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El candidato a la alcaldía de Sevilla por el PP, José Luis Sanz.

Opinión, Política

José Luis Sanz, un perdedor del PP, candidato a la alcaldía de Sevilla

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Los ‘ninis’ de los partidos políticos llevan dirigiendo la política andaluza desde el principio de los tiempos. Corría el año 2000, mientras que el campeón Arenas escalaba en la política nacional como secretario general de su partido, cuando el Partido Popular de Andalucía empezó a estar dirigido por Teófila Martínez. Y lo fue porque Arenas no se fiaba un pelo de los malagueños. A Teo le seguía como secretario general un tal Antonio Sanz que entonces era el ‘masca’ del partido en Cádiz y luego José Luis Sanz de Sevilla como secretario de Organización. Fue el año del famoso trueque de los Sanz. Antonio Sanz encabezaba la candidatura del PP por Sevilla al Parlamento de Andalucía mientras que el otro Sanz, José Luis, fue metido con calzador de cuarto en la lista por Cádiz

Aquellos fueron los años de hierro del dóberman del PP Antonio Sanz en el Parlamento andaluz. Allí se labró, por su sobreactuación como portavoz, el mote, impuesto por la izquierda andaluza, que en realidad ostentaba a nivel nacional Álvarez Cascos. Con los papeles de los Sanz intercambiados, la política andaluza venía de una sucesión de gobiernos de Manolo Chaves en la Junta de Andalucía desde 1990. Este había conseguido una paz social ininterrumpida a través de los Acuerdos de Concertación Social y adormeció el Parlamento andaluz con la salvedad de la legislatura de la pinza entre PP e IU en Andalucía.

En las elecciones autonómicas 2004, José Luis Sanz escaló hasta el tercer puesto en la lista por Cádiz al Parlamento andaluz tras Teófila Martínez y María José García-Pelayo. Pero en aquellas elecciones el partido se dejó nueve escaños por el camino y fue el fin de la política santanderina en Andalucía. En los ocho años que estuvo de parlamentario gaditano, la gestión de Sanz fue nula en iniciativas parlamentarias por Cádiz. Sólo se hizo fuerte como portavoz de su partido en la comisión de control de la RTVA. Apenas visitaba la provincia gaditana excepto para las comidas de navidad del partido y poco más. Un exdirigente popular de aquellos años recordaba que, «en ocho años, apenas le recuerdo en un par de reuniones en la sede del partido en Cádiz. Siempre ha sido muy serio, quizás por timidez».

El fin regional de Teófila Martínez y el enésimo desembarco de Arenas

Cuando terminó la era Teófila en el PP andaluz por despeñamiento electoral, Arenas desembarcó otra vez en Andalucía en 2004 por orden de Madrid. Famosa es la anécdota en su finca de Olvera mientras lo visitaba Antonio Sanz, cuando recibió la llamada de Teófila Martínez, exigiéndole que, si se iba ella, se iba también Antonio Sanz. Arenas le dijo que lo tenía allí mismo, a su lado. Y lo dejó en el Parlamento andaluz porque el otro Sanz, el de Cádiz, se había hecho el más arenista de los arenistas y hasta se convirtió en el botones del campeón de Olvera.

Arenas no llegó solo al PP de Andalucía. Se trajo a Juan Ignacio Zoido de la mano para sustituir a Sanz, Antonio, en la secretaría general del PP, y también sustituyó a ese Sanz de portavoz parlamentario por Esperanza Oña. El problema del dúo Arenas-Zoido es que no eran parlamentarios andaluces y toda su gestión política era por teléfono y por fax. Estaban en manos de un partido herido que debía centrarse en su discurso, en ganar por la izquierda. Era cuando inventaron aquello de Andaluces por el cambio con Isidoro Beneroso, el de la caja de ahorros de El Monte, un instrumento que tantas ampollas levantó en el partido.

