Según ha podido saber EL LIBRE, los propios trabajadores de este consultorio del SAS han colgado carteles denunciando las tercermundistas condiciones en las que se ven obligados a trabajar, que afectan directamente a los pacientes
Mientras la consejera de Salud, Rocío Hernández, aseguró hace meses que el proyecto del nuevo centro de salud de la barriada Molino de la Vega -que da cobertura sanitaria también a Las Colonias, La Navidad y la Plaza de los Dolores- se licitaría en 2025 (eso implica que faltan más de dos años para que ese edificio sea una realidad), el viejo centro de salud se muere poco a poco.
A la archiconocida mala gestión de los que mandan, con el gerente de los distritos Huelva-Costa y Condado-Campiña, Antonio Ortega, a la cabeza, ahora se une una degradación física de un edificio antiguo que ya no puede más. Los propios sanitarios que trabajan allí han colgado carteles denunciando la situación: «Aguas fecales en los pasillos; consultas cerradas por desprendimientos del techo; mobiliario en mal estado; puertas podridas; no hay calefacción en las consultas; goteras…». Quizá el adjetivo que mejor define la situación es tercermundista, que significa «de calidad muy deficiente». ¿Dónde está el equipo de mantenimiento que tiene que arreglar esos desperfectos?
Encarna, usuaria del centro y vecina del Molino, está indignada: «La luz se va todos los días, por lo que se quedan los ordenadores parados. Esto es de poca vergüenza, da asco de estar ahí dentro».


¿Qué piensa hacer la gerente del Servicio Andaluz de Salud, Valle García, para arreglar estos graves problemas?
Si esta dejadez con el mundo sanitario y los afiliados a la Seguridad Social no es un delito contra la salud pública y los derechos humanos de la población… No se puede buscar negocio privado poniendo en riesgo la vida de la ciudadania.