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El rapero Pablo Hasel, en el momento de su detención.

Política, Sucesos, Tribunales

El rapero Pablo Hasél, detenido y encarcelado

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Los Mossos han detenido al rapero Pablo Rivadulla Duró, conocido como Pablo Hasél, en la Universidad de Lleida, en una operación en la que han participado decenas de agentes después de que la Audiencia Nacional ordenara su detención tras haber rechazado suspender la ejecución de la condena a nueve meses de cárcel por enaltecimiento del terrorismo, con agravante de reincidencia, impuesta al rapero

La detención de Hasél se ha producido hacia las 8:25 horas en el edificio del rectorado de la Universidad de Lleida, porque es allí donde se había encerrado para dificultar su inminente arresto en cumplimiento de la sentencia de la Audiencia Nacional en un caso que ha motivado que más de 200 personalidades de la cultura firmaran un manifiesto pidiendo su libertad.

El Tribunal Supremo desestimó en su sentencia los recursos contra la condena de Hasel al considerar que «el ejercicio de la libertad de expresión y opinión cuenta con algunas barreras«, en referencia a varios comentarios de Hasel en Twitter, y que su conducta va «más allá» de la «camaradería nacida de vínculos ideológicos» al comportar una «alabanza, no ya de los objetivos políticos, sino de los medios violentos» empleados por organizaciones terroristas como ETA.

Sobre Hasél pesa además una primera condena a dos años de prisión, también por enaltecimiento del terrorismo a través de sus canciones, cuya ejecución la Audiencia Nacional dejó en suspenso en 2019.

Fuerte dispositivo policial

El rapero, que ha ingresado hacia las 9:00 horas en la cárcel Ponent de Lleida, ha sido internado, según cuentan fuentes penitenciarias a EFE, en el módulo de ingresos de la cárcel de Ponent, donde una vez identificado se le practicará la prueba PCR (preceptiva para todos los reclusos), además de los correspondientes cacheos.

La detención, según el intendente de los Mossos Jordi Dalmau, en declaraciones a los medios, se ha producido sin incidentes, tras haber recibido la orden de la Audiencia Nacional y el rapero ha sido trasladado directamente al centro penitenciario de Ponent.

Un fuerte dispositivo policial formado por decenas de agentes de los Mossos y una veintena de furgonetas de la Brigada Móvil se había desplegado desde las 6:30 horas de este martes en las inmediaciones del rectorado para proceder a la detención de Hasel, cuyo plazo para ingresar voluntariamente en prisión finalizó el pasado viernes.

Después se ha podido ver cómo el medio centenar de activistas que permanecía junto a Hasél ha ido saliendo de la zona donde se encontraban encerrados con el rapero, acompañados por agentes de los Mossos.

En el momento de su detención, antes de entrar en el vehículo de los Mossos, el rapero, que había manifestado que no iba a ingresar voluntariamente en prisión, se ha dirigido a sus partidarios y a los medios de comunicación que captaban el momento y ha gritado: «Muerte al Estado fascista».

El rapero también ha dicho, cuando los agentes lo llevaban al vehículo policial: «No nos van a doblegar«. Antes, a través de un tuit, había denunciado, mientras permanecía encerrado en el rectorado, «un ataque gravísimo a nuestras libertades».

En otro comentario a través de Twitter, publicado poco antes de su detención, Pablo Hasél denuncia que le van a detener «por explicar la realidad» y enumera los comentarios por los que considera que le van a encarcelar con un mensaje: «Mañana puedes ser tú».

En los próximos días, Pablo Hasél será evaluado por los técnicos que deben proponer su clasificación penitenciaria, para lo que la junta de tratamiento de la cárcel dispone de dos meses de plazo como máximo.

Aunque lo habitual es que los reclusos que no sean considerados peligrosos sean clasificados inicialmente en segundo grado, a la espera de posteriores progresiones, nada impide que Hasél pueda acceder directamente a la semilibertad, lo que le permitiría salir de la cárcel a diario y solo regresar a dormir, de lunes a jueves.

Unas 200 personas se concentraron la pasada tarde ante las puertas del rectorado de la Universidad de Lleida para mostrar su apoyo a Pablo Hasél, quien se había encerrado en el rectorado con un grupo de seguidores para dificultar su detención y posterior ingreso en prisión. Durante la concentración, uno de los miembros de la plataforma creada en apoyo al rapero leridano leyó un manifiesto y, seguidamente, invitó a algunos de los manifestantes a entrar dentro del recinto para sumarse al encierro.

La Universidad de Lleida ha negado la acusación vertida desde la plataforma y por el mismo Hasél, según la cual el rector de la UdL, Jaume Puy, habría dado permiso a la policía para acceder al rectorado y detener al rapero. En este sentido, desde la universidad leridana han explicado que la policía puede acceder al edificio «siempre que lo considere necesario».

El rapero Pablo Hasél es un cantante particularmente conocido por unos temas cuyas letras bordean los límites de la libertad de expresión, lo que le ha llevado, junto a sus mensajes en la redes sociales, a ser juzgado y condenado por delitos de enaltecimiento del terrorismo, por el que ha acabado en la cárcel, e injurias a la Corona y a las instituciones del Estado, que le han supuesto una multa económica.

Unas condenas que, al mismo tiempo, le han reportado ser considerado entre muchos músicos, escritores, actores o políticos como un adalid del derecho a expresarse libremente y han abierto el debate sobre si los delitos relacionados con la opinión deben conllevar penas de cárcel, hasta el punto de que, coincidiendo con su caso, el Gobierno ha anunciado una reforma del Código Penal.

