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El malvado Thanos es la perfecta alegoría del dirigente avaricioso y desalmado.

Opinión, Política

El XXI es el siglo de los malvados

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El siglo XXI pasará a la Historia como el siglo de los malvados. Creíamos que iba a ser el de los ciudadanos, el de la democracia o el de la libertad, pero se está convirtiendo en un bodrio infecto donde triunfan los malvados

Los malvados son personas que disfrutan haciendo sufrir a los demás. Cuando uno de ellos alcanza la cúspide del poder en una nación, se produce un desastre de dimensiones épicas porque el malvado dispone de toda la potencia del Estado para causar daño.

Los malvados están en todas partes y se están adueñando de los grandes poderes del mundo, de gran parte de las finanzas, de los estados, de la política, de la justicia, de los ejércitos y hasta de algunas religiones. Sobre todo, se han hecho fuertes en los poderes ocultos que mueven los hilos, que han dado el paso definitivo hacia las tinieblas y han pasado a la ofensiva en su guerra por alcanzar objetivos tan siniestros y miserables como reducir la población mundial, eliminar la democracia, acabar con el voto libre, reducir las libertades y derechos y crear Estados tan fuertes e invencibles que no puedes derrotarlos y que no dudan en aplastar a quien ose rebelarse con el poder de las élites.

Los malvados más peligrosos no son los que parecen monstruos, sino lo que pasan por ser normales e incluso buenas personas. Detrás de sus rostros, muchas veces hermosos, y de sus formas amables, se esconden los peores salvajes.

El poder más oscuro se está adueñando del mundo y la resistencia está siendo derrotada

En el pasado, los tiranos malvados que accedían al poder tenían miedo de que la comunidad internacional acudiera en ayuda de sus pueblos oprimidos y los depusiera, pero hoy se sienten impunes porque se ayudan entre ellos y cuentan con importantes apoyos en el poder oculto que se mueve en las sombras.

A finales del pasado siglo, una revista me encargó un artículo de prospectiva en el que dije que el siglo XXI sería el siglo de los ciudadanos, pero me equivoqué. Pensé entonces que, después del siglo XX, que había sido el de los Estados, vendría el siglos de los ciudadanos, pero nunca preví que los ciudadanos en lugar de protagonistas serían las víctimas.

Los malvados se están apoderando del mundo y están imponiendo su ley. Los forajidos se han hecho con el poder en muchos países, donde los dirigentes hasta llegan a asesinar a sus ciudadanos. Ocurre claramente en países como Venezuela, Nicaragua, Cuba y ahora en Kazajistán, pero hay otros muchos malvados agazapados en el poder causando todo el daño que pueden a sus pueblos, sobre todo en países donde las libertades y los derechos retroceden y el peligro de ser esclavo o de morir amenaza a sus ciudadanos. La lista es larga: China, Corea del Norte, Bielorrusia, Chile, Perú y otros. En otro escalón inferior, se encuentran democracias en decadencia, retroceso y amenazadas por el totalitarismo, como España, un país que, si no reacciona, pronto puede estar en el nivel de la esclavitud.

Los asesinatos del pueblo en Kazajistán han sido una sorpresa mundial porque su presidente, Kasim-Yomart Tokáyev, parecía un aceptable demócrata y resultó ser un tirano asesino que asumió el cargo tras la renuncia de Nursultán Nazarbáyev en 2019, después de 29 años en el cargo. Tokáyev ganó las elecciones presidenciales de 2019, en las que obtuvo un 70,96% de los votos.

En el siglo XX hubo malvados en el poder, algunos de crueldad insuperable, como Lenin, Stalin, Hitler y otros, pero su llegada al poder eran accidentes raros. Normalmente, al poder llegaban personas de mérito o simplemente mediocres hábiles apoyados por sus partidos, organizaciones que son fabricantes de gentes sin valores y que tienen gran responsabilidad en la promoción del mal en la política.

