Impactante ambiente en nuestra sociedad, simplona y a la vez dejada en manos de personajes sin escrúpulos ni ética que, en vez de servir a los demás, se aprovechan de sus privilegios otorgados por el pueblo para beneficio propio
El deterioro del discernimiento cotidiano, que es lo que realmente interesa al ciudadano, se ha perdido. Deambulamos sin centrarnos, no exigimos nuestros derechos y libertades, que se pisotean a diario y que, impasibles, se aceptan.
Debemos formar a nuestra sociedad, sobre todo a nuestra juventud, para que tengan la capacidad de distinguir y poder diferenciar lo verdadero de lo falso. Un país con cultura es difícil de manipular y jamás le quitarán su libertad.
Aprendamos del pasado, vivamos el presente con ilusión y trabajemos con ganas y esfuerzo para el futuro.
Vivimos en un galimatías
Ante tanta confusión, falta de criterios, sin aunar esfuerzos para que nuestra sociedad avance, vivimos en un galimatías. Todos los días aparecen problemas de escándalos y corrupción, y no se centran nuestros representantes políticos en lo que realmente interesa al ciudadano, que es su subsistencia y que jamás le falte un puesto de trabajo para poder desarrollar su vida y la de su familia, de forma digna.
Es inadmisible que no se esté pendiente de los problemas diarios y estemos atentos a esos procesos hinchados de podredumbre que lo que nos hace es distanciarnos, desunirnos y crear mucho odio entre todos. Ése no es el camino, ya es hora de que el pueblo abra los ojos y obligue a nuestros dirigentes a cambiar totalmente de rumbo.
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