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Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Santiago Abascal, Pablo Iglesias y Albert Rivera, en el debate de la última campaña electoral, en noviembre de 2019. / EFE

Opinión, Política

Un país contra la profecía autocumplida

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Dicen los que saben que, a santo de un fenómeno conocido como la profecía autocumplida, tendemos a poner nuestro granito de arena para satisfacer las expectativas a las que el entorno nos somete. Y por entorno entiéndase las personas que nos rodean, con independencia de su terquedad. Defecto de fábrica o fabuloso recurso, los educadores lo conocen bien y le sacan mejor o peor partido en función de sus habilidades y su vocación

Los que saben y además no dejan pasar la ocasión para irse por peteneras, prefieren ponerle unas gotas de romanticismo a los monótonos estudios publicados en inglés y llaman a este fenómeno el efecto Pigmalión. Aproveche si quiere para buscarlo en internet y leerlo/releerlo, la lírica de aquellos relatos impregnados de simbolismo es un dulce que a nadie amarga. Yo le espero aquí.

Cómo la mística en la Grecia clásica fue capaz de adelantarse más de dos mil años a la ciencia para advertirnos, en su criptografía milenaria, del poder que las expectativas ejercen sobre nosotros, eso ya no lo sé. Ciencia infusa, Fierabrás desencadenado… Lo cierto es que los estudios ya hace tiempo demostraron aquello que la intuición nos presentaba como obvio: que las expectativas positivas tiran de nosotros hacia el éxito y las negativas nos empujan al fracaso. Y esto tanto en el ámbito escolar como en el resto de aspectos de nuestras vidas.

Los individuos son susceptibles a este fenómeno y nada parece indicar que a los grupos les sea ajeno. Pero no todo el mundo reacciona igual ante las expectativas y, por ejemplo, el concepto de resiliencia, recurrente en el área de los recursos humanos, refiere la capacidad de cada cual para obtener resultados positivos a pesar de las expectativas o circunstancias negativas. Y al hablar de la resiliencia, por algún motivo se me viene a la cabeza el pueblo español. Quizás porque esta sea una de las cualidades que mejor lo define, más que por su inexpugnable fortaleza, por la continua adversidad a la que ha debido sobreponerse, siglo tras siglo. Y, aunque nunca haya cejado en su empeño, lo cierto es que el refranero advierte no en vano que el agua blanda en piedra dura, gota a gota hace cavadura. Que más que goteo es chorreo, también le digo.

Leyenda negra

No me voy a poner pesado con lo de la leyenda negra, que se las trae, no hay duda, ni apretar con los movimientos indigenistas, que como todos los nacionalismos reúnen a la flor y nata de las mentes obtusas de cada lugar. Tampoco criticaré al Papa y sus dotes para el oportunismo porque eso ya va de suyo. Cómo sino una persona llega a Papa, ¿en un MasterChef espiritual? ¿se lo juegan al quidditch en la plaza del Vaticano? Nones. Pero al césar lo que es del césar. Porque si uno escucha la declaración realizada con motivo del segundo centenario de Méjico y la compara con lo que se ha dicho y escrito en los medios peninsulares (y permítame que incluya en ellos a los políticos de turno, que cada vez más no pasan de panfletistas compulsivos), la conclusión a la que se llega es que nos va la marcha.

Bueno, la verdad es que esto ya lo sabíamos. Nuestro peor enemigo está puertas adentro, está entre nosotros y tal vez, somos nosotros. De una declaración en la que no se menciona ni la palabra España ni la palabra conquista, no se pueden publicar titulares como los que se han publicado ni afirmar en los micrófonos lo que se ha afirmado sin asumirse como embustero, manipulador, acomplejado, desinformado o correveidile. En una pasarela de estas virtudes es en lo que se han convertido estos días nuestra platea de medios -de uno u otro signo, que eso es solo decorado-. Los políticos, lejos de venir a poner luz desde una perspectiva juiciosa y conciliadora, participan de la puesta en escena porque, como todos también sabemos, a ellos les gusta la gasolina.

Y ahora díganme cuál puede ser el tipo de persona que crece a la sombra de estas pseudonoticias, estos titulares, estos mensajes y estos no-dirigentes. Un campo de batalla favorable es determinante para la victoria y todos estos mensajes nos colocan en un marco narrativo perdedor. Cada vez que asumimos este tipo de escenarios, que por otro lado es el único que la cueva mediática nos ofrece, perdemos. Algo así ocurrió ya en Trafalgar, e igual destino sufrió la Gran Armada, en ambos casos nobles gentes con fuerzas suficientes para doblegar la adversidad fueron conducidas al fracaso por la obstinación de unos dirigentes incapaces de cuna y envilecidos por la soberbia. Allí perecieron nuestros predecesores y aquí continuamos nosotros dándonos cabezazos contra la pared, esperando que de nuestras aristocracias llueva maná. Pero solo llueven despojos. Solo les merecemos desprecio.

