pintura de sigmun freud

Una pintura de Sigmund Freud. / PINTEREST

Cultura, Opinión

La orgía de la cultura, en oferta

Comparte este artículo:

«Como los habitantes afluyen a los centros a fin de trabajar y divertirse, en carácter de productores y consumidores, las células edilicias se cristalizan, sin solución de continuidad, en complejos bien organizados», Max Horkheimer y Theodor Adorno dixit

Comprendo perfectamente, señores políticos responsables de la cultura en este país, que no son tiempos para tomar al pie de la letra la cita que abre este artículo. ¿Para qué puñetas necesitan a estas alturas a unos Max Horkheimer y Theodor Adorno? Aunque por los hechos patentes, obligan a recordar aquella frase del ministro franquista y voz del régimen, Solís: «Menos latín y más pelota«. Cambiando la última palabra de pelotas por festivales camperos. Pues «la vida es milicia», señaló Séneca. Hoy se podría  cambiar por la de Conciertos de masas camperas Sí, y menos tonterías machadianas, si ya que un voto es un voto y si lo que quiere la gente es lo que tenemos que ofrecer. Luego, mediocridad y barbaridad al canto y punto.

La estupidez generalizada a la que vivimos sometidos por decreto premeditado con astucia, impregnando a la cultura con el contagioso virus del dinero y la alienación, de igual manera que ocurre con la educación y el comportamiento cívico. Cada día resulta más difícil disponer de una vacuna contra la vulgaridad programada hasta su hundimiento total, pues son muchos fácticos ideales de la tecnocracia conservadora. Faenan a destajo y con placer en esa apuesta por el desafuero mental revestido de libertades sospechosas. Y debe quedar claro que nunca he estado de acuerdo con esos versos de Manrique sobre que cualquier tiempo pasado fue mejor de la manera en que los suelen simplificar algunos.

Cargar la culpabilidad a los fuertes vientos y a las catástrofes

Y aquí tenemos el lamentable y enlutado panorama de los espectáculos de acto para todo tiempo, contemplación y a vivir que son dos días, cargando toda culpabilidad a los fuertes vientos y a las catástrofes, cuando algunos medios se preguntan si no existen también la falta de seguridad y una armonía que, aunque sea para formar mucho ruido, necesita una garantía para evitar las lamentables barbaridades que se producen.

Pero, ante el panorama que tanto suele confundir, estos magníficos versos de Manrique a la muerte de su padre deben con toda claridad declamarse en cuantos espacios sean posibles, pero acampanándolos con ejemplos sólidos que provoquen al menos una meditación frente a tanto manejo y componenda. La cultura real, libre de falsos ropajes, dentro de su insobornable libertad de criterios, no debe olvidar su compromiso con la sociedad. Luego la cultura puede ser el refugio que más calme y proteja su supervivencia.

Pongamos desde la barrera una larga y pausada mirada alrededor y veremos toda una extensa muestra de ejemplos de cómo, en los últimos tiempos, vienen apareciendo numerosas bandas que rescatan sin complejos «la música que se escuchaba en EEUU justo antes de la explosión que lo cambió todo: la explosión del rock and roll«. Muestras más que suficientes para plantearse la necesidad de no confundir bricolaje con cultura. Releamos El malestar de la cultura de Sigmund Freud, donde el célebre austriaco manifestó que «nuestra especie ha pagado con el progreso el elevado precio de sacrificar la vida instintiva y reprimir espontaneidad«. Pese a todo este sale lamentable, a la hora de próximas elecciones, que nuestro voto no sea para el conservadurismo con olorcillo franquista. Lo que nos obliga a tener muy en cuenta los versos del poeta Juan Ramón Jiménez: 

¡Inteligencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.


Comparte este artículo:

Un comentario

  1. Avatar Lucía Ramos

    Corto, pero estremecedor y minucioso artículo.
    Gracias por su lúcida y penetrante reflexión moral sobre la condición humana y los avatares que siempren la han acechado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*