cementerio

Patio primero del Cementerio de Granada, con el panteón de la familia Herrera a la izquierda.

Opinión

Las ordenanzas y leyes deben ser comprensibles

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El pasado 2 de noviembre, festividad de los difuntos, hizo, al menos en la provincia de Granada, un día precioso y soleado que invitaba a salir de casa y aprovechar para ir al cementerio. El que hubiese querido. Es costumbre muy arraigada en España hacer en estas fechas una visita a nuestros difuntos

Ciertamente, estamos en una situación especial con alrededor de 60,000 muertos por la covid-19. En general, la población somos conscientes de que debemos protegernos del contagio con la higiene, mascarillas y guardando las distancias.

Mi mujer llamó a los ayuntamientos de Jódar en la provincia de Jaén y de Santa Fe en la de Granada, preguntando por los horarios de los cementerios, al estar allí enterrados sus padres y abuelos. En ambos, las autoridades decidieron cerrarlos en esas fechas. No sé a nivel nacional el número de cementerios cerrados durante el Puente de Todos los Santos.

Entrando en la página del Ministerio de Sanidad, encontramos que los mayores focos de contagio son las reuniones de familiares y amigos, los centros de enseñanza y las residencias de la tercera edad. Es decir, los sitios donde más se contagia la gente no es la calle ni los cementerios. Al aire libre, los contagios son mínimos.

¿Por qué no se pueden visitar los cementerios?

¿Por qué no se pueden visitar los cementerios en algunas localidades? Son lugares muy bien ventilados, en los que se puede calcular un aforo máximo que se renueve cada cierto tiempo y guardando las medidas de seguridad y de distanciamiento. Hacer lo que termino de mencionar sólo requiere una organización mínima, pero es todavía más fácil prohibir la entrada.

Un principio básico es que las acciones tienen consecuencias. Así, ese cierre provoca en el plano económico pérdidas en floristerías, viveros de flores, empresas de abonos, semillas y todo lo relacionado con ese mercado, incluidos los repartidores. En el plano religioso, se impide la proximidad a los seres queridos fallecidos y se nos va acostumbrando a que no les recemos in situ. En el plano simplemente humano, con la nueva normalidad, nos habituamos a no despedirnos de nuestros seres queridos en su lecho de muerte y tampoco los acompañamos el día de los difuntos en los cementerios.

Aunque entiendo que es prioritario protegernos de la pandemia, no entiendo que los cementerios puedan ser un foco de contagio mayor que la calle, los autobuses urbanos o las aulas.

Tal vez se me escape algún detalle, pero no entiendo esa nueva y última prohibición.


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