los planetas

Los cinco miembros del grupo granadino Los Planetas.

Cultura, Opinión, Política

Contra el analfabetismo selectivo, más negacionismo

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El grupo Los Planetas han vuelto a sus orígenes musicales, y se ha mantenido con sus mismas ideas antisistema que ha defendido siempre en el último single que acaban de sacar y que han hecho coincidir con el día de año nuevo. La canción se titula ‘El negacionista’ y ha sido polémica por los comentarios que mucha gente ha hecho de ella en las redes sociales

Está claro que eso no es la noticia de la que quiero hacerme eco. Polémica y redes sociales es una redundancia donde los merluzos y las merluzas de dos patas se dedican a nadar por las aguas más infectas y tóxicas. La polémica siempre la crea un tonto o un interesado. Cuando lo hace un tonto, su dependiente efecto contagio hace que estos se multipliquen de manera exponencial a la tontería que, valga la redundancia, posea el tonto cero o primigenio. Cuando lo hace un interesado, se aprovecha de todos esos tontos y tontas que nadan por esas aguas, para que piquen en cuanto ven un cebo tan apetitoso para estos como es la carnaza.

Es en el caos donde los interesados consiguen sus objetivos que son solo dos, no deben ser más para que entren en las cabecitas de los tontos. El primero es criticar lo que nos parece mal de alguien. Se suele hacer manipulando la verdad sobre lo que se está hablando hasta transformarlo en algo que nada tiene que ver con lo que haya dicho la persona criticada. Y la segunda es presentarse como la solución a ese tipo de personas tan nocivas a los ojos de los interesados.

Ya volveremos a esta parte, pero quiero hablar sobre Los Planetas, el objeto de la crítica. Son un orgullo de Granada, representan fielmente la cultura de una ciudad donde la mezcla de culturas se ha hecho arte entre sus canciones. La poesía es un baquetazo que le da Eric a la batería, mientras en el barrio del Albaicín las hijas de Enrique Morente le hacen el mejor homenaje posible, que es haciendo belleza a imagen y semejanza de él. Una poesía Lorquiana, el García bueno de la poesía granaína del siglo XX y universal.

Después tuvo que llegar Montero para mancharlo todo de política y ego. Fue llegar el siglo XXI y meterse a candidato de Izquierda Unida para la Comunidad de Madrid. Consiguió que no le votara casi nadie, hasta tal lugar fue su fracaso que se podría haber dicho casi de manera literal, que de haber podido no le habría votado ni su hija. Hace poco que se supo, que Elisa, su hija, es falangista y fiel seguidora de las doctrinas de José Antonio Primo de Rivera. Cuando uno no hace más que adoctrinar, ya sea en su casa, en la calle o en el medio de comunicación donde se colabore, es muy fácil que el tiro te salga por la culata, por la parte donde el gatillo es más sensible y el riesgo de disparo involuntario apunte donde más duele. Para Elisa, Beethoven fue el padre que hubiese querido que compusiera sus pasos, uno que de tanto hablar se quedara sordo, pero que fuera música celestial para los oídos de ella. El ego se le hincha por su parte cervantina, tantos amigos en el mundillo, que le ayudaron a abrir la pesada puerta de ese Instituto.

Jota, especialista en dificultar la dicción de sus propias palabras, en este tema se hace entender de manera nítida, clara, como esas mañanas que alumbran la Alhambra, y que ponen a bailar de alegría a los leones en su patio. En pleno siglo XXI, en España, solo puede no entender un texto, ya sea por escrito o en una canción, quien no quiera hacerlo, o quien no haya puesto interés en hacerlo, o quien no haya querido aprender.

En España, la escolarización es obligatoria para todos los niños y leer y escribir es una cosa que se piensa que está superada en nuestro país. Pues parece que no es así, y todavía no se sabe leer, y menos comprender un texto. Hace tiempo que los profesores españoles se quejan de la comprensión lectora de los alumnos, pero tristemente esas no son las razones interesadas de los que han criticado la canción de Los Planetas. Lleva mucho tiempo la visión sesgada de las cosas, manipular el significado real de una frase o texto, y hacerlo a sabiendas de que lo estás haciendo. O entendiendo unas partes del mismo que te interesan y criticando y cambiándole la acepción a otras, que bien saben que quería darle el autor. Tergiversar la lectura porque alguien critica cosas que para ellos son sagradas y darles connotaciones que solo están en sus cabezas tendenciosas.

Y ahora sí, vamos al lío. El negacionista es una canción que crítica el sistema y todos sus tentáculos de manipulación de masas. Jota dice claramente estar en contra de Miguel Bosé y sus teorías conspirativas trastornadas, y hace lo mismo con los terraplanistas, a los que dice, evidentemente, no creer. A este tipo de gente se les ha generalizado llamándolos negacionistas. Y aquí viene la supuesta jugada maestra por parte de los que nos mandan, llamando de la misma manera a todos los que no se crean cualquier dato o cifra que dé este gobierno, hasta hacerles comparar con los otros. Es una jugada que ha calado en las cabezas de los tontos e interesados de los que he hablado antes, pero en este caso, los interesados y los tontos se mezclan para hacer mucho ruido, aunque se les sigue distinguiendo con facilidad. Los tontos les hacen el trabajo sucio a los otros y se ponen en primera línea de batalla. Si no te crees las ideas intoxicadas y tendenciosas del gobierno que ellos sí que han votado, eres un negacionista y vil ser humano.

Saltan como energúmenos

Jota, en otra de las estrofas, dice “si me cuentas que esto es la democracia, y que la gente tiene el poder, voy a convertirme en negacionista”. Ante esto, los defensores de este gobierno lamentable, como todos, saltan como energúmenos, ellos que se creen más demócratas que los demás, que deben expandir los carnets en algún sitio que no sabemos. O te llaman facha, cuando muchos como yo no han votado en su vida a un partido de derechas y desde hace tiempo, directamente no votamos a nadie. No se dan cuenta que no están defendiendo unos ideales, sino a unas personas que se están enriqueciendo a su costa. Ellos sí que mejoran su calidad de vida, y la nuestra, o se queda como está, que sería lo menos malo, o directamente, la hacen peor. No acepto lecciones de moralidad de nadie que defienda a ningún partido político con representación. Que estén alienados, faltaría más, pero que el monstruo los devore a ellos.


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