Bendodo con Andres Muriel

El consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, con uno de sus asesores. / EP

Opinión, Política

El blanqueo de la administración paralela

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La actual Junta del trifachito no quiere a sus funcionarios y laborales de la administración general. Nunca los ha querido, ni los querrá. Quieren una administración dócil, no quieren que alguien les diga lo que no pueden hacer, que un informe firmado por un funcionario estropee los planes de Bendodo o Moreno Bonilla. Eso no lo van a consentir. Lo mismo que no lo consentía el Susanato. Por eso ese odio africano que aflora hacia el personal pata negra de la Junta de Andalucía desde la sala de máquinas de San Telmo

A estas alturas ya se han quitado la máscara. La apuesta del trifachito pasa por la administración paralela de la Junta de Andalucía. Esa administración que denostaron, que llevaron a los tribunales en los ERE que pagaba IDEA. Eran los tiempos de apoyo al movimiento naranja de los trabajadores de la Junta contra el Decreto y la Ley llamada del Enchufismo, eran los tiempos de los 50.000 manifestantes en las calles y de los 50 diputados de Arenas. Eran los tiempos en que la hoy senadora del PP Teresa Ruiz-Sillero, entonces secretaria general del PP de Cádiz, gritaba en la calle Cánovas del Castillo la noche electoral: «!!!Nos hemos equivocado apoyando a los funcionarios!!!».

Y entonces vino el viraje de su partido cuando Zoido sustituyó a Arenas. El pacto del balcón de la Macarena llevó al poder interno al peor político que ha presidido el PP en Andalucía en su corta historia, un absoluto fraude electoral. Se dio la orden de enterrar la animadversión por la administración paralela y de empezar a virar la misma hacia los trabajadores de la administración general. Los mensajes empezaron a darse en prensa. Empezaron a leer hasta cartas enviadas. No todos estaban enchufados por el PSOE, había también militancia del PP, que eran los que salvaban a la Sodoma y Gomorra en que habían convertido a la paralela.

Empezó entonces el blanqueo de la paralela con el trifachito andaluz, y hasta Vox llegó al culmen de la gran mentira cuando pactaba eliminar los chiringuitos de la Junta en el pacto de apoyo al gobierno del Nocillato, mientras presentaba de candidata al Ayuntamiento de Sevilla a una trabajadora de la Fundación Progreso y Salud, uno de los más criticados y denostados chiringuitos de la Consejería de Salud donde trabajaba el ex ministro Bernat Soria.

Emparentados por la gracia del presupuesto público

Ya no diferenciaban entre cristiano viejo y cristiano nuevo en la administración andaluza. Todo era ahora de la misma naturaleza, de la misma sustancia y de la misma sangre, todos compartían el ADN y un antepasado común como especie. Todos estaban emparentados por la gracia del presupuesto público, que era el maná que los alimentaba a todos. Todos ungidos con el óleo santo de la pureza. Todos eran ahora hijos del dios de la Junta de Andalucía y herederos de su gloria.

Empezaron a enlucir todo el empleo que era espurio, según vociferaron todos en la campaña electoral. Adelgazar grasa de la que sobraba en el entramado público, limpiar la pus de la herida infligida durante los 38 largos años de tiranía socialista. Las largas listas de nombres proscritos se recitaban en los medios como oraciones perdidas al olvidado Atón. Aparecían en prensa con los cargos ocupados, alcaldías y concejalías, y las prebendas y las nóminas, algunos eran señalados como lectores de periódicos, otros porque no iban y cobraban, otros como apóstatas de lo público.

Los monaguillos y acólitos del nuevo gobierno andaluz lo purifican todo con el incensario del trifachito como un botafumeiro blanco y verde

Los apóstoles de la nueva legislatura llegaban con la amnistía ampliada el 77, con la lejía del olvido pegada en las manos, con la sombra alargada del ciprés donde enterraron las listas completas de los nombres proscritos con la solemnidad de un sepelio de reyes, llevadas sobre un armón como corresponde a los miembros de la realeza. No hubo oraciones, ni recuerdos a los caídos. Solo resurrección y gloria. Los monaguillos y acólitos del nuevo gobierno andaluz lo purifican todo con el incensario del trifachito como un botafumeiro blanco y verde. El espíritu de Infante los bendecía a todos en el nombre del Estatuto.

Desde la llegada al poder reniegan de la administración general, quieren hasta liquidar a los interinos y laborales más antiguos en códigos múltiples si alguien ocupa esas plazas. Un mundo al revés, donde a más méritos más eventualidad laboral. Despidos con pagados con pólvora del rey. Mientras, tienen planes para funcionarizar la administración paralela, para blanquearlos a todos, para cubrirlos con el armiño de los que fueron un día los pata negra. Pronto podremos ver en el BOJA todos los nombres de los elegidos para la gloria.


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3 Comentarios

  1. Avatar Josefa Garcia

    Todos iguales, gentuza sin principios ni moralidad .

  2. Avatar Embrujo

    Tanta lucha y al final….son todos iguales.

  3. Avatar Ángeles Suárez Pozo

    Yo, en una fuga de toda lógica y razonamiento, les pediría a los políticos, por favor, sea del partido que sean que sean creativos, inteligentes, humanos.

    Todo eso le pediría independientemente de la ideología que me da exactamente igual.

    Pero como dijo Cela y esta frase la guardo durante 30 años,nosotros les damos a los políticos los votos pero con los votos no le damos la inteligencia y la sabiduría ni la honestidad.

    Y añadía Cela que el mundo tenía que ser gobernado por las máquinas.

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