Si a perro flaco, todo son pulgas, a España no le cabe una garrapata más en forma de grandes empresas de amigotes succionando su contribución a través de adjudicaciones públicas

Si a perro flaco, todo son pulgas, a España no le cabe una garrapata más en forma de grandes empresas de amigotes succionando su contribución a través de adjudicaciones públicas (me refiero a la contribución que usted paga), y grandes empresas de amigotes succionando el fruto de su mal pagado trabajo a cambio de servicios básicos. Sin competencia y bajo la protección de los carismáticos políticos que usted decide votar cada cuatro años. Y a esta sumisión económica se le suma la mediática. El continuo bombardeo de los medios que mal llamamos «nuestros», porque son de ellos, con mensajes adulterados y noticias que colocan al espectador en un debate que ya es una derrota antes de que empiece. Todo ello con el beneplácito y la connivencia de quienes necesitan que usted se sienta derrotado, dependiente y servil. No rechiste, rechistar es de paletos. No proteste, protestar es de inadaptados. No diga lo evidente, llevar razón es de fascistas. ¿No ve lo bonico que es el presidente y lo bien vestidos que van los ministros? Pero todos los focos, el maquillaje y los asesores no consiguen crear un efecto halo capaz de ocultar tanta corrupción ni la miseria que asuela nuestros campos, pueblos y ciudades. Y hay quien dice que esto va a ir a peor.

El país excede con creces los límites ficticios de sus fronteras y las enrevesadas conciencias de clase. Como un coloso envejecido que hinca la rodilla y mira la tierra manchada con su sangre, se debate contra un enemigo mezquino al que no ve. Su cuerpo no le obedece como antaño. Decisores que son artrosis, políticos como legañas que sellan sus párpados, empresas que, públicas otro tiempo, obturan hoy sus arterias y agotan el flujo de oxígeno… Su peor enemigo es él mismo. Su organismo es incapaz de limpiar su tejido muerto, corregir sus defectos, deshacerse del lastre. Y, fuera, los golpes no cesan. Somos resilientes porque no nos queda otra. Las circunstancias son adversas y las expectativas negativas se inflan artificiosamente día tras día desde el aparato mediático. Pero yo soy de los que piensa que sí hay opción. Soy de los que cree que ser paleto no es lo que nos ha contado la gente fina, los habituados a vivir del trabajo del otro. Que verse obligados a agotar la vaselina en las farmacias no es ser inadaptados. Y, sobre todo, que tener pensamiento crítico y luchar contra la corriente dominante puede ser tachado de cualquier cosa menos de fascista. Estoy convencido de que este coloso no es demasiado viejo. Yo estoy convencido de que se levanta.


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4 comentarios

  1. Avatar Angeles Suarez Pozo

    No sé si su artículo sale del psicoanálisis, no hay quien le entienda. No sé por dónde van los tiros. Y no sé si habla usted más bien en clave para quien lo entienda.

    Sin embargo ha dicho algunas palabras que me han llamado la atención como lo de los ”indigenistas» y los del” Papa»

    Espero que el público al que va dirigido este artículo lo lea y lo explique un poco porque yo no sé de qué va.

  2. Avatar Francisco Castillo

    Magistral descripción de la percepción y el desánimo generalizado de la sociedad española.
    Podemos echar la culpa a los políticos que se dedican a enchufar amigotes o a «chupar del bote» pero somos tan responsables como ellos desde el momento que les votamos.

    • Avatar Jesús

      Más claro imposible: hay que leer con calma y dejar de leer a M.L. Estefanía y el Hola y dejar de ver Telecinco.

  3. Avatar Gerardo

    Estimada Ángeles,
    Lamento no haber conseguido transmitirle el mensaje. En general, el artículo se articula en torno al fenómeno de la profecía autocumplida, aplicado a la imagen de España proyectada en publicaciones y medios, con el ejemplo de cómo todos los medios de comunicación nacionales han adulterado el comunicado que dio el Papa con motivo del 200 aniversario de Méjico. Este caso es solo un ejemplo, y aprovecho para hilar con una idea de España no como el país que es hoy sino como la idea de un mundo posible en el que los hombres sean todos iguales y libres, tal como en su día deseó Isabel la Católica, un proyecto, un coloso cada vez más derrotado.
    Espero haber dado alguna luz.
    Un saludo.

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