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El parlamentario andaluz de Vox Alejandro Hernández, en un programa de Canal Sur TV.

Comunicación, Política

La plataforma Periodistas de CCOO en Andalucía denuncia que, en Canal Sur TV, «hay órdenes de no llamar a Vox extrema derecha»

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Según los comunicadores sindicalistas, el parlamentario Alejandro Hernández llamó «perrillos» a los periodistas de Canal Sur

Hace unas semanas, la directora de Informativos de Canal Sur Televisión, Carmen Torres, retuiteaba el anuncio de un acto de campaña de Vox en Madrid. Tras la polémica despertada en redes sociales, lo eliminó inmediatamente. Pero la influencia del partido de extrema derecha en la televisión pública de todos los andaluces no se borra tan fácilmente como un tuit. El hecho de que la responsable de la línea editorial de los Servicios Informativos de la televisión haga gala sin pudor de semejante seguidismo partidista da una idea de la presencia que tiene este grupo político en el medio público. Un grupo político que defiende mensajes tan contrarios a los valores democráticos como el racismo, el machismo y la exaltación de la violencia.

Según la plataforma Periodistas de CCOO en Andalucía, «la mano de Vox en la televisión es larga y viene de lejos». «El anterior director de Informativos, Álvaro Zancajo, fue una imposición que vino de Madrid y que tenía vínculos reconocidos con ese partido. Y es que la radio y televisión pública han sido siempre un condicionante esencial en los pactos de apoyo al gobierno andaluz, una especie de obsesión para Vox y sus representantes. No obstante, de la exigencia de cerrar todas las televisiones autonómicas que defendía Santiago Abascal allí donde le quisieran escuchar, el juez Francisco Serrano pasó a unirse al pacto para renovar el Consejo de Administración de la RTVA y a colocar a uno de los suyos en órgano. Y Vox cambió de opinión: le interesaba mucho más salir en la tele que cerrarla«, añaden desde la plataforma. 

Amenazas a los trabajadores

En ese proceso, amenazas a los trabajadores, presión para colocar a determinados simpatizantes en los puestos de responsabilidad y toma y daca con Bendodo y Moreno Bonilla. Javier Cortés, vicesecretario de organización de Vox en Sevilla, exigió en una entrevista en directo en televisión que no volvieran a calificar a su partido como “extrema derecha, homófobo y machista”. Alejandro Hernández, portavoz parlamentario, no dudó en rueda de prensa en lanzar una advertencia referida a las medidas que podían tomar para frenar las “actuaciones sectarias y tendenciosas por parte de los redactores”. Posteriormente y según Periodistas de CCOO en Andalucía, Hernández llamó «perrillos» a los periodistas de Canal Sur.

En el interior, los trabajadores sufren las consecuencias. «Desde la prohibición expresa de referirse al partido como de “extrema derecha”, hasta la continua vigilancia para que al veto parental que quiere implantar en las escuelas se le llame exclusivamente “pin parental”, un nombre mucho más suave y amable. O las órdenes para dejar caer bloques enteros de información política, porque el representante de Vox no ha llegado a tiempo para la emisión. Y la ocultación de hechos como el vergonzoso «a la porra, coño; a tomar por culo, hombre«, que gritó Hernández en el Parlamento y que el informativo de Canal Sur TV censuró en primera instancia, a pesar de tenerlo grabado limpio y claro. Mientras tanto, las entrevistas y apariciones de parlamentarios y representantes de Vox se multiplican en los telediarios y en programas informativos, mucho más allá de lo que sería razonablemente proporcional a la representación que ostenta el cuarto partido del Parlamento. Durante unos meses parecían tener un espacio fijo en el programa matinal. En este Primero de Mayo, se le ha dado atención preferente al sindicato ultra Solidaridad. Y no olvidemos la proliferación de tertulianos defensores del ideario ultraderechista en radio y televisión. Como aquel que causó tanta polémica, y que Periodistas de CCOO en RTVA denunció ante el Consejo Audiovisual de Andalucía, por negar y relativizar la violencia machista en el caso de la agresión con ácido de un hombre a dos mujeres en Málaga a principios de este año», denuncian los periodistas de la plataforma. 

