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El latín se encuentra en los orígenes ancestrales del español.

Cultura, Educación

El origen del español (I): los comienzos del latín

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Fue el geógrafo griego Estrabón quien afirmó que en la Hispania de su época había una diversidad de lenguas. Y lo cierto es que, en el siglo I a.C., cuando él dijo esto, la Península Ibérica ya había sido descubierta por los romanos tiempo atrás, por lo que se tenía constancia de dicha información. Pero… ¿cuáles eran esas lenguas? ¿Qué importancia tenían? ¿Cómo entró el latín en España?

Los orígenes del latín nos obligan a remontarnos mucho tiempo atrás, pues tendríamos que irnos a la europeización de Europa para dejar claro el contexto, hace unos 7.000 años desde el presente.

En los primeros años del milenio VII a.C., la civilización de lo que se conoce como la Vieja Europa estaba ocupada por varias culturas en los territorios de Austria, Hungría, Eslovaquia, la República Checa y Polonia. Estos asentamientos humanos empezaron a decaer a mitad del milenio IV a.C., y fue debido a los indoeuropeos. Ellos venían de Oriente y consiguieron asentarse en la Europa del Este y, conforme pasaban los años, penetraron más en dirección oeste, ejerciendo así una gran presión a los pueblos europeos de aquel entonces.

A lo largo del milenio IV a.C. y mediados del milenio II a.C., los indoeuropeos consiguieron asentarse completamente en Europa. La Vieja Europa no desapareció para siempre pues, como en todo proceso de conquista, parte de sus culturas, por poco que fuese, se mezclaron con la de los indoeuropeos, dando así la Nueva Europa. Lo más importante a destacar en estas coordenadas sería la Península Itálica, en la cual aparecerá la lengua del latín.

Del latín se sabe que llegó en torno al primer milenio a.C., aunque es muy posible que se hubiera estado formando, inclusive, durante el milenio anterior. Su aparición fue en una población llamada Latium (Lacio) y de esta región es donde, según dicen, proviene el nombre de la lengua y de sus primeros habitantes: los latinos. La etimología del nombre nace directamente del asentamiento, ya que este pueblo se ubicó en un territorio amplio (latus en latín), por lo que Latium significa «territorio llano».

A su vez, dentro de esta región se comprendían otros asentamientos diferenciados, conocidos como latium provinces. De estas provincias nos encontramos con Viterbo, Rieti, Rome, Frosinone y Latina; todas estas se consolidaron como ciudades, pero en un principio eran varias aldeas dispersas.

No se tienen testimonios sólidos de la lengua latina hasta el siglo VI a.C. Los primeros registros escritos los encontramos en la inscripción Duenos, descubierta por un alemán en Roma. Esta muestra arqueológica consta de tres jarrones artesanales en los que está inscrito un texto con un par de líneas en latín.

Aun así, el poeta Virgilio narra en la Eneida algo muy interesante… Y es que, tras la caída de Troya (siglo XII a.C.) envía al Lacio a uno de los supervivientes troyanos, Eneas, quien es recibido por el rey Latinus, quien ya portaba el latín en el nombre y que, según el poeta, hablaba ya la lengua, igual que su pueblo, los latinos (Latini).

Multiculturalismo romano

Sobre el 338 a.C., cuando el Lacio fue conquistado por Roma, esta última empezó a desbordar sus límites geográficos. Se adentraron en el sur de la península itálica, luego se fueron para África, también llegaron a territorios de Asia y, por último, en España se asentaron tras las dos guerras púnicas que se dieron.

A raíz de esto y frente a lo que muchos puedan pensar, el Imperio Romano no hablaba latín en todas sus extensiones y la imagen de un ejército utilizando únicamente una lengua no se ajusta a la realidad.

Es más, cuando conquistaban lugares no solían imponer oficialmente su lengua, aunque muchas de ellas acababan debilitándose y desapareciendo de modo propio. Por ejemplo, la lengua vasca se benefició del poco interés que los romanos tuvieron en su territorio y, como lengua de montañeses, no empezó a sufrir la presión del latín hasta el período visigodo.

Bilingüismo del Imperio Romano

Pero entonces, ¿qué lengua hablaban los romanos? Lo cierto es que el latín ocupaba una ínfima parte del territorio peninsular itálico, incluso el griego era mucho más importante. Además, hay que señalar la variedad de lenguas que existían en la península, el latín no era la más destacada.

Grupos lingüísticos de la Península Itálica:

  1. Lenguas latino-faliscas: el falisco se hablaba al norte de Roma y el latín en el Lacio.
  2. Lenguas osco-umbras: el osco se hablaba en el centro-meridional y el umbro en el centro-septentrional.
  3. Lengua tirretana: el trusco, hablado en la Toscana.

Por ello, los romanos hablaban lo que se conoce como romana lingua, que no es más que diversos dialectos itálicos, cada uno de su padre y de su madre, que ellos agruparon con ese término. Por ejemplo, en Roma, gran parte hablaban lenguas faliscas, pero si nos alejamos a territorios de alrededores podríamos encontrarnos con lenguas etruscas, griegas o cualquier otra diferente.

Sobre el griego, hay que decir que se usaba como una interlengua para hablar, y sería curioso decir la similitud que esta tenía con el latín. De hecho, el historiador griego Dionisio de Halicarnaso, quien fue residente romano, desarrolló la teoría de que el latín era la lengua griega corrompida por el influjo de otras lenguas. Sobre esta teoría de este historiador habría que decir que, al ser lenguas de un mismo tronco –lenguas latino-faliscas–, es muy común que haya mucha similitud entre ellas, y más si tenemos en cuenta el comercio y las comunicaciones que existían en una península tan reducida.

El bilingüismo se ve claro con Escipión el Joven, quien, sobre el 146 a.C., intercambia opiniones con intelectuales griegos, lógicamente en griego, no en latín.

La lengua escrita y la lengua hablada

Respecto a lo anterior mencionado, hay que aclarar que una cosa es la lengua hablada y otra la lengua escrita. De la segunda podemos tener cientos de documentos que demuestran que la lengua escrita es la del latín, pero sobre la primera… es muy complicado obtener registros reales, pues no existían grabadoras.

Ahora bien, que el latín era conocido y estudiado es algo cierto, y que se pudiese haber hablado en según qué contexto también, pero no es real que el latín fuese la lengua hablada de los romanos, y menos del imperio como conjunto.

Hablar una lengua y escribir otra es algo muy frecuente. Esto sucedió entre el egipcio, el demótico y el copto; también entre el hebreo y el arameo; entre el acadio y la escritura cuneiforme derivada del sumerio; y, en la actualidad, lo podemos observar con el chino mandarín.

El latín se hizo famoso gracias a su literatura y la obligación de escribir los sistemas jurídicos romanos de sus provincias en dicha lengua, sobre todo para tener una buena organización.


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