kibara

Kibara, 'youtuber' madrileña. / KIBARA

Opinión

Kibara y sus viajes en el tiempo

Comparte este artículo:

Cuando empezó la pandemia y pensábamos que iba a acabarse en un mes (justo el tiempo que necesitaba para aprender a hacer unas galletas decentes) hice con mi hija una cápsula del tiempo

Para quien no lo sepa, es una cajita donde se meten cosas del presente para verlas en un futuro: noticias del periódico, pegatinas, algún muñeco… O simplemente una libreta donde se anota lo que está ocurriendo. Nosotras elegimos la libreta. Le pegamos en la portada un coronavirus de goma eva, con su cara de malote, y lo metimos en un cajón para verlo dentro de diez años. En nuestra inocencia pensábamos que el bicho se iba a ir en unos meses… Pero, a día de hoy, la cosa no termina… Esta es mi pequeña historia de lo que es una cápsula del tiempo, pero hoy os vengo a hablar de Kibara.

Es una joven youtuber que estudió Comunicación Audiovisual, ha convertido una de sus pasiones (el urbex) en fuente de ingresos y ha creado un canal con miles de visitas. El urbex, explicado grosso modo, es entrar en casas viejas y abandonadas sin ser invitado. Ella nos promete que viajaremos en el tiempo sin tener una máquina.

Aunque los que practican urbex siempre insisten en que lo hacen desde el respeto y que no destrozan ni se llevan nada, es un asalto a la intimidad de un hogar en toda regla. Sin embargo, he de confesar que me hice adicta a los videos de Kibara.

Me gusta todo: desde su logo, que es una letra K del revés con una arañita colgada de una esquina, hasta la cuidada edición de sus videos. A veces pone música que nos ayuda a adentrarnos en los lugares que visita e incluso en algunos videos recrea sonidos que podrían haber existido en las casas cuando sus habitantes estaban en ellas (risas de niños, cacharros de cocina…).

Kibara nos mira con sus grandes ojos celestes y aparece preparada con su mochila, su gorrito, sus guantes para tocar toda la porquería que se encuentra y, a veces, sale de refilón Jesús (su novio) que le acompaña en todas sus exploraciones.

Se meten en todos sitios: casas, palacios, castillos, colegios y búnkeres… Todo en ruinas y lleno de telarañas. Ponen en riesgo su integridad física porque se exponen a derrumbes, respiran continuamente aire viciado y siempre van con la adrenalina a tope, pensando en que llegue algún vecino y llame a la policía. Pero la experiencia les compensa: para ellos, lo que tiene más valor es encontrar esos lugares mágicos, congelados en el tiempo.

Sobrecoge ver los abandonos: ¿dónde estará la dueña que abrazaba con cariño a esa muñeca que ahora se encuentra sola y llena de telarañas? ¿Quién preparó con esmero esa despensa llena de conservas, cuidadosamente etiquetadas y ya inservibles, llenas de moho? Muchas veces encuentran fotos y documentos y, con ese puzle, intentan reconstruir la historia de la casa y sus habitantes. A veces, incluso le ponen demasiada imaginación.

Pero es cierto que Kibara, frente a otros, tiene algo más. Mira las cosas con sensibilidad y ternura y reflexiona sobre la fugacidad de la vida. Nos invita a aprovecharla al máximo, porque todo lo material, que una vez fue bello y alegre, dejará de tener valor y acabará en el olvido, cubierto de moho y telarañas y solo quedarán los recuerdos felices. Una de sus últimas exploraciones era una casa llena de objetos por todas partes: había muchas fotos y muñecos incluso dentro de las macetas y encima del tostador.

Según Kibara, perteneció a un matrimonio que había sido muy feliz y que tuvo un hijo (había fotos del niño por todas partes, aunque ella las pixela para proteger la intimidad) y la casa le provocó tan honda impresión que no pudo parar de llorar a lo largo del video, imaginando a aquellas personas.

Solo espero que, si alguien, en un viejo armario, dentro de 100 o 200 años (quien sabe) encuentra una pequeña libreta con un coronavirus de goma eva, sonría con cariño, porque, en ella, se encuentran parte de mis recuerdos


Comparte este artículo:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*