Alcala Zamora

El presidente de la Segunda República Española, Niceto Alcalá-Zamora.

Opinión, Política

¿Monarquía o república? (II)

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Federación y plurinacionalismo: se plantea en este apartado el disparate de algunos republicanos frente a las proposiciones de repúblicas, pues plantean un modelo plurinacional y federal que rompería a España

Aquí podemos ver en la monarquía una unión de España y, de hecho, no me he encontrado a ningún monárquico planteando una España federal, pues estas personas sí están a favor de la unidad indivisible de la nación. De proclamar una república – hablaremos ahora de república únicamente porque la monarquía no busca la federación – esta tendría que ser acorde a la razón territorial histórica de España, siguiendo una línea de racionalización revolucionaria, pues si la república se plantea, entre otras cosas, es precisamente para acabar con la irracionalidad de la monarquía como descendencia divina tan propia del Antiguo Régimen.

Si mantenemos esta línea guiada por la razón, no nos podemos permitir el lujo de ser a la vez irracionales. Esta racionalización revolucionaria iría también en un sentido territorial, como ya dije, pues a través de la razón histórica no se encuentra motivo alguno para que la nación española sea federal. El planteamiento federal conllevaría una serie de pasos que destrozarían la nación política, pero ¿qué es la nación política y qué pasos lleva la federación?

España es un hecho objetivo de la historia cuya existencia se ha formado a lo largo de los siglos. Los diferentes acontecimientos históricos han sido los que han transformado España, desde el Imperio Romano, pasando por los visigodos y hasta la conquista de los musulmanes. Cuidado, España no ha sido siempre España, por lo que, como toda nación política, se ha ido construyendo. La nación española se ha caracterizado por contener diferentes naciones étnicas dentro de sí (Cataluña, Andalucía, Galicia…), estas naciones étnicas se han tratado en la Edad Media como si fuesen naciones como tal. De ahí que haya escritos donde se hable de la nación de Toledo, como si Toledo, en la Edad Media, fuese una nación.

Estas divisiones han sido el problema de España, en singular; pues ha llegado hasta nuestros días con propuestas federales como las que proponen los oportunistas republicanos. Pero España, en 1812, en las Cortes de Cádiz, se unifica y se transforma en una nación política cuya constitución dice que une a los dos hemisferios (Aragón y Castilla); pues así ya no serían ciudadanos aragoneses ni castellanos sino ciudadanos españoles, quitando al rey como unión de los dos hemisferios y poniendo a la nación.

Si entendemos la federación como un proceso de unión donde previamente tienen que existir diferentes Estados separados de un territorio cuya unión unifica a todos en una nueva nación, podemos afirmar que España no tiene Estados soberanos. Es más, la nación española ya está unida por la nación política, por lo que no habría motivo ni tampoco lógica de hacer una federación española, pues esto conllevaría designar las regiones que tendrían Estado – unas 17 – e imponer un Estado soberano con el que se iniciaría la independencia de cada Estado y posteriormente la unión federal.

Antes claro, en el proceso de independencia de los Estados, mientras dure esa independencia se considera que los Estados son soberanos por sí mismos, por lo que si un Estado no quisiese entrar en la federación tendría legitimidad para hacerlo, rompiéndose de esta forma la nación política española.

Una república federal, cuya existencia se basa en la creación de Estados para crear naciones, se basa en la búsqueda del estatismo

Aun así, una república federal, cuya existencia se basa en la creación de Estados para crear naciones, se basa en la búsqueda del estatismo cuyos orígenes nos trasladan al fascismo con lo de que un Estado crea una nación.

Siguiendo esta línea, dentro de las nuevas naciones, en caso de una república plurinacional y federal, tendrían legitimidad para independizarse los diferentes territorios. Si en Cataluña, Tarragona considera que quiere independizarse, ¿será el Estado catalán capaz de negarle la independencia?

