Cultura

Un concierto sin móviles

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Los asistentes al concierto gratuito de Niño de Elche en Sevilla dejaron sus teléfonos en la entrada para disfrutar plenamente del recital, una iniciativa pionera y ejemplarizante en un mundo hiperconectado

En la sociedad actual, muchas personas parece que solo viven las experiencias para compartirlas enseguida en las redes sociales. Se está perdiendo el disfrute pausado de las cosas en favor de un efecto champán de los sentidos a través de un reconocimiento virtual de amigos volátiles que ni siquiera conocemos en persona. Pero otra forma de hacer las cosas es posible. Y el concierto de Niño de Elche ayer en Sevilla fue un ejemplo de cómo volver a experimentar correctamente una acción cultural sin esa extensión robótica en la mano que es parte ocio y parte condena.

Solo cuando el tiempo se detiene podemos apreciar la intensidad del momento. Esta es la clave del concepto Música con Pausa, un nuevo formato, inaugurado en Sevilla a finales del pasado año con las actuaciones de Kiko Veneno y Alba Carmona, dentro del ciclo gratuito de conciertos Momentos Alhambra.

Esta original iniciativa fue posible gracias a la complicidad del público, desconectado de sus teléfonos móviles durante la experiencia para no perder detalle y asegurarse de vivir plenamente la experiencia. El miércoles 19 de febrero el protagonista de este momento de desconexión fue el cantaor Niño de Elche, que dejó su huella en un espacio singular situado en pleno corazón de Triana: Casa Montalván.

Cuando lo habitual hoy en día es retransmitir en directo todo lo que se hace, este proyecto, impulsado por Cervezas Alhambra, propone justo lo contrario: ignorar durante un buen rato el universo digital para concentrarse en el directo.

El equipo organizador dio acceso a los asistentes al concierto con un sencillo ritual. En primer lugar, debían depositar sus dispositivos móviles en un casillero diseñado especialmente para parar el tiempo y permitir que la música y el contacto directo con el artista construyeran una nueva experiencia al margen de distracciones. Una vez finalizado el concierto, llegó el momento de recuperar los dispositivos y compartir lo vivido en los canales digitales, pero con la singularidad de ser la propia marca la que ofrecía, mediante acceso exclusivo, material gráfico de la actuación.

Niño de Elche, ayer en pleno concierto en la Casa Montalván.

Francisco Contreras Molina (Elche, 1985) es un cantaor multidisciplinar que ha sabido aunar en sus variadas propuestas artísticas géneros o disciplinas como el flamenco, la electrónica, la literatura, la performance, la poesía fonética, el rock, la canción de autor o la música contemporánea.

En Sevilla, el de Elche actuó para un público reducido en un edificio caracterizado, como su música, por combinar creación artesanal y experimental: una antigua fábrica de cerámica trianera fundada en 1850 reconvertida en un carismático hotel. El repertorio hizo las delicias de los asistentes gracias a este formato íntimo y diferenciador.

En 2015, Niño de Elche ya se situó en el punto de mira mediática con su álbum Voces del Extremo, que se mecía entre el flamenco, el krautrock, el ambient o el new wave y que recibió varios reconocimientos. Le siguieron otros proyectos igual de heterodoxos hasta llegar a su último trabajo, Colombiana (Sony, 2019), un proyecto con el que pretende dar continuidad a la fructífera y fluida relación de los cantes de ida y vuelta en el ancho Caribe afro-andaluz. En él explora los orígenes de la cumbia y la tropicalia, pero retorciéndolos al máximo y fundiéndolos con su arte, como es de esperar en un activista musical de su talla.

A lo largo del año, otras ciudades andaluzas disfrutarán de este concepto de Música con Pausa dentro de Momentos Alhambra, con un cartel que se dará a conocer próximamente.


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