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El consejero de Salud, Jesús Aguirre.

Opinión, Salud

Los reinventos del Sr. Aguirre en Atención Primaria

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Telemedicina, teleconsulta, consulta telefónica… Quizás más de uno pensará que son la misma cosa cuando no es así. Y es importante diferenciarlas para saber la intención con la que se implantan

La telemedicina, entendida en el pasado también como teleconsulta, permite resolver problemas de salud que no requieren la presencia física del paciente, trámites burocráticos, comunicación de resultados de pruebas complementarias, seguimiento de patologías crónicas, ajustes de tratamientos, dudas terapéuticas y valoración de problemas agudos menores.

Se puso en funcionamiento allá por el año 2017 cuando gobernaba el PSOE y así viene recogido en el informe publicado en ese año por la Consejería de Salud y editado por la Escuela Andaluza de Salud Pública bajo el título de Estrategias de Renovación para la Atención Primaria.

Por aquel entonces, se hacía con la especialidad de Dermatología, el médico de cabecera enviaba informe clínico e imagen de la lesión del paciente al dermatólogo para que este emitiera diagnóstico y tratamiento. Con el tiempo, dijeron que este método era eficiente y otras especialidades se sumaron a esta modalidad de consulta.

Ya en pandemia (2020), se implantó la consulta telefónica, de sobra conocida y con la que parece que estemos conformes tras un primer pataleo, y la teleconsulta. La justificación de una y otra modalidad de consultas, así como el colectivo al que van destinadas, varían con el paso del tiempo y es curioso y no menos indignante ver cómo nos han ido tomando el pelo.

El truco final

En un principio, se nos dice que se van a utilizar para aligerar las consultas en personas mayores que viven en entornos alejados para así evitarles desplazamientos. En poco menos de un mes, las generalizan en todos los centros de salud de Andalucía y para todos los colectivos: un 70% de las consultas con el médico de cabecera eran telefónicas y el 30% restantes, presenciales y todo por evitar contagios tanto de pacientes como de profesionales de los centros de salud.
Ola va, ola viene y, estando en la actualidad en la sexta, en la que la variante Omicrón es la dominante y, aunque es más contagiosa, no aumenta la presión hospitalaria al ser mucho más leve, están contemplando el eliminar todas las restricciones habidas y considerarla como una gripe por lo que no hay excusa posible que justifique el mantener las consultas telefónicas, salvo que sean para temas burocráticos, renovación de recetas y partes de baja o alta. El ojo clínico sigue siendo fundamental en la asistencia médica para emitir un diagnóstico.

Siguen manteniéndose las consultas telefónicas para casos clínicos, aunque en menor porcentaje y el consejero de Salud decide potenciar la teleconsulta extendiéndola a todos los centros de salud y hospitales. Día tras día, vemos titulares en la prensa con foto incluida de gerentes de hospitales y jefes de servicio anunciando nuevas incorporaciones de unidades asistenciales a esta modalidad de consulta porque, tras la pandemia (la dan ya por terminada), ha quedado demostrado que es efectiva.

La teleconsulta es una forma específica de intercambio de información clínica entre facultativos. Es una petición de apoyo diagnóstico y nunca debe sustituirse por la atención presencial.

Tal y como ahora la concibe el Sr. Aguirre, el médico de cabecera que, tras una consulta telefónica o presencial, considere que ese paciente requiere consulta con el especialista, no podrá derivarlo a él

Tal y como ahora la concibe el Sr. Aguirre, el médico de cabecera que, tras una consulta telefónica o presencial, considere que ese paciente requiere consulta con el especialista, no podrá derivarlo a él. Deberá comunicar el caso clínico a través de una aplicación denominada Plataforma de Teleconsulta. El especialista hace una primera evaluación y el paciente obtiene su tratamiento o es citado por el especialista para revisión en consulta.

Si es complicado que tu médico de cabecera te vea cara a cara, ahora ver al especialista lo será mucho más. El Colegio de Médicos de Córdoba denuncia que muchas peticiones de cita de médicos de cabecera para el especialista están siendo devueltas a sus centros de salud sin motivar su devolución. Son pacientes que llevan meses de espera sin fecha de cita para el especialista y que, al reclamarlas, les dicen que hay «una nueva normativa y que tendrán que dirigirse a sus centros de salud para que su médico la solicite de nuevo».

El que responde así a estas reclamaciones demuestra no estar bien informado, algo que no debería sorprendernos dada la desorganización y la pésima gestión de sus responsables. Hasta hace poco tiempo, ha habido hospitales en los que el personal del Servicio de Atención a la Ciudadanía, encargado de informar a los usuarios, han conocido los decretos de garantía 15 años después de haber sido publicados. Y ha sido a través de los propios usuarios. Los instructores sanitarios de la Asociación Justicia por la Sanidad pueden dar fe de ello.

En el caso de la teleconsulta, no hay normativa alguna que la regule. Es una instrucción del Sr. Aguirre y la argumenta diciendo que así se reducen los tiempos de espera y que las listas de espera para consultas de especialista pueden así disminuir sustancialmente.

El Sindicato Médico Andaluz y diversos colectivos de profesionales están en contra de esta modalidad de consulta, tal y como la concibe el consejero de Salud, porque:

  • No reduce las cargas de trabajo de los Médicos de Atención Primaria.
  • Tiene menos exactitud diagnóstica.
  • Aumenta la demanda a los especialistas.
  • Lleva más tiempo, en muchos casos superior a la consulta cara a cara.

Pese a todas estas desventajas, Aguirre sigue en sus trece y no admite razones. Los pacientes seguirán colgados al teléfono a la espera de poder conseguir una cita con su médico de cabecera y, una vez conseguida, de precisar una valoración por parte del especialista. Los mantendrá así hasta que envíe la documentación que se precisa y el especialista responda.

Los pacientes, colgados en la nube sin haber estado siquiera en la lista de espera oficial de primera consulta de Atención Primaria (AP) para el especialista a los que, hasta ahora, estaban obligados a dar respuesta en 60 días (de precisar de una cita presencial con el especialista), engrosarán la lista de espera de revisiones al considerarla ya como tal y esta no tiene garantía de plazos de respuesta, por lo que no están obligados a dar respuesta en un plazo determinado.

Así es como conseguirá Aguirre una reducción en la lista de espera de primeras consultas para el especialista, que es la que obtiene peores resultados por muchos conciertos y planes de choque que invente.

La cruda realidad de la lista de espera de primera consulta de AP

Comparando la lista de espera de primera consulta de AP para el especialista (junio 2020-junio2021), se puede ver cómo ha ido evolucionando. A junio de 2020, había en esa lista de espera 334.327 pacientes y, de esos, 80.433 con el plazo de respuesta superado. Los últimos datos publicados corresponden a junio del 2021, donde ya había 537.872 pacientes, de los que 181.157 estaban fuera de plazo. En un año, ha aumentado esa lista de espera en 203.545 pacientes y en 100.724 los que han sobrepasado el plazo de respuesta.

Esta modalidad de teleconsulta ha trastocado el decreto 96/2004 por el que se establece la garantía de plazo de respuesta para primera consulta de AP para el especialista y no es de extrañar que lleve aparejada su derogación o modificación, una vez que se hayan incorporado a esta teleconsulta todas las especialidades médicas que figuran en dicho decreto.

Ante esta perspectiva, a los sufridos usuarios solo nos queda la opción de reclamar en nuestros centros de salud si aún y cuando el médico de cabecera considerase que debemos ser valorados por el especialista no nos derivase a una cita presencial con él.


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