El asalto a la alcaldía de Tomares y al partido

Pero Arenas tenía planes para Zoido y para José Luis Sanz, que vegetaba escondido como parlamentario andaluz, y a este lo mandó de candidato a la alcaldía de Tomares para se estrellara allí de forma definitiva frente a la socialista Antonia Hierro. Desembarcó en el Aljarafe con una tropa tipo Pancho Villa y fue en esa época cuando también nació de forma paralela una web en su apoyo llamada Tomares de Primera. Sanz, José Luis, se recorrió esos meses calle a calle, casa a casa, vecino a vecino. Este Sanz ganó sin mayoría las municipales y necesitaba gobernar con el tipo del Partido Andalucista, cuya primera condición fue cerrar esa web llamada Tomares de Primera. Así empezó Sanz, el otro Sanz, a hacer carrera en la política local.

Tras las elecciones de 2012, donde el campeón de Olvera sacó aquellos legendarios 50 diputados en el Parlamento de Andalucía, tuvo lugar la famosa espantá de Arenas. Y también el engaño de su sucesión. Arenas le contó a Rajoy que Antonio Sanz sería presidente del PP andaluz y Elías Bendodo secretario general. Que ya estaban elegidos los nuevos príncipes en Andalucía con la complacencia de los presidentes provinciales del partido.

Cospedal, que no se fiaba ni un pelo de Arenas, informó a Rajoy que muchos presidentes provinciales del Sur no querían eso, incluido el entonces presidente del PP de Cádiz, la patria de Antonio Sanz. Que aquello era un engendro, una maniobra y un engaño. Y lo hizo con el móvil en alto, para que Mariano abriera los ojos. Y fue entonces como aterrizó Zoido en paracaídas como presidente regional del partido en Andalucía. Primera victoria de Cospedal. Zoido nombró a Sanz, José Luis, secretario general del partido.

El ascenso y la defenestración de José Luís Sanz

Luego llegó la imagen de Zoido y José Luis Sanz en el balcón de la Macarena en Semana Santa con Cospedal la larga noche del Jueves Santo en Sevilla, que pronosticaba en fin del arenismo y de los arenistas en Andalucía. Se iba creando un poso donde todos los damnificados de Arenas fueron creciendo y agigantándose. Luego vino el dedazo de Rajoy en Andalucía. José Luis Sanz –por la gracia de Cospedal-, que tenía medio firmado el contrato de nuevo presidente del partido en Andalucía en sustitución de Zoido, fue defenestrado sin contemplaciones desde Madrid.

Fue en Toledo cuando Cospedal, a puerta cerrada, firmó y selló la sucesión de Zoido y nombró a Sanz, José Luis, candidato del partido a la presidencia de la Junta de Andalucía. Sanz llamó a los presidentes provinciales para comer y lanzarles la buena nueva de que iba a ser coronado. Un chivatazo a Arenas y este movió los hilos que aun le quedaban en las manos con Mariano y Sáenz de Santamaría y todo el plan del nombramiento se le estropeó. Mariano había elegido nuevo príncipe, un tal Moreno Bonilla, y lo cogió a contrapié. Era la época en que Bendodo y el otro Sanz, Antonio, conspiraban juntos en el campo de Gibraltar.

Los enemigos dentro del partido de Arenas, los de Zoido, fueron despojados de los cargos y de todos los títulos por la gracia de un Rajoy que eligió a un desconocido para dirigir el PP en Andalucía. Lo primero que hizo Moreno Bonilla fue llamar a los presidentes provinciales para la obligada sumisión al aparato. Yo soy el elegido y el ungido por el óleo de Madrid, les dijo a todos en tono solemne. Arenas ganaba a Cospedal y José Luis Sanz fue el gran derrotado. Pero esta guardó la memoria de los hechos y apuntó todos los nombres, al estilo de la vieja libreta de Pepe Caballos, para vengarse en el último congreso nacional que eligió a Casado entre todos ellos. Vidas paralelas que escribiría Plutarco.

