ifema

Una imagen del hospital habilitado en Ifema.

Salud

El Código de Deontología Médica contempla que un facultativo pueda «abstenerse de actuar»

Comparte este artículo:

El Consejo Andaluz de Colegios Médicos asegura que este marco regulatorio sanitario permite que el médico, ante situaciones de «riesgo vital inminente e inevitable para su persona», como el hecho de carecer de los debidos medios de protección ante pacientes gravemente afectados por Covid-19, pueda «abstenerse de actuar». Aún así, la realidad es que los profesionales sanitarios españoles, en su inmensa mayoría, se van a la guerra contra el coronavirus todos los días con escasa munición y sin importar las consecuencias

«Juro por Apolo, médico, y por Asclepio y por Higia y por Panacea y todos los dioses y diosas, poniéndoles por testigos, que cumpliré, según mi capacidad y mi criterio, este juramento y declaración escrita». Así empieza el Juramento de Hipócrates, incluido en el Código de Deontología Médica.

La Organización Médica Colegial de España promulgó su primer Código  de Ética y Deontología Médica en 1978 al amparo de la Constitución de 1976que establece el reconocimiento y la necesidad de regular los colegios  profesionales  y  el  ejercicio  de  los  profesionales  titulados. Dicho Código  fue actualizado en 1990 y 1999,  siendo el de 2011 el  primer código de deontología médica del siglo XXI.

Amparándose en este documento, el Consejo Andaluz de Colegios Médicos (CACM) recuerda a los facultativos que el punto 2 del artículo 6 concreta la situación límite en la que pueden abstenerse de intervenir a un paciente: «El médico no abandonará a ningún paciente que necesite sus cuidados, ni siquiera en situaciones de catástrofe o epidemia, salvo que fuese obligado a hacerlo por la autoridad competente o exista un riesgo vital inminente e inevitable para su persona«.

Siguiendo la tradición médica, el Código pide heroísmo a los médicos, pero «no conviene olvidar que la tarea del héroe no es inmolarse«, señalan desde el CACM. En este sentido, el Código de Deontología permite que el médico, ante situaciones de «riesgo vital inminente e inevitable para su persona, como el hecho de carecer de los debidos medios de protección ante pacientes gravemente afectados por Covid-19, pueda abstenerse de actuar». En el siguiente video, el doctor Alberto Sanagustín denuncia cómo los políticos están tratando de ocultar esa oscura realidad de que los médicos se tiran a la piscina del coronavirus prácticamente sin agua:

«Al médico le pueden imponer un riesgo particular, como se le impone al bombero, que no se puede negar a apagar un fuego por el temor a quemarse, pero el bombero se puede negar a entrar en el foco del incendio sin manguera. El médico se puede negar si existe un riesgo, que, por otra parte, se podría subsanar, si el Gobierno adoptara las medidas, que debe y puede», pone de relieve el presidente del CACM, Enrique García de la Torre.

Según la Ley de Prevención de Riesgos laborales, el médico, como cualquier trabajador, tiene derecho a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo, y es deber del empresario o de la Administración, proveer de los medios de protección frente a los riesgos laborales (art. 14), teniendo el trabajador derecho a interrumpir su actividad si existe un riesgo grave e inminente para su salud (art. 21).

Además, dicha Ley traslada al trabajador la obligación de velar por el cumplimiento de las medidas de prevención, no sólo en su beneficio, sino en el de las personas a las que pueda afectar su actividad profesional, y si existe riesgo para la salud, debe informar de inmediato a su superior jerárquico directo, a los designados en actividades de protección y prevención o al servicio de prevención (art. 29).

