cruz cristiana

Una cruz cristiana.

Opinión, Religión

Lo que pienso de Dios

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Iba a titular este artículo ‘Cuestiones teológicas’, pero, para empezar, no tengo ninguna autoridad en el tema, y para seguir, si lo titulaba así, no iba a leerlo nadie (ni Dios) por tener un título tan rimbombante

Yo creo que existe Dios, por simple cuestión de fe. Tengo una educación católica y me gusta y me consuela pensar en Dios como en el padre que está ahí y al que podemos dirigirnos en cualquier momento (otra cosa es que él quiera comunicarse conmigo o prestarme su ayuda).

Algo que siempre me he preguntado es: si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, ¿porqué nos ha hecho tan imperfectos? No hablo sólo de imperfecciones físicas, que todos tenemos en mayor o menor medida y que, para nuestra desgracia, se acrecientan con la edad.

Me pregunto por qué nos ha hecho tan estrechos de mente, por qué hay gente violenta, dañina, tóxica, incapaz de convivir con los demás… que actúa sin escrúpulos o comete delitos… Ahora me dirá cualquier sacerdote lo de que «Dios nos hizo libres» y que «cada persona actúa según su conciencia». Pero, si Dios ya sabía que somos imperfectos… ¿por qué nos hizo libres para decidir, si sabe que muchos no van a hacer lo correcto? ¿Porqué no nos hizo a todos buenos? Y también me pregunto: ¿porqué las personas buenas y honradas tienen que sufrir por las acciones de quienes no lo son?

A veces recuerdo las palabras de Borges: «Dios mueve al jugador y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios, la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonías?». Nos evoca la imagen de un ajedrez infinito, somos las piezas de Dios que nos maneja y nosotros también guiamos el destino de otras personas que son a su vez nuestras piezas.

¿Experimenta Dios con los hombres?

No puedo evitar pensar en esta guerra que tenemos ahora, en quienes y por qué manejan los hilos, si Dios experimenta con los hombres: pongámoslos a prueba a ver hasta dónde llegan, a ver si se matan, a ver que pasa.
¿Por qué no escucha las plegarias de tanta gente inocente?

He leído en un artículo que muchas de las personas refugiadas de las bombas en Ucrania se han vuelto más religiosas, han celebrado la Pascua en sus refugios y aquellos que nunca rezaron empezaron a hacerlo… ¿Es la religión, en este caso, un modo de evadirse de la realidad? ¿El opio del pueblo?

Marx opinaba que la felicidad hay que buscarla en esta vida y le parecía injusto tener que pasar por un valle de lágrimas en la Tierra para obtener luego (y solo en el caso de los que se portan bien) el premio de la vida eterna. Hay personas que dicen estar bendecidas por Dios, y yo me lo creo, porque transmiten una serenidad y se las ve tan felices, que me gustaría parecerme a ellas. Y no hablo de gente mojigata ni fanática. Parecen tener realmente paz de espíritu… y encima les va bien en la vida.

Otras no levantan cabeza. Su vida es un cúmulo de adversidades que no merecen, mientras que a otros que quizás se las merezcan, la vida les sonríe… y Dios asiste impasible a estas injusticias. Y pienso que Dios está ahí, como un misterio incomprensible al que a veces nos aferramos por nuestro miedo a convertirnos «en polvo, en humo, en sombra, en nada»…


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2 comentarios

  1. Avatar Lucía Ramos

    Hola Julia, he leído atentamente tu artículo.
    Yo también he sido educada familiarmente hablando, «bajo» la educación católica.
    Me parece entender, que tu herejía la llevas bastante bien. He visto que eres filóloga hispana, ese ha sido mi motivo para recomendarte (también por ser mujer)…
    «La práctica del misticismo» de Evelyn Underhill, prologada por Pablo D’ors.
    Es otro hereje, y se lo debe a Dios también.
    También me gusta mucho Simone Weill, fue una joven muy brillante, que se hacía muchas preguntas como tú.
    Un saludo afectuoso. No carges jamás con una cruz tan grande, como la que has puesto en la foto., vale?… (esto es una broma), se entiende. Disculpa mi atrevimiento. Buenas tardes.