Es decir, toda esta república plurinacional y federal se plantea desde un punto de vista irracional y ahistórico. Ni siquiera son racionales los marxistas que se plantean siquiera esto, pues tanto Marx como Lenin estaban en contra de la independencia, por lo menos refiriéndose a la nación de España. También se alude a la subjetividad de la nación, como si la nación fuera un proyecto como el europeo, cuyo origen viene del franquismo, pues en este régimen España era lo que franco decía bajo su subjetividad.

Libertad política antes que forma de Estado

Se plantean diferentes formas de Estado y de gobierno, pero si algo hay que tener en cuenta es que es necesario que exista la libertad política tanto en república como en monarquía. Por sí mismas, las formas de Estado no son algo realmente relevante, pues lo importante es la forma de gobierno. Ninguna forma de Estado salvará a España si no se plantea como se tiene que plantear, pues la única forma de Estado realmente buena sería la que fuese constitucionalmente designada por los españoles.

Es decir, podemos tener una república constitucional o una monarquía constitucional, siendo las dos igual de válidas, legítimas y democráticas, pues que sean constitucionales en el formalismo de la palabra conlleva que el poder constituyente esté en el pueblo. Obviaremos aquí toda constitución que no sea designada por este pueblo con separación de poderes, pues entonces no sería una constitución al no constituir la propia separación de los poderes. Por ello, que España tenga una supuesta constitución no quiere decir que realmente sea una constitución.

La libertad política tampoco se consigue haciendo una forma de Estado socialista, como algunos plantean, pues quieren plantear una república de los trabajadores como si la forma de Estado fuese únicamente de un sector específico.

Esta proposición corresponde al Antiguo Régimen tanto que están dividiendo a la sociedad en trabajadores contra no trabajadores, siendo la república de los primeros, como si los segundos no tuviesen importancia. Por ello, plantear que la forma de Estado sea de una clase específica hace que la república no sea del pueblo entero.

Podemos ver el ejemplo de Estados Unidos, donde su constitución dice: “Nosotros, el pueblo…”. Tal frase, por absurda que parezca, marca la diferencia entre una democracia o una aristocracia socialista tal como se plantea.

Aquí se tendrían que diferenciar las reglas de juego con las jugadas, pues si en las reglas de juego es necesario que se implante la monarquía o la república, las jugadas tendrían que ser que fuese más socialista o que fuese más liberal, hablando en el sentido coloquial de los términos. Pero para nada el socialismo puede definir la forma de Estado. De igual manera tampoco lo podría definir el liberalismo, sino que sería la constitución la que definiese esa forma de estado.

Antimonárquicos

La forma de Estado planteada no puede pretender surgir de colectivos antimonárquicos, pues entonces sería surgida por el odio. Como ejemplo tenemos la república jacobina francesa del siglo XVIII, cuyos franceses jacobinos eran el claro ejemplo de personas antimonárquicas. A estos jacobinos no les bastaron con quitarle el poder a los reyes, sino que quisieron ir más allá matándolos.

La muerte de Luis XVI y María Antonieta fue la ruptura clara con cualquier lazo monárquico de entonces. La delirante situación francesa conllevó que el pueblo francés odiara tanto a la monarquía que cualquier persona que consintiese hablar bien de esa forma de Estado, incluso por pena con María Antonieta en sus últimos meses de vida, fuese automáticamente guillotinado.

La ruptura con el Antiguo Régimen fue tan radical que hasta que no les cortaron la cabeza a los reyes no estuvieron tranquilos. El hijo de María Antonieta fue apartado de ella, dándoselo a un zapatero borracho y viejo que intentó imponer las raíces republicanas en él y hacer que odiara a los reyes, que eran sus padres. Esta fiebre antimonárquica acabó con la vida del niño, entre maltrato y sufrimiento antes de cumplir los 10 años.

Habría que recordar a más de una persona que el paso de la república a la monarquía se da, como ya dije anteriormente, por el proceso de racionalización revolucionaria, pues la monarquía como descendencia por trono divino es algo tan irracional que en las ideas ilustradas no tiene cabida. Pero esta revolución pretende ser racional y no podría ser que quisiésemos emplear la razón para quitar la monarquía pero luego implantar una república de partidos, cuyo régimen es igual de ilegítimo que la monarquía que tenemos.


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