Una renovación que ha reclamado también Amnistía Internacional (AI), que estima «injusto y desproporcionado» el encarcelamiento de Pablo Hasél y que ha lanzado una campaña con el trapero C. Tangana para modificar el Código Penal y en favor de la libertad de expresión.

En este sentido, el caso Hasél ha suscitado diversos manifiestos reclamando su libertad, que han firmado influyentes miembros del ámbito cultural como Joan Manuel Serrat, Pedro Almodóvar, Javier Bardem, Fernando Trueba, Luis Tosar, Aitana Sánchez Gijón, Santiago Auserón, Coque Malla, Ismael Serrano o Pedro Guerra.

Entre los apoyos recibidos figuran también los de políticos de Unidas Podemos, como su líder, Pablo Iglesias, y de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, mientras la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, se ha opuesto a cualquier medida de gracia para el polémico rapero.

Pablo Hasél es el nombre artístico de Pablo Rivadulla Duró, nacido en 1988 en Lleida e hijo del empresario Ignacio Rivadulla, que llegó a ser presidente del club de fútbol Unió Esportiva Lleida.

Desde niño se interesó por el mundo del rap hasta que, a los 17 años, decidió publicar su primer trabajo de estudio, el EP Esto no es el paraíso (2005) al que siguieron Miedo y asco en Ilerda (2007), reeditado después con el título Ilerda rima con mierda, y unos meses más tarde su primera maqueta, Trastorno Tripolar.

Desde entonces, Pablo Hasél ha publicado más de medio centenar de maquetas, temas sueltos y colaboraciones. Con Ciniko colaboró en los temas Rabia (2007), Solicitud de absolución (2015) y Contra el fascismo (2019); con Los Chikos del Maíz participó en Los hijos de Iván Drago (2010), y con RPG-7 en Pásate (2012), entre otros.

De ideología comunista y antifascista, sus temas inciden en la recuperación de la conciencia política y social de las clases populares y cargan de forma directa y con extrema dureza, hasta llegar al insulto, contra la monarquía, los partidos políticos, el capitalismo, la banca, la iglesia o las fuerzas policiales.

Títulos como Muerte a los Borbones, Juan Carlos el Bobón, Mariano Rajoy Brey (El brazo idiota de la ley) o Demomafia son plenamente indicativos de las letras que contienen.

En octubre de 2011 Hasél fue detenido en Lleida por ensalzar en su canción Democracia su puta madre al que fue secretario general del PCE(r), Manuel Pérez Martínez (Camarada Arenas), condenado a 17 años de cárcel por pertenecer a la banda terrorista Grapo.

En 2014, la Audiencia Nacional le condenó a dos años de cárcel por un delito de enaltecimiento del terrorismo por difundir a través de la red social YouTube vídeos alentando contra representantes del PP y PSOE, y elogiando a las bandas terroristas Grapo, ETA, Terra Lliure, Facción del Ejército Rojo (RAF) y Al Qaeda, aunque no llegó a ingresar en prisión.

Volvió a ser juzgado en 2018 por el mismo delito de enaltecimiento y otro de injurias a la Corona y a las fuerzas de seguridad por diversos mensajes en Twitter. En un principio, fue condenado a dos años de prisión, pero en apelación la Audiencia rebajó la pena a nueve meses, sentencia que el pasado junio fue ratificada por el Tribunal Supremo.

El Supremo alegó en su fallo que la libertad de expresión no puede utilizarse como «paraguas» o «cheque en blanco» para fomentar y ensalzar actividades terroristas, y concluía que los ataques del rapero al rey y a las fuerzas de seguridad «no es libertad de expresión, es odio y ataques al honor».

Es esta condena la que ha llevado finalmente a Pablo Hasél a ser detenido este martes en el rectorado de la Universidad de Lleida, donde se había encerrado, y a ingresar hoy mismo en prisión, para lo que el tribunal le había dado un plazo de 10 días en el que debía acudir voluntariamente a la cárcel.

Por contra, el mismo día en que vencía el plazo, Hasel colgó en las redes sociales el videoclip de una nueva canción titulada Ni Felipe VI, en la que carga contra el actual rey de España y también contra un «mal llamado gobierno progresista que ha perpetuado la represión», en una clara declaración de intenciones de que en ningún caso piensa rectificar.


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3 comentarios

  1. Avatar Antón

    Echo en falta que se hable de que también ha cometido el delito de agresiones y que el delito de injurias a la corona solo contempla penas económicas por lo que no ha entrado en la cárcel por este último.
    Desde mi punto de vista la libertad de expresión no incluye la incitación a la violencia y me parece que este señor lo ha hecho así. Que se lo hubiera pensado mejor.

  2. Avatar karlhox

    Yo no estoy de acuerdo con las formas que ha tenido para expresarse pero de ahí a ir a la cárcel hay una gran distancia, y mas cuando hay delitos mucho mas graves y que atentan contra el capital del los ciudadanos que sabe todo el mundo de gente muy conocida que están sin juzgar o que la justicia va mucho mas lenta.
    Cuando la gente con dinero puede retrasar una sentencia muchos años recurriendo y utilizando todo tipo de artimañas y un ciudadano de a pie no puede optar a la misma defensa por su nivel económico, o el mero hecho de no saber como hacerlo ,no podemos hablar de que la justicia es igual para todos.
    Buenos días y sed felices.

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