Hoy, en el siglo XXI, las cosas han cambiado y los malvados son legiones, se incrustan en los gobiernos y partidos y se extienden como una mancha de aceite por el mundo, hasta convertirse en la peor amenaza del siglo que vivimos.

Cuando se detecta a un malvado hay que apartarse de él, porque su simple presencia destroza nuestra vida

Cuando se detecta a un malvado hay que apartarse de él, porque su simple presencia destroza nuestra vida. Si el malvado alcanza el poder máximo, las naciones se hunden en la miseria y el dolor y la única solución es echarlo, derrotarlo, quitarle toda posibilidad de realizar el mal a gran escala.

Pueden ser de derechas o de izquierda o de ambos bandos simultáneamente porque las ideologías, para ellos, son solo herramientas para hacer el mal, avasallar y destruir. En realidad, son monstruos más que personas.

El problema es detectarlos porque la mayoría de los malvados saben disimular su malignidad y camuflarla. Pero hay 10 signos que los identifican. Toma nota porque son de gran utilidad y pueden salvarte la vida:

  1. Niegan la verdad y la realidad.
  2. Lo tergiversan todo a su conveniencia.
  3. Engañan todo lo que pueden y tienen doble vida.
  4. Son simpáticos y entrañables cuando les conviene, pero todo es falsedad.
  5. Mienten constantemente, pero aparentan defender la verdad. Saben usar magistralmente el maquillaje y la hipocresía.
  6. Carecen de conciencia y desconocen el remordimiento. Para ellos, las personas son juguetes.
  7. Carecen de ética y jamás se sienten responsables del daño que causan.
  8. Te manipulan constantemente sin que lo notes. Todo lo que hacen tiene un fin que tú desconoces.
  9. Controlan la información, compran medios de comunicación y dominan las medias verdades para alcanzar sus fines.
  10. Están obsesionados por controlarlo todo.

Si conoces a alguien con estos 10 rasgos, o con varios de ellos, que en realidad son el reflejo de defectos dañinos y letales, huye con la máxima rapidez porque son personas infectadas que propagan el mal como si se tratase de un virus.

Hay otros rasgos de menor alcance que ayudan a detectar al malvado: adoran el poder sin límites, odian la religión porque ponen trabas a su maldad, son narcisistas, vengativos y están dominados por la soberbia y la ira contenida.

Si conoces a un tiparraco de estas características, huye como alma que lleva el diablo y, si puedes, combátelo porque, al hacerlo, ayudas a que el mundo sea mejor. Lo que está en juego es tu propia supervivencia y la de tus congéneres. Recuerda que, contra el malvado, no sirven los ajos ni el agua bendita ni el poder de la cruz, aunque sí sirve la estaca que acaba con los vampiros.


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3 comentarios

  1. Avatar Salvador.

    El motor en la historia del homo sapiens es la guerra. Períodos de guerras y períodos de entreguerras es la característica principal de su evolución. Ningún siglo de los pasados se libró de grandes guerras y el siglo XXI tampoco lo hará. La paz (periodo de entreguerras) es el orden que imponen los vencedores de las guerras a los vencidos y al resto de subordinados.

    Estimado amigo, los mundos de Antoñita la fantástica no existen, ya que la realidad no lo permite. Un saludo cordial.

  2. Avatar Lucia Ramos

    El verdadero problema de la «realidad», no es de «Antoñita la fantástica», sino de quién le puso «ese sobre-nombre» con despecho.
    Todos sabemos que fue «Antonio- el inhumano, aquel que siempre quiere tener
    el «Poder en su mano».

  3. Esos malvados son los que el Doctor Iñaki Piñuel desenmascara y a los que se definen como psicópatas integrados, y en esta sociedad va el aumento de estos siniestros personajes.
    Viendo las diez características podemos ver en ellas a casi todos los políticos que gobiernan en el mundo, y también a los que se definen como filántropos, siendo propietarios de las grandes fortunas del mundo…
    El citado doctor Piñuel dice: «Si detectas a un psicópata integrado en tu vida, corre…».
    Excelente artículo Francisco.

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