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papel en blanco

Una composición fotográfica que representa el síndrome del papel en blanco.

Opinión

La nada textual

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Quien está leyendo esto no sabe con lo que se va a encontrar. Cuál va a ser la siguiente frase. De qué va a ir el tema. No pasa nada, yo que lo estoy escribiendo tampoco sé hacia donde me dirijo

Me gusta que las dos partes estemos en el mismo nivel, perdidos en un espacio-tiempo donde solo está pasando esto. No sabemos por qué estamos haciéndolo, pero seguimos ensimismados en ello. Nos gusta no saber lo que estamos haciendo. Yo quería escribir algo y vosotros buscábais una lectura con la que olvidar este momento. Las dos partes vamos cumpliendo el objetivo. Mi escritura de hoy no me lleva a ningún sitio, no hay una luz al final del túnel que provoque la muerte de la frase hasta su punto y final. Imagino a los que me leen jugando con sus ojos, sacándoselos de sus cuencas y colocándolos entre mis palabras para que puedan jugar a algo más divertido que a seguirlas sin tocarlas. Seguir la corriente es lo que se hace con los locos que no saben que lo son, pero que lo demuestran por escrito.

La lectura de un artículo o texto debe ser una constante sorpresa. Que se note que el autor no sabe por dónde salir. Cada frase escrita es un salvavidas, cada concepto encadenado por varias de ellas, una victoria en la ruleta rusa. Si sale una pistola en un texto se sabe que hay que utilizarla. Está muy mal dejar con la miel en los labios a los lectores, siempre deseosos de sangre o tinta violenta, que viene a ser lo mismo. Uno debe venir a un texto como este a ver como se mata su autor. La obligación de un lector debe ser respetar su manera de hacerlo. Cuando se habla de la complicidad entre el autor y sus lectores, estamos hablando precisamente de este momento. El lector debe ser un morboso en momentos como el que se está viviendo ahora mismo. La indefensión del autor está siendo manifiesta, al igual que su falta de valentía. Mientras escriba, la vida seguirá sin tener sentido, pero se sentirá más vivo que nunca. Sigue sin contar nada, pero ha demostrado que no está muerto.

Nihilismo por escrito

El autor sigue luchando contra los muchos estímulos que se le presentan en formato de temas interesantes sobre los que escribir. Pero sabe perfectamente que ya habrá habido algunos otros que se le habrán adelantado a hacerlo. Unos utilizarán para diferenciarse la ironía, otros la furia, unos terceros le habrán dado un enfoque histórico o filosófico, habrá quien haya querido hacer literatura y los más imaginativos, periodismo. El que esto escribe no quiere hacer nada de eso, pero lo dice de manera literal, y no podría expresarlo mejor ni aunque quisiera. Realizar la nada textual. El nihilismo por escrito se explica con palabras de más. La generosidad para no explicar nada es fundamental. Los lectores que esperan esa nada se lo merecen todo.

El tiempo sigue sin pasar cuando se desconoce el presente y el futuro de esta lectura que se presenta ante nuestros ojos. Ambas partes siguen sin perder el tiempo. La fisicidad de los cuerpos se diluye hasta hacerse menos importante que lo leído. Estamos flotando alrededor de ninguna parte. En el espacio exterior ya no existe nada. Ahora solo falta que ocurra lo mismo aquí dentro.

La cosa va por buen camino. No es fácil escribir cuatro párrafos sin contar algo con la mínima trascendencia. Es un descanso que alguien quiera acompañarte sin querer convencerte de nada o contarte cosas que solo le interesan a él. Palabras que buscan que olvides lo que hiciste justo antes de sentarte delante del ordenador o de la pantalla del móvil a hacer esto, que yo tampoco sabría decir lo que es. ¿Acaso pasó algo antes de este momento que estamos viviendo todos? Si este texto termina en algún momento lo sabremos y la respuesta nos dejará en el mismo sitio de antes de leerlo.

Texto fallido desde su origen

El estado de duermevela envuelve esta realidad que de ficción solo tiene lo que no está escrito. La imaginación del autor y de los lectores fantasean con la manera en que acabará este artículo. Ninguno acertará, pues nadie puede saber cómo funciona un texto fallido desde su origen. No se puede no escribir nada. Nada. Redundar en el error por escrito al seguir haciéndolo. No hay nada mejor que escribir o leer un texto como este, cuando ni se quiere escribir ni se quiere leer. Esto solo puede acabar de una manera y, por desgracia, solo ha aparecido una pistola en el artículo. El que escribe siempre dispara primero, pero esta vez no es fácil saber si el autor disparó contra él mismo o los lectores se dieron cuenta de que estaban muertos cuando llegó el punto y final.


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Un comentario

  1. ¡Maravilla! Me gusta que centres la atención donde no solemos hacerlo, un cambio de tuerca. =)

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