Injerencias directas en el derecho a la información. E injerencias en la cadena de mando de los informativos, donde han colocado en cargos de responsabilidad a redactores y presentadores que nunca han destacado precisamente por su profesionalidad ni buen hacer. Y que ahondan en la deriva de manipulación y partidismo que sufren los informativos desde hace ya años. Fue sonada la continua aparición en el Noticias 2 de Alfredo Perdiguero, representante de un minoritario sindicato policial denunciado y sancionado varias veces y que fue en la lista electoral del partido en Madrid. Además, temas que forman parte del ideario ultraderechista en España, como el supuesto miedo de la población a la ocupación de viviendas o el también supuesto rechazo de colectivos vecinales a hogares de acogida a menores inmigrantes (negado después por esos mismos colectivos vecinales) y su relación con la delincuencia, han ocupado minutos y posiciones relevantes en la escaleta de los informativos. Hace unos días, la única referencia que se hacía en el informativo de la mañana a la negativa de Vox a condenar las amenazas a políticos era «tenemos la sensación de una enorme crispación, vemos personas que no aceptan argumentos contrarios y otras que se levantan de la mesa porque no están de acuerdo con lo que se dice».

Asimismo, Periodistas de CCOO en Andalucía denuncian la connivencia de los dos partidos que gobiernan la región: «Mientras tanto, el Partido Popular y también Ciudadanos mirando para otro lado o aplaudiendo directamente, según el momento y según les interese. En ocasiones, viene bien tener la excusa de que Vox obliga y no hay más remedio. Ninguna traba en la línea de atacar y ningunear al Gobierno central, en ocultar temas sociales y económicos, en censurar toda crítica al gobierno andaluz y en sobrecargar de politiqueo (que no política) los informativos. El PP aprobó parcialmente la moción de la extrema derecha en el Parlamento sobre Canal Sur, evitando los puntos más espinosos, como el de redimensionar la plantilla o reducir gasto, pero aprovechando otras propuestas, como la racionalización de los recursos, la unificación de la organización empresarial de la RTVA, la supuesta profundización en la profesionalidad de la plantilla e incluir estudios de audiencias en la Carta de Servicio Público. Asuntos aparentemente neutros pero que pueden ser utilizados en cualquier momento para poner en cuestión la viabilidad del medio público».

Canal Sur también fue una pieza importante para que Vox apoyara los últimos presupuestos del gobierno andaluz. En concreto, el PP se comprometió a cerrar un canal de televisión, recortar 14 millones del presupuesto del ente y a la definitiva eliminación de la tasa de reposición de personal. En estudio quedaría también la obsesión de la ultraderecha con el cambio de nombre. La movilización de los trabajadores y el rechazo social han frenado hasta el momento la entrada en vigor total de esas medidas. Sin embargo, escritas están y penden peligrosamente sobre el futuro de la radiotelevisión, que tiene la encomienda del servicio público en el Estatuto de Autonomía.

«Vox es un partido de extrema derecha que defiende en su ideario y en sus programas valores antidemocráticos y que atentan contra los derechos humanos y la convivencia, como el racismo, el machismo, la homofobia y exaltación de la violencia. Estos días, tras su negativa a condenar agresiones a representantes políticos durante la campaña electoral en la comunidad de Madrid y con cierta sensación de que se han quitado definitivamente la careta o la vergüenza para lanzar determinadas soflamas, se debate sobre la conveniencia o no de su presencia en medios de comunicación. Incluso hay voces que defienden la construcción de un cordón sanitario para evitar que los medios se conviertan en altavoces de esos valores antidemocráticos, como ya se hace en países como Francia o Alemania con los partidos ultraderechistas nacionales. Aquí en Andalucía deberíamos abrir ese debate y que los ciudadanos y la opinión pública decidan si la ultraderecha debe tener no solo presencia en la radio y la televisión pública de todas las andaluzas y andaluces, sino una influencia muy superior a otros partidos y mucho mayor de lo que sería proporcional en cuanto a su representación parlamentaria. Una influencia que se convierte en injerencia sobre los contenidos, sobre el organigrama, sobre la línea editorial y en una presión continua sobre sus trabajadores», concluye la plataforma en un comunicado.


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