Una imagen de archivo del Hotel Alcora en la primera ola de la pandemia.

Cartas al director

Hay que sacar ya a los contagiados de las residencias de ancianos

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Las residencias de mayores andaluzas se encuentran en una situación crítica que va desgraciadamente empeorando. Los datos facilitados por la Junta de Andalucía, a fecha 23 de octubre, recogen 792 fallecidos por Covid-19 en las residencias de mayores lo que supone el 34,41% del total fallecidos en Andalucía por esa misma causa, 151 más que el día 1 de octubre, es decir, que en este mes de octubre el número de fallecidos diarios en residencias de mayores andaluzas asciende a 6,56. Un total de 196 residencias de mayores en Andalucía están afectadas por brotes de coronavirus, que afectan a 1.418 residentes de los cuales 156 se encuentran ingresados y a 681 trabajadores

En los últimos 15 días la situación ha empeorado ostensiblemente, el número de residencias afectadas por contagio ha aumentado en 71, el número de residentes contagiados en 609, los residentes ingresados han disminuido en 2, los trabajadores contagiados han aumentado en 312, el número de residencias medicalizadas ha aumentado en 9, los centros de evacuación en 2 y el número de fallecidos aumentaba en 87.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Desde principios de la pandemia, la Junta de Andalucía estableció unos protocolos de actuación, de obligado cumplimiento en todas las residencias de mayores, destinados a la contención y control del virus en los centros sociosanitarios. Estos protocolos se han ido actualizando con pequeñas modificaciones a lo largo de la pandemia. Así se establecieron unos planes de contingencia que contemplaban, entre otras medidas, la sectorización de las residencias por zonas para aislar dentro de las mismas los contagiados de los no contagiados al mismo tiempo que se establecían medidas de aislamiento para ambos colectivos.

También se dispuso que, en caso de empeoramiento de casos positivos dentro de las residencias, estas se medicalizaran. Llegado este momento la dirección medica sería asumida por el SAS. Nunca hemos compartido estos criterios. Venimos diciendo desde principios de la pandemia que la única solución para que el virus no se propague dentro de una residencia es evacuar lo antes posible los positivos y preferentemente desviarlo a hospitales que es donde disponen de más medios para su tratamiento y recuperación. En caso de no ser posible por colapso hospitalario, como ocurrió en la primera ola de la pandemia, desviarlos a centros residenciales específicos (en la primera ola fueron hoteles habilitados para ello) o a centros de evacuación (como en esta segunda ola se esta haciendo) plazas en hospitales privados. La Junta utiliza estos recursos, pero no para todos los contagiados de un mismo centro, sino para algunos, dejando siempre a contagiados dentro de las residencias.

No nos cansaremos de decir que, al mismo tiempo, hay que hacer pruebas PCR o de antígenos, según corresponda, de manera recurrente y al menos semanalmente, a residentes y trabajadores para la rápida detección del virus y proceder lo antes posible a la evacuación de los contagiados. Tampoco nos cansaremos de reclamar el suministro a las residencias por parte de la Junta de los equipos de protección adecuados para los trabajadores.

Un estudio revelador

Un estudio estadounidense realizado a principios de verano, por R. J. Fischer y publicado en el The Journal of Nursing Home Research Sciences, cuando las residencias acumulaban un 26% de las muertes por Covid-19 en el país, evaluó el efecto de la evacuación hospitalaria de los positivos. Los resultados eran evidentes: se cortaba rápidamente la cadena de transmisión en el interior de la residencia estudiada, 17 días después de implementar los procedimientos de evacuación, no se identificaron más casos de Covid-19 entre los residentes o el personal. Por otro lado, se reducía -del 21% al 13%- la tasa de letalidad de los afectados trasladados al hospital. Estos hallazgos sugieren que la evacuación temprana de Covid-19 de los residentes de la residencia detuvo el brote y mejoraron los resultados de los pacientes mediante hospitalización oportuna y atención médica multidisciplinaria.

A contrario sensu, la Residencia La Caridad y la Consolación de Jaén fue medicalizada el pasado 5 de octubre. En el momento de la medicalización se encontraban 29 casos positivos. A fecha de 21 de octubre -último dato que conocemos de forma oficiosa- y tras 16 días de medicalización, se han contabilizados 112 contagios en residentes, 49 en trabajadores y se han producido 17 fallecimientos. En el Centro Residencial Domusvi de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) el día 1 de octubre se declara un brote. Fue medicalizado el día 15 de octubre. En esa fecha, se encontraban contagiados 42 residentes, 12 trabajadores y se habían producido 2 fallecimientos. A fecha de 25 de octubre y tras 10 días de medicalización, se han contabilizado en esa residencia alcalareña 61 casos positivos entre residentes, 22 entre trabajadores y han fallecido 6 personas.