  2. Avatar Mariano Urdiales

    En este artículo se plantean preguntas coherentes, que muchos nos hemos hecho.
    Yo tampoco soy teólogo, de hecho mi vida profesional ha transcurrido en laboratorios y voy a tratar de forma resumida de dar mi opinión al respecto.
    Dice la autora que «ella cree sólo por fe». No es mi caso, soy creyente, pero he tenido que buscar razones para creer. Es cierto que no se puede demostrar en el laboratorio, ni mediante la ciencia en general, la existencia de Dios de forma absoluta, pero tampoco es posible demostrar que no exista.
    Hay distintos argumentos que infieren su existencia: 1º el Argumento Kalam de Al Kindi, basado en Aristóteles, en la ley de causalidad, también usado por Aquino, J. Locke o Kant. 2º El argumento cosmológico, que se basa en la Teoría General de la Relatividad de Einstein, en la segunda ley de la termodinámica (entropía), en la radioactividad, la muerte térmica del universo y el teorema de los físicos Borde-Guth y Vilenkin, del 2003, argumentos que demuestran que el universo no es eterno, que tuvo un principio y tendrá un final. ¿Surgió de la nada o lo creó un ser superior, no creado y eterno?. Desde el punto de vista de la biología, con los conocimientos actuales no es factible que una proteína, digamos la hemoglobina, con unos 500 aminoácidos, que deben ser de un tipo determinado y ordenados de forma adecuada para que la proteína sea funcional, se produzca poa azar. De dónde vendría la información para unirse los aminoácidos en la secuencia adecuada, cuanto tiempo pueden aguantar unos cuantos aminoácidos unidos sin oxidarse y destruirse, esperando al resto para formar la proteína completa. Una proteína no es vida, la vida necesita a miles de proteínas. El ADN es todavía mucho más complejo, con el agravante de que contiene en su leguaje codificado una información increíble, equivalente a la de mil enciclopedias británicas, vuelvo a preguntar, ¿de dónde viene esa información?, ¿del azar y la casualidad o de la nada?. El ADN necesita enzimas (proteínas) para formarse y lleva la información para la creación de esas proteínas. ¿Qué se formó primero, la proteína o el ADN?, sin proteínas no hay ADN y se necesita ADN para formar proteínas. El ADN, tampoco es vida, la vida es más compleja y no tenemos ni idea de como se inició. Muchos siguen pensando que por azar y casualidad, en un tiempo muy largo, no se han enterado todavía de la ley de la entropía antes mencionada, que está en contra del tiempo, mucho tiempo no es un aliado, es un enemigo que destruye al universo y a la vida. El director del proyecto Genoma Humano, el eminente profesor Francis Collins, tras ver en directo la complejidad del ADN, pasó de agnóstico a creyente cristiano y escribió en 2007 un libro que recomiendo, titulado «¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la fe», donde profundiza sobre lo aquí dicho. Tras los últimos avances de la biología, se hizo creyente a principios del siglo XXI el filósofo Anthony Flew, un icono del ateísmo del siglo XX y escribió también un libro muy interesante dando las razones de su conversión que se titula: «Dios Existe». Resumiendo, hay razones, si se buscan, para inferir de forma lógica y razonada, basándonos en la filosofía y la ciencia, que la existencia de Dios es la mejor opción.
    Después cita el artículo la conocida frase «la religión es el opio de los pueblos para evadirse de la realidad». Marx y Lenin consideraban a la religión “el opio de los pueblos”, por la promesa de una vida después de la muerte. Con frecuencia nos olvidamos de que ellos prometieron un paraíso socialista en la tierra y trajeron un infierno. De hechos la guerra que se cita en Ucrania, la ha provocado Putin, un alumno destacado de Marx y Lenin. En realidad, esa frase se puede aplicar a creyentes y a ateos. El poeta polaco Czeslaw Milosz argumenta que el verdadero opio del pueblo es creer en nada después de la muerte, con la idea de que nuestras traiciones, engaños, robos, cobardías, codicia, asesinatos, vicios, etc., nunca serán juzgados, lo que les produce una gran relajación y liberación para hacer lo que les plazca.
