En pleno siglo XXI, un organismo público tan enorme como el Servicio Andaluz de Salud (SAS), una de las organizaciones europeas con mayor número de empleados, paga sus nóminas sin tener ningún sistema de control de presencia o picaje que acredite la realización de la jornada ordinaria y extraordinaria (atención continuada/guardias, turnos de festivos y nocturnos, etc.).
En el año 2022, el gasto en personal del SAS ascendió a 6.398 millones de euros, según la Cuenta General de la Junta de Andalucía. En España, es la “empresa” que más empleados tiene, con 121.523 empleados en 2021, muy por encima de las primeras empresas privadas del ranking de empleados del año 2021: Mercadona, 93.300 empleados; ACS, 75.967 empleados, y El Corte Inglés, 74.728 empleados.
Sobre esta cuestión de la falta de control de presencia o picajes de los empleados del SAS en sus centros de trabajo, llama poderosamente la atención la omertá o ley del silencio existente, muy preocupante y que levanta todas las sospechas. Son muchos los ciudadanos que se quejan de ver centros de salud o servicios hospitalarios a determinadas horas sin personal, “vacíos”, junto a unas listas de espera más que alarmantes.
Quizás sin saberlo, ha sido la Oficina Antifraude de Andalucía (OAAF) la que ha abierto la caja de Pandora en la Sanidad pública andaluza, con la investigación de un caso particular que publicó este diario, cuyo denunciante contó con el asesoramiento y seguimiento de la asociación Justicia por la Sanidad. Esta asociación que represento pudo comprobar cómo el SAS pagaba las nóminas a un empleado (que ha sido cesado del cargo de directivo que ocupaba en el hospital de Osuna) con complementos por actividades extraordinarias que el SAS no podía acreditar, como expuso la Oficina Antifraude en la resolución que remitió al denunciante, el sindicato CGT.
Sería un ejercicio de gran responsabilidad que alguna institución pública (Fiscalía, Tribunal de Cuentas, etc.) tirara de este hilo para sacar a la luz la magnitud real de este fraude. Sin embargo, en Justicia por la Sanidad nos tememos que interesa ocultarlo.
Cuando la OAAF recibió las alegaciones del SAS intentando salvar la responsabilidad de su directivo denunciado, señaló en su resolución del caso que dichas alegaciones “no desvirtúan el contenido de los hechos descritos…en tanto, no ha quedado acreditada la realización efectiva, picajes, u otros sistemas de acreditación de la jornada nocturna, festiva o a turnos, y en consecuencia, aparentemente se aprecian indicios de posible infracción en materia de personal”, instando al SAS a estudiar el modo de restituir el cobro de retribuciones indebidas, en su caso.
Por otro lado, según diversas fuentes que este diario ha consultado, es posible que se estén pagando productividades en determinados centros sanitarios y directivos (desconocemos si otros complementos también) al personal estatutario que no está desempeñando las tareas correspondientes a los puestos de trabajo que ocupan, al desempeñar tareas distintas en otros centros sanitarios o directivos donde los han colocado “a dedo”, tal como denunció Justicia por la Sanidad en este artículo. Si esto último lo añadimos a lo anterior, el fraude podría ser mayúsculo.
Aunque pudiera resultar increíble que la mayor “empresa” de España esté pagando las nóminas a sus empleados sin tener sistemas que acrediten la realización efectiva de las jornadas ordinarias y extraordinarias de sus empleados, en Justicia por la Sanidad tenemos las evidencias de que, en el SAS, la corrupción está generalizada a muchos niveles: personal, contratación y conciertos con empresas privadas, etc.
La Intervención General de la Junta de Andalucía no debe seguir pasiva ante estos graves hechos
Estos gravísimos hechos que denunciamos no sólo afectan a los máximos órganos directivos del SAS y la Consejería de Salud, que dirigen Diego Agustín Vargas y Catalina García, sino que afecta igualmente a la Intervención General de la Junta de Andalucía de la consejería de Economía y Hacienda que dirige Carolina España Reina.
