La Federación de Organizaciones Andaluzas de Mayores (FOAM) denuncia que Andalucía dispone hoy de recursos económicos suficientes para mejorar de forma inmediata la atención a la dependencia y reducir los tiempos de resolución por debajo de los 180 días, como ya hacen varias comunidades autónomas. El problema no es la financiación estatal ni el número de beneficiarios, sino la falta de prioridad política y de gestión eficaz por parte de la Junta de Andalucía
Según datos que maneja la Federación de Organizaciones Andaluzas de Mayores (FOAM) y pese a los anuncios oficiales sobre récords de beneficiarios y prestaciones —326.811 personas atendidas y 523.381 prestaciones activas—, la realidad es alarmante: 40.092 personas permanecían en lista de espera a 31 de diciembre de 2025; el tiempo medio de resolución alcanza los 496 días, casi el triple del plazo legal; y 6.995 personas fallecieron en 2025 sin haber recibido la prestación reconocida, 1.244 más que en 2024 (5.751).
«Un sistema que llega tarde no es un éxito: es una vulneración masiva y continuada de derechos», afirma el presidente de FOAM, Martín Durán.
FOAM utiliza 2018 como año base porque es el último ejercicio anterior al inicio del mandato de Juanma Moreno Bonilla, lo que permite evaluar con rigor el impacto real de su gestión en dependencia.
Se utiliza 2024 como último año de referencia porque es el último ejercicio con datos oficiales cerrados publicados por el Imserso, el IECA y el INE, evitando proyecciones o estimaciones preliminares.
Esta comparación permite medir qué ha cambiado realmente bajo el actual Gobierno andaluz en términos de esfuerzo económico, gasto real por beneficiario y prioridad presupuestaria.
Andalucía ha crecido económicamente, pero no ha traducido ese crecimiento en mejor atención
Entre 2018 y 2024, el PIB andaluz ha crecido un 36,8% (de 161.894 M€ a 221.506 M€). El gasto total en dependencia ha aumentado, pero el esfuerzo sobre el PIB solo ha pasado del 0,779% al 0,956%, un incremento insuficiente.
El gasto por beneficiario solo ha subido un 20,7%, por debajo del crecimiento del PIB y apenas compensando la inflación acumulada. Conclusión: el PIB crece con fuerza, pero el esfuerzo relativo en dependencia apenas aumenta.
Más beneficiarios, pero menos esfuerzo real por persona

La conclusión es que Andalucía atiende a más personas, «pero invierte por persona mucho menos de lo que ha crecido su economía, diluyendo la calidad y la intensidad de la atención».
El Estado ya aporta más: se acaba la excusa de la Junta
La Junta de Andalucía culpa al Gobierno central de la falta de recursos, pero los datos oficiales
desmienten este discurso: la aportación del Estado ha pasado del 19,67% en 2018 al 34,90% en 2024. El incremento estatal ha sido uno de los mayores de España (+15,23 puntos).

La conclusión de Durán es taxativa: «Hoy Andalucía recibe más financiación estatal que nunca. El bloqueo es político, no financiero«.
Otras comunidades resuelven en menos de 180 días con menos recursos relativos
FOAM subraya que los largos tiempos de espera en Andalucía «no son una consecuencia inevitable» del sistema, sino el resultado de decisiones políticas y organizativas. Como se puede comprobar en el siguiente cuadro, es la comunidad con más tiempo de espera sólo por delante de Murcia.

En el caso de la Comunidad Foral de Navarra y País Vasco, no participan en el reparto de los créditos del nivel acordado general, sino que sus cantidades se calculan aplicando la normativa de sus regímenes especiales (los denominados aportación navarra y cupo vasco).
Lectura estructural del sistema
La comparación entre comunidades demuestra que los plazos excesivos en Andalucía «no son una consecuencia inevitable del sistema ni del volumen de personas atendidas ni de la financiación estatal recibida».
Andalucía, pese a situarse entre las comunidades que más han incrementado la financiación estatal desde 2018, ha reducido de forma significativa el peso de su aportación autonómica, pasando del 80,33% del total en 2018 al 65,10% en 2024, y encadena ya seis años consecutivos con la financiación por beneficiario más baja de todo el sistema, manteniendo además un esfuerzo presupuestario claramente inferior al de otras comunidades comparables, con un gasto en dependencia equivalente al 0,956% de su PIB, frente al 1,58% que destina Extremadura.
El resultado es un modelo que depende cada vez más de la financiación estatal para sostenerse y que, aunque ha logrado una reducción gradual y limitada de los tiempos de espera y de las listas, no está siendo capaz de corregir el problema con la urgencia que exige un derecho subjetivo.
La mejora es demasiado lenta y convive con un dato especialmente grave: en 2025 fallecieron 6.995 personas en lista de espera, 1.244 más que en 2024 (5.751).
El problema no reside en la falta de financiación estatal ni en una ausencia de recursos económicos globales, sino en cómo la Junta de Andalucía prioriza y distribuye su aportación autonómica, condicionando la capacidad del sistema para responder con la rapidez que exige la Ley de Dependencia.
Lista de espera, tiempos y fallecidos: el verdadero indicador del sistema
FOAM subraya que el éxito del sistema no debe medirse por anuncios de récords, sino por tres
indicadores clave:
- Lista de espera: 40.092 personas (31/12/2025).
- Tiempo medio de resolución: 496 días.
- Fallecidos esperando: 6.995 personas en 2025.
FOAM exige un plan urgente para bajar de 18 días en 2026
- Aumento de la financiación autonómica hasta al menos el 1,58% del PIB andaluz.
- Plan público, calendarizado y evaluable para bajar de 180 días en 2026.
- Refuerzo inmediato de equipos de valoración y gestión.
- Asignación finalista de recursos para reducir listas de espera.
- Transparencia total mensual de datos del sistema, incluidos revisiones de grados y
copagos.
«Andalucía no tiene un problema de falta de recursos, tiene un problema de prioridades presupuestarias y de decisiones políticas. Cada día de retraso es una renuncia política y cada persona que muere en lista de
espera es un fracaso institucional que no puede normalizarse», concluye Martín Durán.
3 respuestas
Igual que ha crecido economicamente en sanidad, pero no se traduce en resultados en salud….. Aumento de listas de esperas desmesuradas, con impacto en la salud de los andaluces, poniendo de manifiesto una vez más la pesima gestión en sanidad realizada, y a pesar de lo cual siguen manteniendo a los mismos directivos. Y después de 8 años en el gobierno, ahora Moreno Bonilla dice que el modelo de gestion en el SAS está obsoleto y que lo va a cambiar…. ya le vale, mantener y renombrar a los que a su llegada al gobierno en el 2019 echó.
Asi nos va…
Año y medio esperando una respuesta a la petición de la dependencia, en una persona con un 97 por ciento de discapacidad.Al mes de fallecer, vino la resolución. Y así….todo
Toda mentira…. Te dice en dos meses repuesta …. 5 meses después nada y mi hija falleció el 10 de marzo y 20 días después me piden un certificado de la seguridad social libre de deudas cuando la seguridad social te tiene assignado la pensión de invalidez…. Cual que excusa para atrasar…. Mentirosos