Asalto al partido en Sevilla

Sanz, José Luis, que por aquel tenía entonces medio cuerpo fuera de lo orgánico de su partido, le echó de nuevo el ojo al PP de Sevilla, en el que ya había ejercido de presidente, para tener una silla institucional que lo respaldase, esperando que el tiempo le cerrara las heridas y taponara la enorme hemorragia y espantoso ridículo que había sufrido. Parecía entonces que era el Forrest Gump de la política de Sevilla. Se le había quedado cara de tonto desde su expulsión del PP regional y candidato a presidir la Junta de Andalucía. Menos mal que su Zoido del alma controlaba algo de Sevilla porque tenía el paso tan cambiado que su estela política por aquel entonces se había apagado a palos.

Desde lo inorgánico, se fue reconstruyendo de nuevo, órgano a órgano. Había aguantado vivo todas aquellas puñaladas que da la vida en el partido. Se había convertido en el príncipe Segismundo de la vida es sueño y vivía solo y aislado en la cueva de Sevilla. Desde ahí empezó la bolita con los pocos soldados que le quedaban para tener un nuevo destino. Había dejado a Juan Bueno la presidencia de Sevilla por orden de la entonces todopoderosa Cospedal.

Candidato a la alcaldía de Sevilla

Arenas esperó paciente su venganza política y se hizo crítico dentro de su propio partido. Y empezó una guerra de guerrillas por los pueblos y por la capital. Había de derrotar a Cospedal con la fuerza de las urnas, había que derrocar a Juan Bueno y acabar con Zoido. Finalmente no hubo el consenso exigido desde Génova. Una tal Virginia Pérez -que venía del PP regional- no se integraría en la lista y, tras una encarnizada lucha, ganó por tan solo 24 votos en una votación cuerpo a cuerpo, la presidencia del PP en Sevilla frente al candidato de Cospedal y Zoido. Salió entonces Beltrán de candidato a la alcaldía. Pero terminó sus días en el Ayuntamiento cuando se enfrentó con Virginia en el siguiente congreso provincial de su partido.

Sanz, José Luis, libre y escarmentado ya del poder orgánico, concursó dentro del partido para ocupar la plaza de candidato a la alcaldía de Sevilla tras la muerte total en política de Beltrán Pérez. La otra Pérez, Virginia, ya había lanzado el globo sonda de que el otro Sanz, José Luís, sería el candidato a la alcaldía. Estos días, Moreno Bonilla paseó por la calles de Sevilla junto a Sanz para decirle al mundo que lo señalaba con el dedo, que lo ungía con el óleo santo del partido. Que era él y no otro el que va a ser la cabeza de lista por el PP a la alcaldía Sevilla. Sanz ahora dice que se va de alcalde de Tomares porque conserva la nómina de senador para hacer campaña por la alcaldía de Sevilla. Otro nini de partido que va de cargo en cargo, esta vez, por la gracia de Moreno Bonilla.


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Un comentario

  1. Avatar Angeles Suarez Pozo

    Los partidos políticos se convierten en una fuerza superior a la de las bombas atómicas. Cuando entran en el poder es imposible sacarlos.
    los dos partidos políticos que mantienen la hegemonía del poder en España son PP y PSOE.
    Los dos se tiran de los pelos para no salir de la» zona de confort» que la política les ha dado.

    Para conseguir quedarse, se les ocurren muchas cosas, algunas son imposibles de creer.

    El gran triunfo del PP vino a recogerlo «la señora de la libertad»una mujer sin sentido común, sin moral, sin cultura.

    Está princesa, de «las mil y una noches» no tuvo ningún esfuerzo para adquirir la corona y quedarse con el gobierno de Madrid. Ahora es el referente de su partido.

    Como sabéis,» la señora de la libertad»acaba de hacer sus Américas. Aquí les paso un trozo de su discurso:

    «A mí me sorprende que un católico que habla español hable así a su vez de un legado como el nuestro, que fue llevar precisamente el español, y a través de las misiones, el catolicismo y, por tanto, la civilización y la libertad al continente americano»»

    Esa opinión solamente puede salir de la boca de una persona que no tiene corazón, vergüenza, ni humanidad.

    Esta es la voz que canta en el PP.

    A esta voz es a la que se une todos los ninis del partido.
    El coro de la sinvergonzonería

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