Bendo Nocilla y Marin

Bendodo, Marín y Moreno Bonilla. / EFE

Opinión, Política

El cambio de gobierno andaluz

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Hace tan solo año y medio que el Nocillato llegó al trono de hierro andaluz y ya está hablando de remodelaciones de gobierno. Primero Marín insinuando que había que desgajar consejerías de Cs en otras más operativas y crear más mandos intermedios. La traducción real era que vamos a crear consejerías, altos cargos y asesores para nombrar a los leales y a los fieles y limpiar la pus de Hervías de la Junta de Andalucía

Marín es como el Pepe Caballos andaluz. Tiene una libreta llena de nombres que depurar ahora que Cs está en plena descomposición electoral. Tras cargarse Rivera el partido, Marín mueve ficha para intentar seguir viviendo de la política, él y todos los que se trajo de Sanlúcar, sabedor de que le queda tan solo poco más de dos años para buscarse la vida, porque el suelo electoral de Cs es un agujero negro en Andalucía y hay que seguir pagando las hipotecas, los Audi y las caras universidades de los niños.

Marín quiere podar a los que no son de su cuerda, quiere ajustar cuentas ahora que no están ni Rivera ni Hervías, quiere llenarse las manos de la sangre enemiga con el Juramento de los Horacios de Sanlúcar, en el origen del partido. Se parece esto cada vez más a los que había que depurar tras el asesinato de César en el senado romano. El Bruto andaluz aún no está preparado para sacrificar a su padre por la libertad de su pueblo. Es el apocalipsis final del partido en la región. Marín tocó la trompeta y calló la estrella Ajenjo sobre los ríos de Cs.

Bendodo y Antonio Sanz huelen la sangre a kilómetros, como los viejos tiburones, e intentan desmaniobrar a Marín. Cs es ahora un ser muy enfermo, está en la UCI electoral, y tiene los días contados en Andalucía. Y lo que dicen estos dos va a misa, pero con cardenal y todo. Bonilla pinta muy poco aun en la sala de máquinas del gobierno regional.

El Lavrenti Beria a lo andaluz, Bendodo, tiene los planes y los planos sobre la mesa para recortar la purga que planea Marín con los suyos. De remodelaciones de consejerías nada de nada, tan solo cambiarán a segundones y capitanes. Nocilla salió en tromba ayer para seguir el guion, palabra por palabra, que le había escrito Bendodo en el despacho de Antonio Sanz.

El gobierno andaluz se ha convertido ya en Los Hombres de Paco. Entraron con diseños de Armani y se fueron transformando en el botijo mecánico. Fueron de más a menos. Se hicieron cañí por las tardes. La biblia malagueña ha demostrado que se apaga cuando llega a las tierras de Antequera. Esto es un mapa demasiado grande como para intentar abarcarlo todo desde los despachos de San Telmo. Con diez porrones por banda, viento de levante en las velas. Marín por un lado, en el otro Bonilla y allá enfrente Bajo de Guía.

Andalucía no se gobierna desde los despachos ni desde los coches oficiales. Aun no lo han entendido. Hacen miles de kilómetros sin saber a dónde van, como pollos sin cabeza. El mapa recorrido varias veces sin agenda y sin contenido. Así es como pretenden gobernarnos a todos. Y la máquina de propaganda de Canal Sur floreando los caminos por donde pasan. Los pétalos son hoy palabras. Todo lo que no sea bañarlos en loas infinitas está mal visto por el poder, que para eso se trajeron a Zancajo y a la Montero. Todo por la patria.

Una columna trajana

La oda infinita. La propaganda eterna. Todos los nombres en una columna trajana que recitan cada mañana desde las ondas de Canal Sur. Son aquellos que un día aspiran a estar en la historia, a ser recuerdo de los dioses, a estar en el olimpo andaluz. Todos llegan con las ganas de conquistar imperios, pero el despacho luego los atenúa a todos. Les enseña que son parte de un estado dentro de otro estado y que su soldada lleva el sudor del pueblo. Desde sus ventanas el mar no se ve, pero sí se ve el horizonte donde descansan los guerreros y los santos que todos ellos aspiran a ser.

Llegan los días aciagos para nosotros. Las promesas se han ido por los desagües de palacio. La lealtad al pueblo se ha cambiado por la lealtad al partido. Nada es lo que nos cuentan, nada es como lo cuentan. Los elegidos para gobernar están hoy de penitentes a las puertas de Marín y Bonilla, eligiendo vestiduras y colores. Muchos son los llamados y pocos los elegidos para portar el pesado manto del poder. Ahora pasarán del vulgo a ser los nuevos nobles andaluces, pasarán de las viejas gañanías a las galerías de palacio.


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