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Un hombre preocupado y harto de la pandemia.

Opinión, Salud

El hartazgo pandémico: qué es y cómo combatirlo

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El ser humano lleva adaptándose al entorno que le toca vivir desde los inicios de la historia. Siempre ha poseído dicha capacidad, superando catástrofes y desgracias de toda índole. Quizás ahora no nos toca luchar contra enemigos conocidos ni tangibles, pero el reto sigue siendo el mismo

Es por ello que, en la actualidad, nos sentimos más desconcertados e impotentes ante la situación de pandemia mundial que vivimos. Enfrentarnos a algo desconocido y que poco tiene que ver con los protocolos existentes genera que la mente humana intente sobrevivir de la manera que puede y encuentra, generando con ello una serie de consecuencias psicológicas que pocos preveíamos.

A una de esas consecuencias psicológicas le ha puesto nombre la OMS, denominando hartazgo pandémico al estado de desmotivación generalizada para el cumplimiento de las medidas de prevención y seguridad ante la Covid-19 y las restricciones que conlleva.

En psicología ya existía un término que podemos relacionar con este nuevo concepto al que se refiere la OMS, y es el de indefensión aprendida, que se define como el estado de pasividad conductual debido a la sensación de incapacidad para cambiar las cosas. Es saber que, hagas lo que hagas, no podremos modificar el devenir de una situación determinada.

Desde que comenzó la pandemia se le ha pedido a los ciudadanos de todo el mundo un nivel de esfuerzo y autocontrol que, después de siete meses, está haciendo mella en la población general. Palabras como cansancio, desmotivación, hastío, desesperanza…son términos que sienten seis de cada 10 europeos, según estudios de la OMS.

Obligaciones y recomendaciones

Nuestros dirigentes tienen la misión de velar por nuestra salud y de tomar las decisiones que consideren más adecuadas (o eso se espera de ellos). Pero no echemos balones fuera y aceptemos que nosotros, como ciudadanos de a pie, tenemos una serie de obligaciones y recomendaciones para combatir ese hartazgo del que habla la OMS.

Primeramente, tendremos que concienciarnos de varios aspectos:

  • Dónde estamos y qué queremos conseguir. Una pandemia de este tipo, mientras la ansiada vacuna aparece, sólo podemos combatirla con unión. Por tanto, todos tenemos un trabajo de concienciación con las personas de nuestro entorno para que rememos en la misma dirección. Nuestra responsabilidad no sólo se limita a la mascarilla y a la distancia social, sino a esa evangelización del trabajo en equipo que necesitamos para salir de aquí.
  • El cumplimiento de la responsabilidad social. El otro día leía un artículo en el que se detallaban los sucesos que una persona nacida en el año 1900 había tenido que sufrir a lo largo de su vida. Analizando dicho artículo, pude comprobar que los no nacidos en esos años tenemos que sentirnos afortunados respecto a las desgracias globales. Por tanto, si en estos momentos, nuestra manera de luchar conlleva mascarilla, lavado de manos y distancia social, ¿de verdad que no vamos a hacer un ejercicio de solidaridad humana en llevarlo a cabo? Cuanto más conscientes seamos de esto, mejor será nuestra manera de afrontar las medidas.
  • La búsqueda de aspectos positivos: toda situación anómala y extrema, por difícil que parezca, tiene sus lecturas positivas. La Covid-19 nos debería enseñar mucho sobre nosotros mismos, sobre nuestros principios y valores de vida. Y una de esas enseñanzas tendría que ser el esfuerzo y el trabajo en equipo como motor de cambio y de resolución de conflictos. No hay mejor legado que dejar a nuestros hijos que entiendan que la vida conlleva constancia y esfuerzos para conseguir resultados, y que juntos, podremos con todo.

Además, como medidas concretas, propondría:

  • Búsqueda de información: lo peor que puede gestionar nuestra mente es la falta de información; en ese caso, la información que genera siempre es negativa. Si nos informamos y nos formamos del sentido que tienen las medidas de prevención que nos solicitan, podremos comprender de mejor manera su cumplimiento.
  • Gestión adecuada de los tiempos libres: si en una situación de no pandemia tenemos que saber aprovechar el tiempo lúdico, en la actualidad es necesario que lo hagamos. Un enriquecimiento mental por actividades que nos sumen ayuda a sobrellevar mejor las medidas a cumplir.
  • Evitar el aislamiento social: siendo precavidos y prudentes, podemos seguir teniendo contactos sociales (virtuales y físicos) que nos permitan seguir desarrollando las habilidades sociales que tanto necesitamos.
  • Creatividad: nuestra faceta creativa respecto a los hobbies (tanto los existentes como los nuevos) se tiene que ver potenciada en una situación como esta. Hay maneras de seguir disfrutando de placeres de la vida respetando las medidas de prevención.
  • Ilusión y preparación de eventos lúdicos: fiestas, cumpleaños, aniversarios… Todos son eventos que, de alguna manera, hemos sabido aprovechar en los años previos a la pandemia. Busquemos ilusionarnos con su preparación y adaptación a la nueva realidad.
  • Optimismo. De todo esto saldremos antes o después, de eso no cabe duda. Si visualizamos dicho momento sobre lo que haremos y el valor que le daremos a las cosas, quizás nos ayude a saber encauzar este camino de una forma más llevadera.

En resumen, combatir el hartazgo pandémico es cuestión de actitud. Creemos que no está en nuestras manos acabar con todo esto, pero tenemos mayor responsabilidad de la que pensamos. Nuestras cabezas sólo nos pertenecen a nosotros y somos los únicos responsables de ellas. No dejemos que una situación externa a nosotros nos condicione nuestra manera de pensar y sentir.


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