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El diputado de Vox, Manuel Mariscal.

Opinión, Política

Un diputado de Vox desaconseja leer muchos libros porque «seca el cerebro»

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Don Quijote, en contraparte a la referencia peyorativa que hace Manuel Mariscal en el canal ‘Estado de alarma’, era un cuerdo que fingía ser loco. Tanto era el racionalismo de Don Quijote que, aún sabiendo que todo era ficción, él prefería seguir con ello por puro deseo y sus trepidantes aventuras están repletas de cinismo y de actos burlescos frente a otros, que no podrían darse en ninguna cavidad craneal vana o cerebro enjuto

Aunque sí es verdad que Don Quijote personifica el idealismo de los libros de caballería, cuyo núcleo de relato ha girado en torno a dos criterios: el caballero y el amor cortés; cumpliendo la obra literaria de Don Quijote con los dos. Extrapolada la metáfora peyorativa que, el diputado de VOX, Manuel Mariscal, ha dicho a Rubén Gisbert, creador de La guarida del zorro en Youtube, es claramente una denuncia al idealismo metafísico que Rubén podría tener, pues de muy sabido es que el idealismo conduce al fracaso más absoluto.

Entendemos este idealismo no como corriente filosófica sino como ideal que no corresponde con la realidad, por ello cabe preguntarnos si las ideas defendidas por Rubén Gisbert son metafísicas. Partimos de una premisa importante, Rubén no hace una opinión sino un análisis cuya metodología para estudiar los hechos políticos se encuentra en las coordenadas de la ciencia política y la ciencia social que estudia las relaciones de poder. Aparece aquí el realismo y el empirismo como rivalidades al idealismo, pues estas dos corrientes objetivistas narran los hechos acontecidos, alejándose de una mística que no les corresponde. Por ello, si Rubén centra su análisis en la ciencia política ¿cómo puede ser idealista bajo esta definición de idealismo?

La desenfrenada crítica de Rubén al régimen político actual como causante de los problemas políticos y sociales de España no ha gustado demasiado a Manuel, teniendo en cuenta cómo Rubén ha dado a entender que su contertulio, al ser un político y diputado de un partido estatal, estaba envuelto en una corrupción moral. ¿Es esto un ideal místico y erróneo por parte de Rubén, teniendo en cuenta que Manuel tiene un currículum impecable? Si definimos aquí la moral, por oscurantista y vaga que sea la definición, como los comportamientos que se consideran buenos en una sociedad, podemos afirmar que Rubén está en lo cierto. ¿Cómo no pretende estar corrompido moralmente, si a sabiendas de que la política de España funciona por identificación, que no representación, y por listas cerradas de partidos, decide seguir donde está?

Todavía gustó menos a Manuel que se insinuase que el problema de España fuese precisamente este régimen, pues eso sería aceptar que se ha vivido engañado durante años. Siguiendo a la ciencia constitucional como encargada del objeto de estudio del Estado, gobierno y sus formas, podemos decir que científicamente no existe la democracia, porque en lugar de ello hay una partidocracia. Esta palabra que cuesta tanto de tragar está estudiada y definida científicamente, por lo que, de negarlo, se estaría incurriendo en un irracionalismo, pues qué es sino el racionalismo más que una forma de clasificar. Irracionalismo también mostrado en el comienzo del artículo, pues pareciera ahora que los clásicos como Montesquieu, Tocqueville, Aristóteles… fuesen libros de cuentos, cuando el primero hace ciencia política, el segundo ciencia constitucional y el tercero una filosofía que, tras miles de años, se sigue estudiando. Leer libros no te hace peor, ni mejor, simplemente te hacen aprender. Mientras, los políticos son tan incompetentes como para decir públicamente, por despecho, que leer muchos libros te seca el cerebro, como metáfora peyorativa.

El país de las ‘maravillas’

Definitivamente, pareciera ser como si la objetividad y el realismo necesario para observar la realidad estuviese mermado y hundido por un, no ya idealismo, sino por un mundo de Alicia. Las mentiras son las nuevas verdades, no sólo lo dicen los que mienten sino también los que señalan a los que mienten. La gente que se supone que da contenido libremente y de calidad siguen actuando en contra de ellos mismos y de la nación que defienden. Quizá por eso se sigue haciendo, porque no se han leído los libros necesarios para entender los argumentos tan importantes que Rubén Gisbert está transmitiendo, de una forma tan simple y didáctica, frente a la mentira.


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3 comentarios

  1. Leer un artículo como éste, inteligente, creativo, bien hilado, con impecable ortografía, etc…. hace que alguien como yo, lance una mirada atrás y se arrepienta de no haber leído ni estudiado. Te doy gracias por ello Juanfran.

    Personas como tú, como Gisbert, como Spiriman, y algunos otros, hacéis posible que algunos volvamos a creer un poco más en una sociedad futura mejor. El Santo Job, sería un alumno vuestro si a santa paciencia nos referimos.

    Por favor, Señor Dios, no permitas que se acabe nunca la paciencia de estos pequeños grandes.

    Abrazos.

  2. Avatar M Reyes Fdz Loaysa

    Por mi parte, estoy sacando tiempo para leer los libros básicos que recomienda Gisbert. Voy lenta, que tengo muchas tareas por delante, pero considero imprescindible hoy, para cualquier español, leer para conocer la realidad de España, del engaño que nos hemos tragado, y aunque sea por el hambre que viene, despertemos de este alertagamiento colectivo de una nación al completo. Gracias a El Libre, que con tanto acierto nos pone por delante tanta verdad.

  3. Avatar Guillermo

    En señor Gisbert no deja de recibir ataques en cualquier coloquio o debate en el que esté presente. Por ello creo que lo está haciendo realmente bien. Él nunca cede ni un milímetro, ante nadie.

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