Añadir a esta tragedia que, cuando se procede a sectorizar una residencia por contagios, se aíslan a todos los residentes, a los contagiados y a los sanos, con las consecuencias terribles a efectos tanto físicos como cognitivos que supone confinar en una habitación a una o dos personas sanas aisladas durante el tiempo que dure el contagio en el centro.

En el caso de la Residencia Domusvi, dura ya 25 días y aún no ha terminado. Se suspenden también todas las actividades. En caso de optar por la evacuación, este aislamiento no es necesario y las actividades siguen su curso normal, con lo que ello supone de bienestar para la salud de los residentes.

Sobran comentarios entre los resultados del estudio estadounidense y los de Andalucía, o lo que es lo mismo entre optar como medio de contención del coronavirus en residencias de mayores por sectorización-medicalización o evacuación. Hay muchas evidencias de que la sectorización-medicalización no dan resultados, no hay medios ni garantías de que en el interior de una residencia contagiada se pueda contener el virus, porque con respecto a la transmisión del Covid-19 en residencias de mayores, es importante reconocer que hay contacto frecuente, prolongado y cercano entre pacientes frágiles y los trabajadores durante las actividades de la vida diaria. Los residentes requieren ayuda para deambular, alimentarse, vestirse, para su higiene personal, continencia e ir al baño. En estos centros, los residentes, cuidadores y personal sanitario comparten las mismas fuentes de aire, comida y agua y están expuestos a visitantes que van y vienen a voluntad.

Estos factores contribuyen al alto grado de penetración de Covid-19 en residencias y puede explicar la dificultad para controlar los brotes. Los geriátricos no están diseñados arquitectónicamente para establecer sectores de aislamiento. No fueron diseñados para eso, sino para todo lo contrario: para sociabilizar y compartir. Así, es totalmente lógico que, en el estudio americano, 17 días después de evacuar a los contagiados el virus haya desaparecido totalmente de la residencia mientras que, en los casos de Andalucía, no es que no solo no desaparezcan en ese periodo de tiempo sino que van en aumentando los contagios días tras día sin que la sectorización-medicalización los detengan.

Es lógico pensar que una residencia de mayores, ni de lejos, dispone de los medios hospitalarios (humanos y tecnológicos), por muy medicalizada que se encuentre, que tiene un hospital

En cuanto a la bajada de letalidad que se observa en el estudio americano y la subida en el andaluz, es lógico pensar que una residencia de mayores, ni de lejos, dispone de los medios hospitalarios (humanos y tecnológicos), por muy medicalizada que se encuentre, que tiene un hospital. Así pues, una vez más hacemos un llamamiento al Gobierno de la Junta para que recapaciten sobre lo actuado: la sectorización-medicalización no da resultado. No vale lo hecho, hay que sacar ya a los contagiados de las residencias. Estamos hablando de vidas.

Ante la inoperancia mostrada por la sectorización-medicalización de las residencias nos preguntamos: ¿cuántas muertes más son necesarias para comenzar a cambiar protocolos ineficaces? La Junta actuó tarde y mal en la primera ola y, en esta segunda, continúa cometiendo los mismos errores. Lo malo de todo esto es que, de esta nefasta gestión, dependen vidas.

A finales de septiembre, el Consejo de Gobierno aprobó la declaración de emergencia con motivo del Covid-19 para un gasto extraordinario por tramitación de emergencia de 1.192.351,66 euros. De esta cuantía, 714.980 euros fueron destinados a la medicalización del Hotel Ilunion Alcora de San Juan de Aznalfarache, en Sevilla, para la atención sanitaria especializada a más de un centenar de personas mayores dependientes con Covid-19. También se destinó un importe de 218.230 euros al servicio de atención sanitaria especializada a personas mayores dependientes en el Centro de Emergencia Especializado en Covid-19 establecido en la Residencia de Tiempo Libre de La Línea de la Concepción (Cádiz).

En esa misma fecha, el Gobierno andaluz también aprobó un Fondo de Emergencia Social y Economía (FESE) Covid-19 que dotó con 700 millones de euros que reunió de partidas presupuestarias y ajustes en todas las consejerías para afrontar la pandemia. De ese fondo, que principalmente iba a pagar la factura sanitaria y social de la pandemia, 11 millones de
euros se destinaron a la Radio Televisión Pública de Andalucía (RTVA)
. Nadie hasta ahora ha explicado por qué ese dinero extra para equilibrar las cuentas de Canal Sur, que recibió transferencias por 140,9 millones de euros con cargo al Presupuesto de 2020, salió de ese fondo Covid.

No queremos ni pensar que el motivo de no cambiar en las residencias de mayores el inoperante protocolo sectorización-medicalización (que tantas vidas está costando) por el de evacuación obedezca a motivos económicos cuando observamos a dónde se destinan fondos que, en principio, solo deberían emplearse para paliar los efectos de la crisis sanitaria y social ocasionados por el Covid-19.

Martín Durán (Presidente de la Federación de Organizaciones Andaluzas de Mayores, FOAM)


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