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Las teorías de Galileo entraron en conflicto con la Iglesia Católica y su juicio es considerado como el clásico enfrentamiento entre la ciencia y la religión.

Historia, Opinión, Política

Galileo y Friedmann: cosas que quizá no te contaron en la escuela y, posiblemente, ya nunca te las cuenten

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Rodríguez Zapatero legisló la Ley de Memoria Histórica en octubre de 2007. En 2020, el gobierno de Pedro Sánchez presentó un anteproyecto de Ley de Memoria Democrática, para ampliar la anterior y la aprueba en el 2021. Ley que ha sido criticada por su parcialidad y por cercenar la libertad de los docentes y de los historiadores a la hora de comunicar e investigar los hechos pasados

Guillermo Rocafort, secretario de la Asociación Memoria Histórica Raíces, decía en un periódico: dicha ley es una norma «eminentemente propagandística y electoralista«. La nueva ley educativa Lomloe (Ley Orgánica de Modificación de la LOE), también conocida como Ley Celaá, renuncia a un estudio cronológico de la historia y restringe su contenido. No importa si los alumnos terminan sus estudios con unos conocimientos raquíticos e insuficientes que no les proporcionan criterios objetivos para enfrentarse a la vida real, con libertad y responsabilidad.

Ya en el pasado reciente, la educación-formación no marchaban bien, pero creo que vamos a peor. Me he acordado de dos hechos históricos y me pregunto si nuestra gente joven los conocen y si saben algo, si su conocimiento está adulterado. Son generaciones escolarizadas, pero quizás no informadas ni formadas. Si no sabes, no puedes elegir.

El caso Galileo, en el siglo XVII, fue un borrón para la Iglesia Católica. Pero el enfrentamiento no era, en sentido estricto, entre los católicos y Galileo. El Colegio Romano Jesuita lo respaldaba y el Papa era su amigo. Se trataba, más bien, de un enfrentamiento entre dos cosmovisiones filosóficas: la Escuela Aristotélica y de Ptolomeo, que imperaba en la época y defendía que el sol giraba alrededor de la tierra, y el Heliocentrismo que estaba naciendo.

La injusticia con Galileo

Los profesores laicos de filosofía eran en general más antiGalileo que las autoridades eclesiásticas. Lo dice él mismo en sus Cartas a Cristina de Lorena (1615). Es muy difícil hacer a alguien cambiar de opinión, todavía decimos el sol sale o el sol se pone, como si creyéramos en la actualidad que el sol da vueltas a nuestro alrededor. De todas formas, fue una vergüenza el juicio a Galileo, pero jamás fue torturado, vivió hasta su muerte natural en palacios y estuvo en general bien considerado. La Iglesia le siguió pagando su pensión durante el resto de su vida. Se quedó en su tierra natal, La Toscana, aunque le ofrecieron refugio en la república independiente de Venecia. Es curioso que Copérnico, poco antes que Galileo, y Kepler, un poco después, defendían la misma teoría y no tuvieron ningún problema con la Iglesia. Existían enfrentamientos y rencillas personales. En 1992, el Papa Juan Pablo II pidió perdón por el juicio a Galileo.

Es posible que bastantes de nuestros jóvenes hayan oído hablar del juicio a Galileo, una buena oportunidad para criticar a la Iglesia y hablar de su intransigencia, violencia, fanatismo y postura anticientífica. Pero, ¿han oído los componentes de nuestras nuevas generaciones algo de Alexander Friedmann y sus alumnos y seguidores? Posiblemente no.

A finales del siglo XIX , el gran físico austriaco Ludwig Boltzmann estudiando la entropía y la termodinámica, descubrió que el universo caminaba hacia su muerte térmica, un indicio de que no es eterno. Poco después, Einstein publica su Teoría de la Relatividad Especial en 1905 y la Teoría de la Relatividad General en 1915, que le supuso ganar el Premio Nobel en 1921.

Este gran sabio cometió un error matemático que permitía que el universo fuera estable. Aquí entra el bueno de Alexander Friedmann, un joven matemático y cosmólogo ruso, de un talento excepcional, que detecta el error de Einstein y lo publica en septiembre de 1922 en la quizás más importante revista sobre física de la época: Zeitschrift für Physik. El año siguiente, Einstein manda una nota a la revista, aceptando su equivocación.

Unos años después, los físicos y astrónomos Lemaître y W.de Sitter respaldan las ecuaciones de Friedmann, que indican que el universo no es estable, que está en expansión. Hecho confirmado primero por Edwin Hubble en 1929 con su gran telescopio en California y, en 1964, por los físicos Penzias y Wilson que detectan la radiación cósmica de fondo, que les valió la concesión del premio Nobel en 1978. Lo dicho indica que el universo se está expandiendo y que tuvo un origen. Estos hechos se han confirmado con satélites en varias ocasiones en fechas todavía más recientes.

Volvamos a los años 20 del pasado siglo. La muerte térmica del universo y su expansión descubierta por Friedmann llevan a la conclusión de que el universo no es eterno y que tuvo un comienzo y tendrá un final, lo que hace intuir una creación y la existencia de un creador (Dios). Un pensamiento que no está en la línea del materialismo dialéctico, según el cual el universo es sólo materia y es lo único que existe, siendo estable, eterno y nunca ha tenido un comienzo. De esos hechos se dan cuenta los ateos en general y Lenin y Stalin en particular. No les gusta el camino que está tomando la ciencia.

