imago mundi

Una de las piezas que pueden contemplarse en 'Imago Mundi', del Cicus de la Universidad de Sevilla.

Cultura

‘Imago Mundi’, el mundo a través de los libros

Comparte este artículo:

La muestra, que se puede visitar hasta el 25 de febrero en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus), consta de 200 piezas, grandes tesoros que ponen de relieve la historia del libro como «depositario del conocimiento, cimiento de la civilización y elemento que ha moldeado la vida»

Cada cierto tiempo, el mundo se para. Entonces, algunos observan, leen el mundo y tratan de representarlo. La exposición Imago Mundi enseña el constante afán del ser humano por fijar, delimitar y compilar el fárrago de elementos físicos e intelectuales que componen el mundo.

Esta muestra se realiza en colaboración con la editorial de libros de artistas Ivorypress, editorial de referencia especializada en libros de artistas, fundada hace 25 años por Elena Ochoa Foster. Sin duda es una de las exposiciones más ambiciosas realizadas por el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla.

El recorrido de esta exposición no deja nada al azar, todo está hilado, según indica Luis Méndez, director general de Cultura y Patrimonio de la Hispalense. Cada pieza lleva a la siguiente, se trata de mostrar una historia exactamente paralela a la de la humanidad misma: la que representa el libro como «depositario del conocimiento, cimiento de la civilización y elemento que ha moldeado la vida, la representación y la transformación del territorio y de las ciudades».

Imago Mundi reúne casi 200 obras, tanto antiguas como contemporáneas y en muy diverso formato: libros, mapas, cuadros, esculturas, utensilios relacionados con la escritura o la navegación…  En torno al 50% de las piezas pertenecen a la colección de la Universidad de Sevilla y 10 de ellas se han restaurado para la ocasión. Según Méndez, uno de los propósitos de la exposición es «poner en valor y dar a conocer entre la sociedad el rico patrimonio artístico e histórico de la Hispalense, no siempre de fácil acceso, y contextualizarlo para que se entienda en su justa medida el inmenso valor que tiene».

Algunas de los tesoros de la US que pueden disfrutarse en la muestra son uno de los 20 ejemplares que se conservan en el mundo de la Biblia de Gutenberg; un volumen de la Biblia del Oso de Casiodoro de Reina, la primera traducida al español; documentos firmados por Miguel de Cervantes; y la Gramática de Elio Antonio de Nebrija.

El resto de las obras han sido cedidas por 36 museos e instituciones nacionales e internacionales, entre las que se encuentran el Monasterio de El Escorial, la Catedral de Sevilla, la Biblioteca Nacional, el Museo Reina Sofía, el Real Observatorio de la Armada de San Fernando, el MOMA de Nueva York, la Universidad de Stanford o la British Library.

Secciones de la exposición

La exposición se divide en cuatro secciones y una sala introductoria donde se encuentran distintas representaciones de Babel de Curro González, Guillermo Pérez Villalta o Athanasius Kircher, escritos de Séneca y un incunable de Aristóteles del siglo XV. También se puede disfrutar en esta sala del ejemplar Imago Mundi, que da nombre a la exposición. Se trata de un libro escrito por el prelado y teólogo francés Pierre d’Ailly que compendia la cosmografía, la geografía y la astronomía en la primera mitad del siglo XV, una edición incunable propiedad de Cristóbal Colón con notas manuscritas del Almirante y de su hermano Bartolomé.  Se exhibe también en esta sala el San Isidoro de Bartolomé Esteban Murillo, que se encuentra en la sala capitular de la Catedral de Sevilla y que, en la exposición, puede disfrutarse a ras del suelo.

El primer tramo recibe por nombre La ciudad y los libros y destacan los ejemplares originales de tratados arquitectónicos de Vitrubio, Serlio, Paladio o Vignola, una primera edición de la Gramática de Elio Antonio de Nebrija, una gran colección de trampantojos o el índice de libros que conformaron la Biblioteca de San Acacio.

El segundo, La palabra revelada, exhibe el San Jerónimo de José de Ribera perteneciente a la Colegiata de Osuna, además de un volumen de la Biblia del Oso de Casiodoro de Reina (la primera traducida al español, en 1622), y la Biblia de Gutenberg, uno de los más valiosos tesoros bibliográficos de la colección de la Hispalense.

El tercer espacio es El control de la memoria. El naufragio del papel. En esta sección, según indica Méndez, se intenta mostrar cómo «la humanidad ha dedicado casi tanto tiempo a destruir libros como a hacerlos y custodiarlos». Para ello, se muestra en llamado Libro del peligro, del chino Cai Guo-Quiang, cuyos dibujos están hechos con una mezcla de cola y pólvora que puede arder con los fósforos que el propio artista dispone en el lomo del volumen. También hay una exhibición de los llamados libros heridos de Anish Kapoor o los tiroteados de Idoia Zabaleta. También se muestra la fotografía realizada por Gervasio Sánchez de la destruida Biblioteca de Sarajevo, los ejemplares de enciclopedias y tratados científicos de Newton o Alfonso X con tachaduras de los censores o con páginas arrancadas o la instalación de Joan Fontcuberta Fahrenheit 451, en la que el fotógrafo y artista catalán documentó la quema de 451 ejemplares de distintas ediciones del famoso libro de Ray Bradbury. No podemos pasar por alto la vitrina en la que se muestra la correspondencia personal del profesor de la Universidad de Sevilla y escritor Rafael de Cózar, que falleció en diciembre de 2014 en un incendio en su casa de Bormujos, tratando de salvar su biblioteca de las llamas.

El tramo final es El viaje de los libros, dedicado a representar cómo los libros han ampliado el conocimiento del mundo, tanto geográfico como desde el punto de vista del conocimiento. Una edición manuscrita de Los viajes de Marco Polo del siglo XV, dos bellísimos globos terráqueo y celeste del siglo XVIII y 1840 respectivamente, que han sido restaurados para la ocasión, o una impresionante obra maestra de la imprenta del siglo XVI, el tratado de Petros Apianus Astronomicum Caesareum, son algunas de las piezas que lo componen. Es relevante en este espacio la obra Detritus (2006), una maleta con páginas de revistas, dibujos, fotografías, cartas y notas de Francis Bacon, una metáfora del viaje que es toda vida.

La exposición se cierra con unos versos de Pablo García Baena«Y la mañana al sol, junto a la barca / leer el mismo libro de mis días»,  y un ladrillo hallado en Itálica y conservado en el Museo Arqueológico Nacional donde alguien hace siglos grabó los tres primeros versos de La Eneida. Nada forma parte del azar, todo está hilado.

La exposición se acompañará de una serie de conferencias, proyecciones de películas y una representación en concierto de la ópera de Henry Purcell Dido y Eneas a cargo de la Orquesta Barroca de Sevilla. Las fechas y el programa completo de actividades puede consultarse en la web del Cicus.


Comparte este artículo:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*