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Una imagen alegórica de la Madre Tierra.

Medio Ambiente, Opinión

La Tierra: le debemos mucho

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En variadas ocasiones, sabiendo o sin saber por qué, nos sorprende alguna circunstancia que hace pensar.  Centrémonos en nuestro planeta, la querida Madre Tierra. La hemos llamado madre porque nos lo da todo: materia, energía, vida. Es fabulosa, se nos da a sí misma: dejas en su seno una pequeña semilla y te la devuelve multiplicada por cien, por mil o por mucho más aún; ella es el sustento de toda la humanidad. Me pregunto si sabemos corresponderle

Con el deseo y la esperanza de que la respuesta sea positiva, hemos de considerar aspectos tan variados como agricultura, comercio, personas, vehículos, industria, multitud de ellos. Quiero destacar solo los dos que me delimita el título del artículo; entre los dos aparecerán similitudes. Tras el hecho de la aparición-creación del primer ser vivo en el universo-mundo, ¿quién aporta su alimento? Es la Tierra en su conjunto (parte sólida y parte líquida). Y ya, a partir de ahí, ha sido el sostén de la enorme masa creciente de seres vivos.

De esas miríadas, tomemos solamente al hombre como especie -lógicamente, hombre y mujer-. Según los siglos que retrocedamos, será nómada o sedentario el hombre, pero es la Tierra quien le alimentó mediante sus variadísimas especies vegetales. En consecuencia, el hombre tiene una enorme deuda con ella y no debe maltratarla ni esquilmarla, sí seguir disfrutando de su riqueza alimentaria. Las tierras cultivables suponen un porcentaje no muy numeroso en comparación con la superficie total del terreno, que es superior a 510 millones de kilómetros cuadrados.

Agricultura concienciada

Los pequeños y medianos agricultores actúan responsablemente al realizar las labores normales, así como utilizando estiércol, compost y otra clase de productos ecológicos para fertilizar su parcelas, y en cuya labor son orientados y ayudados por personal cualificado de organizaciones que están haciéndolo con los más necesitados en los países empobrecidos.

Se trata de lograr un compromiso solidario de personas que, de diferentes maneras, colaboran a dignificar las condiciones de vida de familias y personas de gran vulnerabilidad: niños que fallecen por desnutrición, hábitats de condiciones infrahumanas, consumo de aguas infectadas o desarrollando sus actividades rodeados de inmundicias… Ante tanta injusticia, cabe pensar que los gobiernos deberían ser -porque tienen la obligación y medios económicos- quienes, en sus respectivos países, no permitieran este estado de cosas. Mas es obvio que el egoísmo y la corrupción impiden poner remedio. En consecuencia, la solidaridad es practicada por personas educadas y responsables que toman sobre sí la tarea de «salvar a la Tierra y ayudar a sus habitantes». Muestras de esa actitud son: campañas de repoblación forestal que eviten la desertización; medidas de prevención de incendios; limpieza y recogida de desechos de plásticos y materiales inorgánicos en bosques, playas, fondos de ríos y de costas; implantación de medidas que eviten o mitiguen la emisión de gases tóxicos; extender los cultivos ecológicos; concesión de microcréditos; formando cooperativas con pequeños agricultores o pymes; donaciones a Cáritas, a misiones cristianas, a organizaciones de médicos, enfermeros y profesores sin fronteras… Con todo ello, estaremos devolviendo a la Madre Tierra una pequeña parte de lo que ella nos ha venido dando durante siglos: «Cuidemos de quien nos cuida».

El comercio justo es otra forma de solidarizarse

Exhortamos a que no se sigan cometiendo errores que atentan contra el medio natural. El comercio justo es otra forma de solidarizarse, de cuidar y ayudar a la naturaleza y a millares o millones de personas que, conjugando ese medio y su propio esfuerzo, están saliendo de la pobreza extrema, sosteniendo a su familia y sintiéndose satisfechos de sí mismos: están percibiendo la luz al final del túnel. Por suerte, este medio se va extendiendo por diversas localidades. Consideramos buena noticia el saber que, en nuestra ciudad, existe tienda de comercio justo. Este último concepto será tratado en un próximo artículo.


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Un comentario

  1. Palabras sabias, Alfonso.
    Gracias.

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