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El radiotelescopio Pico Veleta.

Ciencia

El radiotelescopio de Sierra Nevada participa en el descubrimiento de la etanolamina, una molécula clave en el origen de la vida

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El Instituto Geográfico Nacional (IGN), ha intervenido en el descubrimiento, en el espacio interestelar, de la etanolamina, uno de los componentes de las moléculas que constituyen las membranas celulares

El descubrimiento de esta importante molécula prebiótica se ha producido concretamente en la nube molecular G+0.693-0.027, situada cerca del centro galáctico, utilizando el radiotelescopio de 30 metros de diámetro de Pico Veleta, que está situado en la Loma de Dilar, en Sierra Nevada (Granada), a una altura de 2.850 metros sobre el nivel del mar. El radiotelescopio tiene una antena única con un diámetro de 30 metros que recibe en el rango de las ondas milimétricas, entre los 0,8 y los 3 mm (de unos 80 a unos 300 gigahercios).

El radiotelescopio granadino pertenece al Instituto de Radioastronomía Milimétrica (IRAM), del que es socio el IGN, y el de 40 metros del Observatorio de Yebes (Guadalajara), este último equipado con los receptores del proyecto Nanocosmos, íntegramente desarrollado por personal del Observatorio.

El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, a través del Instituto Geográfico Nacional, ha participado así en el descubrimiento en el espacio interestelar de la etanolamina, uno de los componentes de las moléculas que constituyen las membranas celulares. La aparición de membranas celulares representa un hito fundamental en el origen y la evolución temprana de la vida en la Tierra, ya que éstas se encargan de mantener unas condiciones estables en el interior de las células, protegiendo tanto el material genético como la maquinaria metabólica.

Entender cómo empezó todo

Esta primera detección en el espacio de la etanolamina (NH2CH2CH2OH), molécula que contiene cuatro de los seis elementos fundamentales para la vida, ayudará a entender cómo pudieron formarse las primeras membranas celulares. En el hallazgo ha sido crucial la gran sensibilidad de los radiotelescopios españoles de 40 metros del Observatorio de Yebes (Guadalajara), equipado con el receptor Nanocosmos; y del de 30 metros del Instituto de Radioastronomía Milimétrica en Pico Veleta.

La molécula etanolamina.

Este hallazgo, de enorme importancia para la astrobiología, ha sido realizado por un equipo científico internacional y multidisciplinar de astrofísicos, entre los que participan astrónomos del Instituto Geográfico Nacional, y de astroquímicos y bioquímicos. Ha sido liderado por el investigador del Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA), Víctor M. Rivilla, y se ha publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Con este descubrimiento, se abre la puerta a que, en un futuro, se detecten en el espacio moléculas cada vez más complejas que pudieron dar lugar a los tres componentes moleculares básicos de la vida: los lípidos, los ácidos nucleicos ARN y ADN y las proteínas.


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