espadas y diaz

Juan Espadas y Susana Díaz, el día en el que el primero venció a la segunda en las primarias del PSOE andaluz.

Opinión, Política

El PSOE de Andalucía entierra a Susana Díaz

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Este pasado fin de semana se ha celebrado el Congreso donde se coronaba a Juan Espadas como príncipe heredero del PSOE de Andalucía. Antes apareció la perdedora de las primarias entre brumas diciendo que venía a ayudar, en realidad quería decir a ayudarse a ella misma. La Khaleesi del Sur, la reina de Triana ya no tenía ni trono ni corona. Su propio pueblo soberano llamado afiliados la había echado sin contemplaciones. La soberbia que le caracteriza le impidió ver que aquello de aquel día no era una despedida, sino un despido en diferido, como a Bárcenas

La revolución empezó desde la pérdida de la Secretaría General gracias a la gota ácrata que hizo ganar en su día a Borrell. Los ninis luego de aquello asaltaron el partido. Los que venían de la clandestinidad les dejaron las llaves de las casas del pueblo, las ínsulas y las sillas de los puestos de trabajo. Todo empezó el día en que Griñán salió al balcón de Sam Telmo, emulando al marqués de Lafayette presentando a Luis Felipe de Orleans al pueblo como rey de Francia, presentando a Susana Díaz como la auténtica heredera del trono andaluz. El sino andaluz quebró aquel día. Se rompieron carnets y se rompieron los viejos ideales.

Susana acumuló todo el poder cuando echaron a Rafalito, el de Córdoba, por aquello de los cursos que daba la empresa de su mujer y llegó de la mano de Mario, que no es el famoso aquel de Sila -ya quisiera él-, para llenar de renovación el partido. Ni Caballos con los renovadores ni Emilio Carrillo con los turborrenovadores hicieron tanto por jubilar a la vieja guardia y al komitern del partido. Listas nuevas en el Parlamento andaluz, en el nacional, en el Senado y en las concejalías de Andalucía. Había llegado el detergente de Susana para no dejar huellas ni manchas del pasado en el partido.

Pero llegó la tormenta. La borrasca de los ERE y la DANA de la formación entraron por el juzgado de Alaya. Era como el Katrina alcanzando y destruyendo los diques de Nueva Orlenas. De los ERE se fueron por las cañerías de la Junta 680 millones de euros. Se sentó en el banquillo a la flor y nata del PSOE de la transición. La foto de la tortilla estaba siendo juzgada en la Audiencia Provincial de Sevilla. Y Susana, mientras, lo negaba todo como Tomás negó a Jesús. Pensaba que, metiendo los problemas de su partido en una habitación y cerrando la puerta, se solucionaba todo.

Pero aquellos que una vez fueron algo en la política andaluza no podían tener un final trágico y no la dejaron sin comer, su principal preocupación desde que se casó con el tieso. La fascinación que siente por el lujo y los dineros debía ser satisfecha. Y le dieron la patada al Senado, pero a una presidencia con pasta y salsa en el Senado. A los nuestros que no les falte de era el lema desde Alfonso Guerra. Y nunca les ha faltado de desde que los amamantaron con la leche tierna de los cargos y los puestos a dedo. No sabrán nunca lo que es pasar frío y hambre fuera de la política y de los puestos que reparte el partido.

La puntilla, recortar en sanidad

La puntilla se la dio ella misma en sanidad, un disparo seco. Empezando por la Atención Primaria y terminando por la hospitalaria. Aquello de la joya de la corona era una quimera. Una mentira repetida mil veces. Listas de espera infinitas gracias a los peores gestores de la historia de la sanidad en Andalucía. Pero ella vendía el mismo humo que vendió Chaves con las habitaciones individuales en los hospitales. No entendió nunca que no era un problema de hostelería sino de atención sanitaria de mala calidad y deficiente.

Quiso aniquilar la sanidad pública en Andalucía con aquello de las fusiones hospitalarias. Un engendro que ni los mayores enemigos de lo público se atrevieron siquiera a soñar. A lo que unió recortes presupuestarios que dejaron la sanidad en cueros, desnuda y con mucho frío. No contó jamás con que, en Granada, un médico llamado Jesús Candel convocara las mayores manifestaciones en defensa de la sanidad pública y en contra de las fusiones hospitalarias desde las del 28 de febrero de 1977 en Andalucía. Y el pueblo de Granada y de Andalucía salió detrás de su médico diciendo al mundo que hasta aquí había llegado Susana Díaz.

Luego vino aquello de asaltar la secretaría general del PSOE federal, y el hostión que le dieron cuando llegó, vio y perdió. Se fue apagando su estrella, su luz y su figura. Luego le dijeron al pueblo que había un cortijo, y Candel, Escribano y Barreda contaron cómo era, cómo se hizo y cómo se mantenía. Y pidieron la abstención. El 8 de diciembre de 2018 llegó la derrota de Zama y el Waterloo de Susana. Hubo un vuelco y un cambio de gobierno por primera vez en 38 años en Andalucía. Desde ayer Susana ya es historia en Andalucía.


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4 comentarios

  1. Avatar Antonia Jiménez

    La mejor noticia en mucho tiempo. Ains, Susana, ni trono ni corona… Si es que no das para más 😂😂

  2. Avatar Juan R. Martín

    Lo necesario, más allá de la propia Susana, es que el PSOE pase a ser historia en Andalucia, por el bien de Andalucía y de España.

  3. Avatar Jess Castimart

    Que continúe trabajando de fontanero…

  4. Avatar RAFAEL ANTONIO GUERRERO CANO

    CON EL IMPUESTO DE SUCESIONES, IMPUESTO SALVAJE SOLAMENTE EN ANDALUCÍA, SUSANA DIAZ HA CONSEGUIDO UN RÉCORD SATÁNICO DE SUICIDIOS A LA HORA DE IR A LAS VIVIENDAS DE HEREDEROS QUE NO HAN PODIDO PAGAR EL IMPUESTO POR LA DEMENCIAL y GRANDÍSIMA CUANTÍA Y LLEVARSE A CABO EL DESHAUCIO, ENCONTRÁNDOSE AL HEREDERO COLGADO… A ANDALUCIA, ES LO ÚNICO QUE LE HACÍA FALTA: EL TRÍO MÁS CORRUPTO QUE EN TODAS CLASES DE POLÍTICA SE HAN DADO: SUSANA DÍAZ, GRIÑÁN Y EL EX MINISTRO DE TRABAJO QUE FELIPE MANDO A ANDALUCÍA: CHAVES.

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