banqueros

Ana Botín (Santander), Carlos Torres (BBVA), Josep Oliu (Sabadell), José Ignacio Goirigolzarri (Caixabank) y Pedro Guerrero (Bankinter).

Cartas al director, Política

Vivimos en una dictadura empresarial y política

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Vivimos bajo el yugo de un entramado político-bancario-‘lobbístico’ insoportable y algo tendríamos que hacer para rebelarnos

Vas al cajero automático y te dice que ya no puedes sacar dinero con la cartilla. Vas al cajero automático y puede que no funcione. Vas al banco y te dicen que hagas las operaciones desde el móvil. Te llaman desde Vodafone, Movistar, Orange o Jazztel, te ofrecen el oro y el moro, pero la realidad esconde una letra pequeña: la calidad del servicio deja mucho que desear y luego, para irte, tienes que pagarles, porque, si no, te acosan telefónicamente a ti y a tu familia.

¿Por qué nos tratan así? Se ha perdido el trato humano y el respeto. Te marean con robots telefónicos que acaban por desesperarte y cuelgas el teléfono. Odio esa musiquita de espera, música vacía, de ascensor, de humillación con pentagrama. Es tan difícil hablar con un responsable que terminas por claudicar y bajarte los pantalones hasta que termine la permanencia.

Hemos llegado a un punto en el que bancos como CaixaBank, BBVA o Banco Santander juegan con tu dinero de forma elegante, con una sonrisa de los gestores, con corbata recién planchada, con una red de mentiras basada en el afán recaudatorio con aroma a Nespresso y a moqueta gris. «Contrate cuatro productos para que no le cobremos las comisiones», dicen esos gestores desalmados. Así estamos, así nos va.

Descrédito en aumento

¿Y qué hacen nuestros políticos? Juegan a la confrontación, juegan al disentimiento, juegan a la demagogia, juegan al y tú más, juegan al desencuentro, juegan a las chapas de los números, las estadísticas manipuladas y la posverdad ratificada por verificadores sospechosos. No me fío ni de Newtral ni de Maldita. Es difícil hoy día fiarse de alguien, la verdad.

Lo de García Ferreras ha hecho mucho daño a la credibilidad de los periodistas, ya de por sí maltrecha por culpa del clickbait, del intrusismo y de la explotación laboral por parte de los gerentes de los periódicos y de los grandes grupos de comunicación. Tengo un familiar periodista que ha tenido que abandonar la profesión porque ya no podía más y ahora es profesor de Secundaria, dejando en el baúl de los recuerdos su verdadera vocación. Me alegro por su bienestar económico actual, pero me entristezco por la decadencia de un oficio otrora respetado que ahora está por los suelos.

Con este panorama social, quiero pensar en positivo, en que, gracias a Carlos San Juan, los bancos van a recuperar el trato humano con el cliente, las compañías telefónicas dejarán de explotar a los teleoperadores, Cepsa y Repsol dejarán de aniquilarnos el bolsillo con los altísimos precios de la gasolina y nuestros políticos dejarán de utilizar su poltrona para intereses particulares e ilegales. Lamentablemente, es más un deseo que una realidad.

Andrés Rodríguez Montaner (Jaén)


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Un comentario

  1. Avatar Gelespozo

    Quién es Carlos San Juan??

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