    El tema de la existencia del mal, es muy complejo y muy efectivo desde un punto de vista emocional, pero desde la perspectiva de la lógica no prueban que Dios no exista. Al contrario, si existe el mal, debe existir un estándar del bien que sería Dios. El mal es un parásito que no puede existir sin el bien. El mal no es algo creado por Dios, es sólo una ausencia de bien que Dios permite. No tiene sentido plantearse esta pregunta desde un punto de vista materialista y ateo, nadie se cuestiona que un escorpión clave su aguijón.
    Hay un tipo de mal y sufrimiento en el mundo que es bastante fácil de explicar, es el que nos hacemos los humanos, unos a otros. El Holocausto, Gulags, campos de exterminio de diferentes colores, torturas, asesinatos, violaciones, etc., son simplemente el resultado de la existencia de la libertad o libre albedrío que tiene el ser humano. Al disponer el hombre de libertad para actuar y de inteligencia para valorar y decidir, el mal se hizo posible. No es posible imaginar un ser con libertad y que no tenga la posibilidad de actuar mal. Por supuesto Dios sabía lo que pasaría si usaban mal su libertad y por lo que parece, Él pensó que merecía la pena correr ese riesgo. No se puede descartar el argumento de que la libertad tiene consecuencias y lleva con ella la posibilidad de actuar mal. Sin libertad no habría violaciones, ni guerras, pero tampoco tendríamos valores como el heroísmo, el altruismo, la compasión o el amor.
    Más difícil de explicar es la existencia de terremotos, huracanes, enfermedades y otros desastres naturales, el físico John Polkinghorne los denomina “males físicos”, en oposición a “los males morales” que cometen los humanos. Aquellos están sujetos a las leyes físicas y biológicas, y nos pueden llevar a la conclusión de que el plan de Dios para nosotros y el universo, desde su conocimiento infinitamente más amplio que el nuestro, no es exactamente lo mismo que nosotros desearíamos en nuestra búsqueda inmediata de la felicidad física. En general aceptamos que es correcto el mal, si se evita un mal más grande o se obtiene un bien mayor. Aceptamos perder una pierna, si curamos un tumor maligno. Mucha gente admite que buena parte de lo necesario para el éxito en esta vida, viene mediante experiencias difíciles, duras, dolorosas e incluso traumáticas, (no pain, no gain; la letra con sangre entra). Puede ser que el plan de Dios, no coincida con nuestro plan. No conocemos exactamente el plan de Dios y carecemos de su infinita perspectiva. Nunca pensamos si no somos creyentes, en la brevedad de esta vida, si la comparamos con la eternidad.
    El problema del mal y el sufrimiento es tan serio, que constituye una de las mayores causas para que muchos (Bart Ehrman, Greg Epstein) no crean o dejen de creer en Dios, eso le sucedió a C. S. Lewis en su juventud. Sin embargo, ese estímulo actuó al contrario en Chesterton, que se hizo católico.
    Podremos seguir sin entender bien la existencia del mal y el sufrimiento y tener nuestras dudas, pero la prueba de que Dios, al menos el de los cristianos, no es indiferente a nuestros problemas es que Jesús se hizo carne y compartió con nosotros todos nuestros sufrimientos, hasta morir en la cruz. Por lo tanto fue honesto y tuvo coraje y se aplicó nuestra propia medicina, de forma que aunque no lo entendamos bien, tenemos que admitir su honestidad y su juego limpio. Nadie ama más que el que da la vida por los demás.
    Invito a la autora del artículo a que siga buscando la verdad a sus preguntas y que tenga suerte y éxito y la encuentre.

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