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El pensamiento positivo hay que cultivarlo.

Opinión, Religión

Contexto mental y paz interior

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El entendimiento no surge simplemente de examinar los datos, sino de hacerlo en un determinado contexto. Al cambiar éste, las explicaciones intelectuales del anterior ya no encajan

Un paradigma es un contexto generalizado, un punto de vista. También puede significar campo general. Un paradigma, por lo tanto, determina de antemano el rango de posibles experiencias o descubrimientos y es un factor sobre el que la consciencia ordinaria no tiene conocimiento.

Veremos ahora cómo un cambio de contexto mental acerca de la realidad es indispensable en este camino hacia la paz interior. Debemos comprender la realidad espiritual y hacerla real en nosotros. Se dice que la mente no puede aceptar lo que no comprende así que se hace indispensable pensar sobre la realidad de forma distinta.

Cuando hacemos una foto, es muy importante el encuadre o enfoque, es decir la perspectiva o ventana a través de la cual nuestra vista, con la cámara fotográfica, ve la realidad. Puede ser un enfoque más pequeño, como lo que le pasa a los caballos de tiro que les ponen unas orejeras que limitan la visión a lo que tienen delante, el camino. La mente puede tener un contexto amplio o uno pequeño. Lógicamente, si tiene una perspectiva pequeña, como mirar por el agujero de una herradura, veremos solo el problema sin su contexto y eso nos hará perder la paz. El ampliar el contexto mental, entre otras cosas, es necesario para ganar paz.

Si imaginamos un mundo en dos dimensiones, y aparece una persona en tres dimensiones, se sorprenderán de que alguien les mire desde arriba, serán conscientes de las limitaciones que tienen con sus dos dimensiones. Pero, hasta entonces, no saben que están limitados. No podemos pensar fuera de nuestro contexto. Hace 2000 años pensaríamos quizá que la tierra era plana y el cabo de Finisterre en Galicia significaba eso: que ahí estaba el final de la Tierra. Galileo tenía intuiciones más avanzadas en su tiempo, pensaba que el sol se movía y que la Tierra tampoco era inmóvil. Tenemos ciertas intuiciones, pero necesitan un contexto para desarrollarse plenamente.

Cada cultura ha tenido un contexto. Por ejemplo, hace 2.000 años, existía esclavitud. Por desgracia, hasta mitad del siglo pasado las mujeres no votaban en la participación ciudadana, prueba evidente del machismo que existía. Necesitamos recontextualizarnos. A nivel espiritual, el contexto depende del nivel espiritual o de consciencia de cada persona. Por ejemplo en el catolicismo se ha desarrollado una moral de mandamientos, cuando en realidad la ética de Jesús es de consciencia, cosa que ha puesto en evidencia Newman. Con frecuencia, hay personas que, como el niño del cuento, exclama: «¡El rey está desnudo!».

Por ejemplo en algunas instituciones se pedían cuentas de conciencia a los súbditos. A fines del siglo XIX, el papa León XIII prohibió esa exigencia, «incluso bajo adulación», pues cada uno es libre de contar sus interioridades a quien quiera, o no contarlas. Esto está luego recogido en la Carta de los Derechos Humanos. Pienso en algunos matrimonios, donde se quiere mantener aún esa exigencia que está fuera de contexto. La libertad de las conciencias ha sido una de esas conquistas recientes.

Casuística puritana

Pero quedan muchos contextos equivocados tanto a nivel personal, familiar, social. En el marco de Occidente, se ha reprimido la sexualidad con el miedo al infierno, rebasando lo que dice Jesús, con una casuística puritana que ha hecho sufrir, y está haciendo sufrir a muchas personas, por un contexto erróneo o digamos anticuado. Además, la religión no debería reprimir sino iluminar cada contexto cultural. Así, dirá el papa Francisco: «Naturalmente, en la Iglesia es necesaria una unidad de doctrina y de praxis, pero ello no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella. Esto sucederá hasta que el Espíritu nos lleve a la verdad completa (cf. Jn 16,13), es decir, cuando nos introduzca perfectamente en el misterio de Cristo y podamos ver todo con su mirada. Además, en cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, atentas a las tradiciones y a los desafíos locales».


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