Enrique Rodriguez

El director de la Residencia Joaquín Rosillo, Enrique Rodríguez.

Salud

La ‘omertá’ en la Residencia Joaquín Rosillo: se niegan a facilitar los informes de cuidados administrados

Comparte este artículo:

Un total de 50 muertes, según fuentes ajenas a la oficialidad, siguen muy presentes en el municipio donde tiene su sede central Canal Sur Televisión. Toda Andalucía mira de reojo a San Juan de Aznalfarache y se pregunta los motivos por los que está allí la residencia con más ancianos fallecidos por coronavirus de toda la región y una de las cinco peores de toda España

¿Mala praxis? ¿Inexperiencia de los auxiliares de enfermería? ¿Negligencias? ¿Ratio cuidador/paciente incumplida? ¿Inspecciones mal hechas por parte de la Consejería de Salud? ¿Inspecciones mal hechas por parte de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social? EL LIBRE ha sacado ya varios artículos en exclusiva sobre la Residencia Joaquín Rosillo que demuestran el oscurantismo presente en toda esta trama de muerte, enfermedad, inacción, falta de respeto al profundo dolor de los familiares de las víctimas y cobardía.

Nuevos testimonios apuntan a que la omertá o ley del silencio sigue vigente para tapar la verdad. Dos familiares han denunciado a este periódico que el director del geriátrico, Enrique Rodríguez, les niega el informe de cuidados administrados a sus respectivas madres antes y durante la pandemia.

¿Dónde están los documentos?

La residencia está obligada por ley a facilitar el informe de los cuidados administrados hasta que el centro fue intervenido por la Junta de Andalucía. «Aún no sé ni qué día fue intervenida. Incluso lo he preguntado en Inspección y ellos me dicen que no lo saben. La residencia me envió un burofax indicando que ese registro de cuidados administrados lo tenía que solicitar a la Consejería de Salud y Familias«, comenta Silvia, una de las afectadas.

«Pedí los informes por correo electrónico y no me han contestado«, confiesa otra familiar, cuya madre tenía 73 años y pereció en la Residencia Joaquín Rosillo durante la pandemia.

El centro ha informado a Silvia de que «no tiene autoridad ni está capacitado por las autoridades sanitarias para proceder a emitir o entregar ningún tipo de informe sanitario o de cuidados de ningún residente referente al periodo de medicalización del centro, siendo las autoridades sanitarias las únicas competentes y capacitadas para ello las únicas que pueden proceder a dar respuesta». Este párrafo de evasión de responsabilidades apunta directamente a la Junta en dos vertientes: Consejería de Bienestar Social, con Rocío Ruiz a la cabeza, y Consejería de Salud y Familias, con Jesús Aguirre al mando.

El alcalde de San Juan, Fernando Zamora, el día de la inauguración de la Residencia Joaquín Rosillo.

«Pero después de esta respuesta, le he seguido pidiendo a la residencia que me den esos cuidados administrados hasta el día de medicalización del centro. Y nada«, apostilla Silvia. Los familiares que están siendo ninguneados tanto por la Junta de Andalucía como por Rodríguez y su equipo directivo pueden denunciar esta situación en la Agencia de Protección de Datos, además de poner las reclamaciones oportunas por escrito.

Existe una omertá comprobada por este cronista. ¿Qué tiene que decir el alcalde de San Juan, Fernando Zamora (el Ayuntamiento es el titular de este geriátrico) al respecto del ninguneo que se le está haciendo a estos familiares tras todo el sufrimiento vivido? No comment. ¿Puede aclarar las circunstancias en las que se propagó el brote en la Joaquín Rosillo, señor Enrique Rodríguez? Está ocupado y no puede hablar.

Además, este periódico ha contactado tanto con la portavoz de comunicación de la Consejería de Bienestar Social como con la de Salud y Familias para saber por qué no les facilitan a los familiares los informes de cuidados administrados durante la crisis sanitaria sin poder obtener respuesta alguna. Tampoco ha dado señales de vida el Grupo Martín Casillas, responsable de la gestión privatizada de la Residencia Joaquín Rosillo.

En el clásico del cine La ley del silencio, de Elia Kazan, el personaje de Marlon Brando se encuentra en una encrucijada vital: enfrentarse a las prácticas mafiosas de Johnny Friendly (Lee J. Cobb), jefe del sindicato portuario, y acabar con el miedo imperante entre todos los silenciados. Caiga quien caiga, cueste lo que cueste y contra todo riesgo. Esa película se rodó hace 66 años, pero su mensaje sigue muy vigente, porque, en el caso del geriátrico dirigido por Quique Rodríguez, pocos familiares de víctimas se atreven a hablar públicamente de lo sucedido.

También es reivindicable e ilustrativa la idea fuerza de Conspiración de silencio, esa obra maestra que narra el calvario que vive Spencer Tracy para tratar de encontrar la verdad acerca de qué le ocurrió a Joe Komaco, un granjero japonés cuyo hijo le salvó la vida durante la guerra, en un pueblo en el que sus habitantes se comportan con él de una forma extrañamente hostil y grosera y dan la callada por respuesta. Este filme en inglés se llama Bad day at Black Rock. Pues eso, negros días en San Juan de Aznalfarache.


Comparte este artículo:

Comenta la noticia

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*