La Interventora General, María Antonia González Pavón, ¿no tiene nada qué decir o hacer al respecto? ¿Cómo puede asumir que se paguen 6.398 millones de euros sin poder controlarse si el personal realiza efectivamente su jornada ordinaria y extraordinaria? Todas las Consejerías de la Junta de Andalucía tienen establecidos sistemas de control de presencia de sus empleados, incluida la consejería de Salud y Consumo, salvo los centros sanitarios y directivos del SAS y sus Servicios Centrales. Habrá que escuchar la explicación disparatada que nos ofrecerá el gobierno andaluz ante este despropósito.
¿Cómo pueden haber estado fiscalizando o controlando los funcionaros interventores las nóminas de los empleados del SAS durante tantos años sin haber tenido la posibilidad de comprobar si efectivamente han realizado las jornadas ordinarias y extraordinarias que reflejan sus nóminas? Quienes hayan certificado la realización efectiva de las jornadas en los hospitales, distritos de atención primaria, centros de salud, etc., ¿lo han hecho a ciegas sin poder comprobarlo? ¿Han realizado un acto de fe con tantos millones de euros en juego?
Y respecto a los inspectores de la Inspección de los Servicios Sanitarios de la consejería de Salud, ¿han advertido alguna vez en sus informes de estas carencias de sistemas de control de presencia? En caso afirmativo, ¿sus jefes lo han guardado en el cajón?
Por otro lado, la Cámara de Cuentas de Andalucía nada dijo al respecto en su informe de fecha 27/07/2017 (OE 06/2014), denominado “Fiscalización de determinadas áreas de la gestión de Recursos Humanos del Sector Público Sanitario de Andalucía. Ejercicio 2013”, que tardó 3 años en elaborarse. Ya ven que las “técnicas de auditoría” y los controles posteriores presentan muchas lagunas, aunque los partidos políticos lo venden como una panacea…sí, lo es, para fomentar la corrupción.
En Justicia por la Sanidad sospechamos que la citada omertá o ley del silencio se ha instaurado en partidos políticos, altos cargos públicos y directivos sanitarios, sindicatos mayoritarios, colegios profesionales, interventores, empleados, instituciones de control, etcétera, por motivos espurios. Debe tenerse en cuenta que posiblemente sean muchos los empleados y organizaciones que se benefician de esta falta de control de presencia en el trabajo. En cualquier caso, la corrupción está servida en bandeja de plata.
Es muy fácil evitar este fraude: los que tienen la responsabilidad de establecer dichos controles de presencia, que actúen y lo hagan. Dejen de mirar para otro lado, que los ciudadanos lo agradeceremos. La inmensa mayoría de trabajadores de las grandes empresas tienen dichos sistemas de control o picajes para controlar la presencia de sus empleados, además de establecer objetivos a cumplir.
Lo que queda en evidencia con estos hechos, una vez más, es la corrupción sistémica inherente al sistema partidocrático instituido en 1978. Si ninguna institución responsable o de control ha sido capaz de sacar a la luz este fraude, de magnitud desconocida pero constatado con el caso particular investigado por la Oficina Antifraude de Andalucía, es obvio que el sistema político no funciona.
Una vez más, ha sido una organización ciudadana como Justicia por la Sanidad, que se nutre exclusivamente de las cuotas de sus socios, la que denuncia este caso de corrupción que ruborizaría a cualquier persona con un mínimo de ética y vergüenza… 6.398 millones de euros en juego.
Hacer pública las listas de trabajadores y puesto que ocupa y lugar de trabajo. Al que pertenece indicando pueblo, nos llevaríamos grandes sorpresas la cantidad de gente sobre todo altos cargos, que están cobrando y nadie conoce donde trabaja.
Eso no lo harán nunca en el SAS. Tienen mucha basura que ocultar.
Gracias por su comentario, un saludo
Gran artículo Luis
Muchas gracias, Ángel.