El Código Penal tipifica como delito la conducta de los empresarios responsables al poner a los trabajadores en situación de riesgo por no proporcionarles las medidas de protección establecidas como necesarias y básicas

Por otro lado, los trabajadores tienen reconocidos y protegidos unos derechos fundamentales y, desde luego, “a la protección de su salud”, y el Código Penal tipifica como delito la conducta de los empresarios responsables al poner a los trabajadores en situación de riesgo por no proporcionarles las medidas de protección establecidas como necesarias y básicas (art. 316 CP). En el delito de omisión del deber de socorro (art. 195 CP) se excluye el deber de prestar el socorro, cuando de prestarlo se corra un riesgo propio o se pudiera generar otro ajeno. Lo que nunca estará justificado es el abandono del puesto de trabajo (art 196 CP). En el Hospital del Ifema, se han dado ya casos de profesionales sanitarios que se han negado a atender a pacientes contagiados por falta de material de protección.

En este caso, la realidad supera a la norma, porque una inmensa mayoría de facultativos se han olvidado de ese artículo del Código Deontológico y de la Ley de PRL y están al pie del cañón, en muchos hospitales, con protecciones caseras o con la presión de que los EPIs se están acabando. Hasta el New York Times les ha llamado kamikazes en un artículo. Más que eso, los sanitarios en este país recrean a la perfección la esencia de la lucha de guerreros históricos como William Wallace o Agustina de Aragón, que anteponían unos ideales, un bien común y unos valores morales a su propia vida.

Lamentablemente, viene a la memoria aquella película de Errol Flynn, Murieron con las botas puestas, porque ya están falleciendo facultativos (4 en España, además de 12.000 profesionales sanitarios contagiados; 56 galenos muertos en Italia con cerca de 8.000 contagiados). ¿Por qué no llega ya la vacuna o algún tratamiento efectivo? ¿Por qué los 1.000 millones de euros del Estado dedicados a la pandemia no están sirviendo, sobre todo, para evitar contagios y muertes?

Los sanitarios entrevistados por el New York Times aseguran que no quieren ser “mártires” en esta batalla mundial contra la pandemia, solo quieren ser “profesionales protegidos”. “Para cuidar tenemos que cuidarnos”, sentencia Rosa Nieto, enfermera del Hospital Virgen de las Nieves (Granada), quien ha tenido que recurrir a su marido, que es un MacGyver, para que tanto ella como sus compañeras de planta tengan pantallas protectoras. La predisposición de los facultativos andaluces es total, ya que más de 1.000 médicos jubilados se han puesto ya a disposición del Estado para combatir la pandemia.

Criterios éticos heroicos

Asimismo, Enrique García de la Torre sentencia: «Si la actividad médica asistencial es urgente, o bien programada, se carecen de medios de protección, y la omisión de la actividad asistencial puede comportar un grave riesgo para la salud del paciente, se abre un abanico de posibilidades. Cada caso exige realizar una valoración clínica, legal y ético-deontológica específica. Primará la valoración clínica del caso concreto en la que será determinante la valoración riesgo/beneficio de la actividad asistencial».

El presidente del CACM concluye: «Ahora bien, el médico sin medios de protección, cuando aprecie riesgo vital hacia su persona, tiene base legal y deontológica para abstenerse de actuar. Pero la realidad actual, nos traslada que los médicos, lejos de acogerse a preceptos legales o deontológicos que pudieran eximirles de intervenir, vienen adoptando libremente criterios éticos que les honran, no abandonando a los pacientes exponiendo su salud y sus vidas de modo heroico».

No obstante, la decisión final será siempre personal y el médico se encontrará sólo ante su conciencia y su nivel de compromiso con el paciente. «El médico puede asumir los riesgos que estime oportunos, con la única limitación que le imponga el Jefe del Servicio o la dirección médica, los daños a terceros y por supuesto y por encima de todo, la voluntad del paciente, expresada en ese instante o en un documento de voluntades anticipadas», apostilló García de la Torre.


Comparte este artículo:

Un comentario

  1. Avatar M Reyes Fdz Loaysa

    Este artículo es muy oportuno, para que los que desconocemos estos términos, nos hagamos aún más cargo de la conducta heroica de los médicos españoles. Salgo a aplaudir ?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*