El presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla (APS) dirige un curso de verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona titulado ‘El buen periodismo en un escenario de innovación, transformación y nuevas narrativas’
Rafael Rodríguez Guerrero asegura que, en un momento como el actual, de innovación, de transformación, de nuevas narrativas y de la amenaza real de la inteligencia artificial, «solo cabe el buen periodismo«. Para ello, la formación permanente en nuevas tecnologías y narrativas es esencial y ha apostado por recuperar y practicar los valores irrenunciables del periodismo: «la información veraz, la honestidad y la decencia, a la vez que ejercer una militancia activa contra la desinformación, la mentira y los bulos».
Rodríguez ha hecho estas declaraciones con motivo de la celebración del curso El buen periodismo en un escenario de innovación, transformación y nuevas narrativas, que se celebra hasta hoy, 28 de junio, en el marco de los cursos de verano de la UPO en Carmona y que dirige.
«El periodismo es periodismo. Cambian los tiempos, las vías de difusión y de comunicación, los instrumentos, las tecnologías, pero no cambia la necesidad de contar bien las cosas a la gente«, sostiene el presidente, quien también advierte de los riesgos que puede tener la inteligencia artificial por el mal uso que se puede hacer de ella en el periodismo: «Existe el peligro cierto de que la inteligencia artificial supere las capacidades humanas, con el riesgo que conlleva de reemplazarnos y de manipularnos. El fundador del ChatGPT reconocía hace poco que la inteligencia artificial era como una bomba nuclear«.
«La veracidad de los hechos se puede ver adulterada y manipulada»
En periodismo, artículos, crónicas, fotografías y hasta editoriales se están haciendo actualmente con inteligencia artificial y «nadie los distingue», según Rafael Rodríguez, quien también afirma que son muchos e importantes los medios de comunicación que la están aplicando. «No hablamos ya del demoledor y brutal impacto que va a tener en el mercado laboral de la profesión, sino que la veracidad de los hechos se puede ver adulterada y manipulada por completo con el asentimiento y el desconocimiento de la sociedad. Con la inteligencia artificial, la mentira y la desinformación pueden ser las reinas del universo y de la humanidad”, asegura.
Sin embargo, además de la irrupción de la inteligencia artificial, existen otros grandes desafíos a los que se tiene que enfrentar el periodismo en la actualidad, en opinión de Rodríguez, puesto que la situación es extremadamente delicada. «Estamos ante un tsunami que nos arrasa. En lo económico y en lo laboral, si estábamos mal antes de la llegada de las nuevas tecnologías y de las nuevas narrativas, ahora, con esta innovación permanente, la precariedad es absoluta. En lo ético, en esta era de la mentira y la desinformación, es muy difícil que la veracidad y la honestidad se abran camino. Pero hay que luchar siempre porque esa veracidad y honestidad triunfen. El periodismo es el oficio más bonito del mundo. Qué hermoso es poderle contar a la gente las cosas que le pasan a la gente. Pero algo que parece tan fácil, hoy por hoy, es difícil. Sin embargo, un periodista que lo sea de verdad siempre se enfrentará a esos desafíos convencido de que va a ganar”, sostiene Rodríguez.
Por otra parte, advierte de que en la actualidad el periodismo es un instrumento, un apéndice del poder para ejercer el poder, tanto el económico como el político. «El periodismo, por desgracia, hoy por hoy, no actúa como debe de actuar: como control del poder. La debilidad del periodismo le arroja en manos del poder. Parte de los medios de comunicación, tanto públicos como privados, se han convertido en instrumentos de propaganda al servicio del poder”, según el presidente de los periodistas sevillanos.
Sin embargo, en su opinión, es necesario derrotar a la mentira, la desinformación, el bulo y la propaganda. Para ello, «vamos a tener que sudar mucho la camiseta y hacer una militancia muy activa de nuestros principios y convicciones. Y lo tenemos que hacer por el bien del periodismo y por el bien de una sociedad democrática. El paro, la precariedad, el hambre de un periodista, que tiene que comer cada día y sacar adelante una familia, es el mayor peligro del buen periodismo y de la libertad de expresión veraz y el mayor aliado de la mentira y de la desinformación. Sin embargo, por encima de todo, tiene que estar la honestidad y la dignidad del periodista. Si crees en ti y en la profesión, superaremos esta crisis y todas las que puedan venir en el futuro. El buen periodismo jamás morirá», concluye.
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