal en series como Periodistas, El Príncipe, Vivir sin permiso o Entrevías. Con su voz de programa de radio nocturno, de actor de doblaje de los buenos, atendió a EL LIBRE horas antes de recibir el Premio Ciudad de Huelva del Festival de Cine Iberoamericano de la ciudad descubridora.

-¿Qué supuso para usted la llamada de Enrique Urbizu para hacer La caja 507, que fue su puerta de entrada al thriller, del que ya es todo un referente nacional?

-Urbizu creyó mucho en mí y aprendí mucho con él, mucho más que en muchos talleres de interpretación. Con Enrique es un aprendizaje continuo a lo grande de lo que es el cine de verdad, con letras mayúsculas, el músculo del cine, a quitarle la grasa superflua a todo lo que cuentas cuando construyes un personaje. Aprendí mucho de él y, de hecho, hemos hecho cuatro películas juntos.

-Sus dos Goya los ha conseguido con dos directores que son unos enfant terribles de la industria, Urbizu y Víctor Erice. De hecho, Erice es el Terrence Malik español. ¿Cómo es trabajar con estos dos creadores?

-Son muy diferentes. No sé cómo sería trabajar con Víctor Erice con 40 años. Yo he trabajado con él cuando tenía ochenta y pico años, cerrando un ciclo de su vida, tanto personal como profesional, con una película muy personal en la que descubrimos que no había que unificar criterios sino seguir a pies juntillas los deseos de este genio. Los dos tienen ese punto genial. De hecho, Erice me confesó que, si le pasaba algo durante el rodaje, sólo había un director que podría acabar su película: Enrique Urbizu. Son dos generaciones diferentes, con edades diferentes, pero también con muchas similitudes. En cualquier caso, me ha tocado la lotería con los dos, porque mis dos Goya son con ellos (uno como Mejor Actor Protagonista por No habrá paz para los malvados y otro como Mejor Actor Secundario por Cerrar los ojos).

Entrevías, su último trabajo para TV, trata el tema de la delincuencia callejera en un barrio de Vallecas peligroso. Me gustaría preguntarle si cree que las grandes ciudades españolas se han vuelto más inseguras y por qué…

-Tengo la suerte de vivir más en el centro y no de vivir en esos barrios, pero sí que hay más necesidades globales que te abocan a que se delinca más. Pero, por otro lado, hay más elementos de seguridad. Quiero pensar que hay más seguridad hoy en día salvo cosas puntuales, como son los viernes y los sábados por la noche, cuando se producen esas oleadas de chavales que se emborrachan y se drogan. Es verdad que hay barrios como los de Entrevías en todo el mundo. El éxito de esta serie es que habla de los prejuicios, en primer lugar con mi personaje, Tirso, que es machista, fascista y cabrón y que sólo puede derribar sus prejuicios a través del amor. Es un tipo que dice lo que nadie dice pero que a todo el mundo le gustaría decir. Entrevías ha tenido mucho éxito en Argentina, donde hubo unas revueltas en un pueblo, donde alguien dijo: «Aquí habría que emplear el método Tirso Abantos«, es decir, me tomo la justicia por mi mano porque la policía y la justicia no llegan. A veces, es lo que todos queremos cuando vemos injusticias tremendas, que haya más Tirsos Abantos.

-La sociedad está más polarizada que nunca con tanta crispación y tanto odio en las redes sociales. ¿Es la cultura la última esperanza para acercarnos más los unos a los otros?

-Es una de las pocas esperanzas que quedan. La forma en la que vivimos ahora, a través de los móviles, sirve para distanciarnos mucho más, porque la gente sólo entiende la comunicación a través de una pantalla y se ha perdido el mirar a los ojos, por Dios, que es donde está la vida, el amor y la verdad. La cultura siempre va a ayudar a no embrutecernos, como se está embruteciendo a toda la juventud con esta forma de comunicación, que no es nada positiva.

-¿Cree que la vorágine de producciones para las distintas plataformas de streaming va en detrimento del tiempo que necesitan los actores para hacer bien su trabajo?

-Hay que adecuarse a los tiempos y saber evolucionar. No hay una gran diferencia para los actores en cuanto al tiempo de rodaje entre el cine y las series. Como actor y viendo cómo lo pasa la gente de mi oficio, bendigo absolutamente a las plataformas, porque le han dado de comer a la mitad de la profesión.

-A sus 67 años, ¿ve más cerca la retirada?

-Por un lado, pienso que estaría bien colgar el traje y dedicarme a vivir, pero en el momento en que estoy 10 minutos sin trabajar, me falta el aire, porque amo mucho la profesión. Seguiré disfrutando de esta profesión hasta el último día de mi vida.

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