joven guapa verano

Una mujer camina bajo el sol veraniego.

Opinión

La piel de los vivos

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Yo sigo con mis pensamientos antiverano, como no puede ser de otra manera. Si algún conocido te habla de su trabajo durante sus vacaciones o las tuyas, inmediatamente esa persona no merece seguir estando en tu vida. Alguien que no sabe desconectar del mal es una persona que tarde o temprano te hará sentirte de la misma manera. Y si le gusta su trabajo, es el momento en que la envidia sí que tiene su única justificación. De todas maneras, lo mejor será poner tierra de por medio, y si hay un cráter o socavón en el lado del conocido, pues mejor

La sencillez es fundamental en las conversaciones estivales, los cerebros se consumen en sus cenizas y blanquean una realidad envejecida, canosa, y demasiado lenta ante nuestra mirada. Dan ganas de tener un mando con el que avanzar a la siguiente escena vital, como si se tratase del DVD o de la aplicación de cualquier plataforma digital de video.

Querer saber lo que va a pasar. Adelantar el tedio, pasar al siguiente, verlos todos juntos y que llegue octubre con su elegante sonrisa donde las moscas no vuelan sobre el plato ni entran en tu boca. Los labios son la mejor almohada cuando están juntos. Puedes dormirte en ellos sin que te muerda la realidad. Pero todavía es junio y las ganas de entrar en el cementerio y no salir se me acumulan. La convivencia en ellos goza de todas las sombras y la armonía no muere en el intento. Como cantan The Smiths en su canción Cemetery gates, «es un temido día soleado, así que nos reunimos en las puertas del cementerio». Esta canción también habla sobre lo mal que está plagiar cuando lo que quieres es escribir, pero por suerte yo no soy Ana Rosa Quintana ni me parezco en nada a ella. Yo puedo firmar tranquilamente cada cosa que escribo y mi deriva ideológica no se ha radicalizado de tal manera que quiera amputarme la mano izquierda para poder hacerlo todo con la derecha, como sus extremidades quieren demostrar.

No hay mal que por bien no venga y esto me hace recordar que esta señora se coge prácticamente toda esta estación de vacaciones, con lo que la televisión matinal, y más concretamente Telecinco, gana mucho en estos meses. Es lo que tiene la casta mediática, que decide defender a los poderosos para poder descansar lo mismo que ellos. Pero como decía el maestro del articulismo español José Luis Alvite, la televisión es una cosa que mejora con los apagones. Ella volvió un día como una aparición mariana, cuyo apellido no podía ser otro que Rajoy.

Pero volvamos a los cementerios, donde la vida es más alegre y menos tóxica que en las mañanas (y tardes y noches) televisivas. En sus apartamentos individuales, todo interior, las vistas las acaparan los gusanos. Viven en un desierto en cuya tierra los espejismos están hechos de huesos. Los sueños siempre están recubiertos de la piel de los vivos. Siempre es mejor alucinar con algo que conseguirlo. Las alucinaciones son las que te hacen ser consciente de quién eres. Yo en verano he visto mujeres guapas que luego no lo eran tanto. Era una belleza sólida, y por tanto terrenal, que no iba a ningún sitio. Sin embargo, otras veces he creído ver mujeres atractivas y era entonces cuando estaba seguro de que mis ojos no me habían engañado. Ser guapa no es nada interesante ni tiene ningún mérito. Ser atractiva es un rasgo ganado a pulso por la que tiene esa cualidad. En la mujer atractiva es el alma la que se desnuda mientras su piel se viste de la suavidad de su mirada eléctrica. Hay gestos de algunas mujeres para los que no está preparado ni el mejor de los electricistas. Se quedaría en paro (cardiaco). El corazón solo trabaja si se le da motivo. Le gusta vivir bien o sentir emociones fuertes. Sabe que son incompatibles al mismo tiempo y que una cosa lleva a la necesidad de la otra. Si quiere complicarte la vida, es que el interés de esa mujer es sincero. Solo hay que esperar a que el corazón se canse de llevar esa buena vida. Sobresaltarse es la primera señal de que todo va bien (o mal, según se mire). Que el corazón se suba a la garganta y grite que está vivo.

Pero no olvidemos que estamos ya en el verano meteorológico y los enemigos están por todos los lados. Lo normal en verano es pasarlo mal. La ansiada desconexión se hace más necesaria que nunca. Los sentidos se atrofian y el sinsentido se estructura de manera perfecta. Veo pasar imágenes de una nitidez portentosa. Cierro los ojos para que no entren en ellos y se queden a vivir en una película que me sé de memoria. Elefantes pasan por encima de mi cuerpo y solo me pesan sus memorias y recuerdos, que son mucho mejores que los míos y se saben su película fotograma a fotograma con una precisión exacta. Ojalá las puertas del cementerio sigan abiertas para mí, que en ellas me espere el atractivo de una mujer conocedora de su virtud, me coja de la mano y nos enseñe nuestro hogar para toda la vida. Mientras tanto seguirá siendo verano donde la eternidad no conoce de otras posibilidades. 


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