Vea usted esto no es tan fácil y hay mucho que ahondar, primero que todo no somos personal funcionario, somos personal estatutario todos (DUES, TCAES, Médicos, Celadores, GM administrativos, GS administrativos, GM farmacia…), tenemos infinidad de turnos porque así lo hemos decidido muchos de los trabajadores, lo que si no nos gusta son las 24 horas, pero luego tenemos de 12, 14 y 17 horas que si nos gusta por muchas razones y motivos, también tenemos turnos solo de mañana o de tarde, y nuestras noches porque por las noches también se cuida sabes. Le puedo asegurar que trabajar, trabajamos, eso de tener que tirar como por ejemplo en el palacio de justicia no es ningún control, ya que muchos de ellos tican y se pasan horas fuera de su trabajo y son funcionarios eh, cosa que nosotros no ticamos y estamos en nuestro trabajo; más bien lo que si necesitamos es alzar la voz para que se nos pongan a todos como funcionarios, que a un GM se les pague como y se reconozca la categoría como tal (TCAES, Técnico de Farmacia, Técnico de Ambulancia), que a un GS lo mismo, y que a los DUES, Médicos idem también, necesitamos más personal de todas las categorías, gente al mando que sepa como llevar la sanidad, que nuestros médicos no tengan que hacer 24 horas y puedan elegir entre 14, 12, 17 o 7 horas, que se renueven el mobiliario del hospital, y se echen abajo plantas y zonas para mejorarlas, poder trabajar mejor y dar una buena atención sanitaria a todos los pacientes. Necesitamos que se pregunte al personal sanitario que somos los que andamos al pie del cañón que hace falta, y no que le pregunten solo a los altos cargos. Podría decirle tantísimo, en fin…Gracias por el artículo pero hay que matizar y decir más. Un saludo.
El SAS es la empresa más fraudulenta que conozco. Mensualmente hay que revisar las nóminas para que no te pague de menos. Y encima para reclamarlo te exigen innumerables papeleos telemáticos infumables. Respecto a picar, no les interesa porque, si picásemos, se evidenciarían las horas ilegales que hacemos los médicos para cubrir los turnos porque no hay personal. Y, además, tendrían que pagarnos las horas de más que hacemos.
Candela, si es así, no puedo comprender que los profesionales no lo denunciéis. No conozco ni un solo escrito de instituciones, partidos, sindicatos, colegios profesionales, asociaciones de profesionales, etc., que haya denunciado la carencia de sistemas de control de los horarios. ¿A qué esperáis para alzar la voz?
Parece que a nadie le interesa solucionarlo por motivos espurios. Con arreglo a la legalidad, debería controlarse, y no se hace.
Un saludo
Difícil que salga a la luz. Puesto que los más corruptos son los directivos. Que ellos sabrán lo que se meten al bolsillo sin ir a trabajar.
Fran, aunque sea difícil, no es imposible. Ya se está investigando…
Un saludo
No cabe duda que los partidos deben agradecer a su grey los servicios prestados en la vorágine última (casi tres años de campaña) y, cuando esta etapa esté normalizada, muchos nos sorprenderemos cuando conozcamos el cargo y empleo del afiliado al partido que pastorea el dinero público. Y en el SAS se dan todas las oportunidades. ¡¡Al tiempo!!
Articulo mal documentado y claramente tendencioso. Los trabajadores del SAS agendamos por horas en nuestros ordenadores todo nuestro trabajo, con nombres de profesionales y pacientes, hora de acceso y salida. Es lo más fácil de fiscalizar.
Antonio, lo único tendencioso es su comentario. ¿Acaso todos los estatutarios atienden pacientes? ¿No hay personal administrativo, de mantenimiento, etcétera? Por no hablar de los estatutarios que trabajan en otros centros que no son el suyo, como los 444 estatutarios asignados «a dedo» que desempeñan tareas en los SSCC del SAS. Quizás mirarse demasiado el ombligo le reste objetividad.
Un saludo
Sabéis por qué motivo los trabajadores sanitarios del SAS no picamos? Muy sencillo. Nos tendrían que pagar más . Porque excedemos el tiempo entre relevos. He llegado a irme hasta media hora después de mi turno. Ahora bien… Los que deberían picar son los gerentes y altos cargos que, la verdad, no sé qué hacen. Porque los que trabajamos somos otros.