Conclusión: hay que destruir el mito de la creación y deciden eliminar a los científicos que no siguen las líneas del materialismo. Para ello, el régimen comunista ruso les acusa de hacer propaganda antisoviética y les considera enemigos del Estado Soviético, así muchos de ellos fueron condenados a trabajos forzados en minas de sal o en Siberia y después ejecutados.

En 1925, Alexander Friedmann muere, con 37 años, al subir a 8.000 metros de altura en un globo, sin ropa adecuada y sin mascarilla de oxígeno. Lo intentan presentar como un accidente, pero nadie lo cree. ¿Quién subiría a esa altura sin ropa de abrigo ni máscara de oxígeno? Su colaborador Jacob Tamarkin se asusta y logra salir ese año de Rusia. Su discípulo George Gamow aprovecha un congreso en Bélgica para marcharse a Estados Unidos. En Rusia, le declararon traidor y le condenaron a muerte, por lo que nunca regresó a su país.

Represalias por doquier

Otros colaboradores de Friedmann no tuvieron la posibilidad de salir de la Unión Soviética. Evgueni Perepelkine, apresado en plena noche, costumbre habitual, brutalmente tratado en prisión y condenado a cinco años en campos de trabajo. Le ejecutaron en 1938, a la edad de 31 años.

Matvei Bronstein, unificador de la Teoría de la Relatividad y de la mecánica cuántica, arrestado en su casa, delante de su mujer a la que no volverá a ver, fue torturado y asesinado en 1938, también con 31 años. Dimitri Eropkine, astrofísico, fascinado por los nuevos descubrimientos científicos, fusilado a los 29 años de edad. Boris Numerov, astrónomo y un matemático excepcional, creador del método Numerov para ecuaciones diferenciales de segundo grado, arrestado en 1936, condenado a 10 años de trabajos forzados. En 1941, le apalean primero y, cuando está en el suelo casi muerto, le ejecutan por orden directa de Stalin.

Maximilian Musselius, astrónomo y profesor de Física, una historia similar arrestado, condenado a campos de trabajo y asesinado el año siguiente al arresto. Vsevolod Frederiks, uno de los correctores de la ecuación de Einstein, muerto de agotamiento, seis años después de su arresto en el Gulag. Innokenti Balanovski, descubridor de varias estrellas y de una supernova, asesinado en 1937. No voy a seguir citando nombres, la lista sería interminable. El único delito de estos científicos fue ser honestos y defender lo que les mostraban las evidencias científicas.

En la URSS, la mayoría de los defensores del Big Bang, algo aceptado por la comunidad científica internacional, sufrieron persecución.

La ciencia, con su objetividad, debe ser respetada y prevalecer sobre las ideologías. El problema es que algunas ideologías, cuando no tienen evidencias ni razones, recurren a la violencia.

En el caso Galileo, injustificable bajo cualquier punto de vista, no se torturó físicamente ni se mato a nadie y, finalmente, la Iglesia se disculpó y pidió perdón. En el caso de la Unión Soviética, se torturó y se asesinó. No sé de ningún partido comunista que haya pedido perdón por esas atrocidades y existe el agravante de que sucedió en la época actual, hace unas décadas. Del juicio a Galileo hace siglos. Dirigentes comunistas actuales se siguen autodenominando estalinistas y leninistas. ¿De qué presumen?

Volviendo al principio del artículo, unos hechos se silencian, se ocultan, incluso se niegan, como si nunca hubieran ocurrido. Es el caso Friedmann y sus compañeros y otros se difunden por todas partes, es el caso Galileo. Eso sí que son fake news, la ocultación y si es necesario, la negación. Lo ideal es que se tenga información de todo. Libertad para investigar, libertad para enseñar y libertad para informar. Las nuevas leyes de historia y de enseñanza van contra la libertad y, por tanto, contra la democracia y las personas, amenazando principalmente y de forma inmediata a los más indefensos, los niños, y más adelante a la sociedad en su totalidad.


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2 comentarios

  1. Avatar Salvador

    Unos hechos históricos que no resuelven el meollo de la cuestión en España.
    Artículo 14 de la Constitución Española: todos los españoles son iguales ante la ley etcétera y etcétera.
    Aforamientos políticos a la hora de juzgar a nuestros cargos públicos.
    Una pregunta: Donde esta aquí la Democracia?. Que podemos esperar de un Sistema Político donde la igualdad entre sus ciudadanos no existe? Le he puesto un simple ejemplo del Régimen del 78.
    Pero realmente cree usted que España es una democracia?
    Espera algo bueno de un sistema político como éste?.
    Siga con las ideologías.
    Un saludo.

  2. Avatar Mariano Urdiales

    Fe de Erratas:
    Al releer el artículo, una vez publicado, aprecio un error por mi parte. Hacia la mitad del mismo, al hablar de Einstein, doy a entender que el Nobel le fue concedido por su Teoría de la Relatividad General, lo que no es correcto, fue galardonado por sus aportaciones sobre el efecto fotoeléctrico. Quizás debería haber recibido otro premio por el tema de la Relatividad.

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