Si es así, no puedo comprender que los profesionales no lo denunciéis. No conozco ni un solo escrito de instituciones, partidos, sindicatos, colegios profesionales, asociaciones de profesionales, etc., que haya denunciado la carencia de sistemas de control de los horarios. ¿A qué esperáis para alzar la voz?
Parece que a nadie le interesa solucionarlo por motivos espurios. Con arreglo a la legalidad, debería controlarse, y no se hace.
Un saludo
El SAS es un sistema que estruja sistemáticamente al trabajador sanitario desde hace décadas. Soy médico y si no ves a todos los pacientes de la jornada de continuidad asistencial, no te puedes ir a tu casa. Tal vez debería mirar más a todos los funcionarios del sistema público en Ayuntamientos que no cumplen objetivos, te dicen vuelva usted mañana o están de baja meses y meses sin justificación. El personal sanitario siempre bajo lupa…
José, el artículo trata sobre el SAS porque la asociación Justicia por la Sanidad que presido tiene como fin la sanidad pública, no los Ayuntamientos.
Por otro lado, si el SAS os estruja con los horarios y por eso no se controlan, ¿por qué los profesionales no lo denunciáis? No conozco ni un solo escrito de instituciones, partidos, sindicatos, colegios profesionales, asociaciones de profesionales, etc., que haya denunciado la carencia de sistemas de control de los horarios y los efectos negativos que produce sobre las nóminas (se estaría pagando menos de lo que se debiera). ¿A qué esperáis para alzar la voz?
Asimismo, si usted quiere denunciar lo que ocurre en otras Administraciones públicas (que también lo hacemos en El Libre), tiene a su disposición hacerlo. Muchos articulistas nos envían sus artículos y se publican.
Un saludo
Casi dos años después, el corrupto de Casto Ortiz, exdirector económico administrativo en el hospital de Osuna, sigue estando en un puesto de responsabilidad (jefe de servicio del A.G
S.O.). ¿Para cuándo un responsable con ética que destituya y sancione de una vez al corrupto?. Lastimoso a quienes tenemos gobernándonos y defendiendo a los corruptos.
Francisco, que funcionen bien las cosas no depende de tener «responsables con ética», sino del sistema político. Tener «responsables con ética» es muy improbable con el sistema instituido en 1978: la partidocracia. Como llevo años insistiendo, la batalla eficaz es con la causa, no con los efectos. Las enfermedades no se curan tratando los síntomas, sino el origen.
Tras más de 30 años investigando y denunciando la corrupción, uno descubre que es sistémica en España. No depende del partido que gobierne, sino del sistema político. Los españoles estamos vendidos con la partidocracia instituida en 1978 con la «constitución». No hay democracia, y sin democracia, la corrupción es un factor de gobierno, es sistémica, y afecta a todas las instituciones del Estado. He escrito varios artículos en este diario explicando la causa del problema, pero muchos españoles siguen creyendo que viven en democracia, y que votando partidos se van a solucionar sus problemas, lo cual no ocurrirá si no instituimos una democracia como forma de gobierno o sistema político.
Nuestra constitución de 1978 es incapaz de frenar este tipo de corrupciones o abusos de poder. Sin embargo, ningún partido dirá que vivimos con una partidocracia que carece de mecanismos para evitar los abusos de poder, porque les interesa este sistema para continuar con sus abusos.
Lo más importante son las reglas de juego (sistema político). Las jugadas de los gobernantes podrían limitarse si la nación o pueblo pudiera legislar a través de sus representantes (diputados de distritos electorales uninominales), porque los diputados que hay hoy en los Parlamentos sólo representan a sus jefes de partido, y sólo velan por los intereses del partido de turno.
Los partidos juegan a dividir la nación o pueblo con las ideologías para debilitarnos. El día que nos unamos para deslegitimarlos a ellos y para instituir una democracia, ya no les interesará tanto gobernar, porque estarán muy controlados y no podrán aprovecharse tan fácilmente de lo público.
Un saludo