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La Avenida de la Constitución vacía durante el confinamiento.

Opinión, Salud

Cómo evitar el confinamiento de toda la población, protegiendo vidas y la economía del país

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Desde el inicio de la pandemia originada por el coronavirus denominado SARS-CoV-2, el gobierno nacional y los autonómicos han ido adoptando todo tipo de medidas más o menos efectivas, algunas de dudosa eficacia o incluso vulnerando el ordenamiento jurídico. La mayoría responden a la máxima que siguen los políticos incompetentes o que tienen intereses espurios: ante problemas complejos, soluciones sencillas. Y lo hacen sin analizar si estas soluciones crean nuevos problemas de más compleja solución o agravan el problema inicial, que podrían evitarse con la adopción de otras medidas que pueden tener igual o mayor efectividad, y sin crear nuevos problemas añadidos de más compleja solución, como explicaré a continuación

Ya es una evidencia que la covid-19, denominación asumida para el conjunto de síntomas que produce el citado coronavirus, afecta de forma grave a un determinado sector de la población: mayoritariamente, a personas de avanzada edad, en las que el sistema inmunitario se vuelve menos eficaz, y muy especialmente a las que ya padecían de ciertas patologías, así como a unas pocas personas con edades menores que padecían patologías de especial riesgo.

Son estas personas de la población las que, una vez contagiadas, normalmente acaban hospitalizadas, tratadas en las UCI o, lamentablemente, fallecidas, aunque también algunas se recuperan, sin y con secuelas. Además, es este sector de población el que colapsa los sistemas sanitarios por la covid-19, impidiendo que otras patologías graves sean detectadas y tratadas a tiempo, como ocurre con el cáncer.

Por otro lado, es una realidad que la mayoría de los niños, adolescentes y adultos jóvenes sanos, aunque se contagian con el coronavirus, al igual que les ocurre con la gripe vírica, no necesitan siquiera hospitalización, salvo raras excepciones. Y cuando sufren algunos síntomas, como dolor de cabeza, fiebre, etc., la inmensa mayoría de ellos sólo guardan cuarentena en casa hasta que se le pasan los síntomas, es decir, que la actuación a desarrollar es casi la misma que si tuvieran una gripe vírica: visita al médico, guardar cuarentena en casa, vigilar los síntomas por si se produce infecciones u otros síntomas que necesiten atención sanitaria añadida. Y digo casi la misma porque, en cualquier caso, deben rastrearse por si han mantenido o mantienen algún contacto estrecho con personas que tengan contacto directo con las especialmente vulnerables, con el fin de controlarlas igualmente (PCR, cuarentena, etc,).

De esta realidad se deduce que la población especialmente vulnerable está definida en su inmensa mayoría. La pregunta a realizar es: ¿por qué no se centran las medidas en esta población de riesgo, en vez de abarcar a toda la población sin tener en cuenta dichas variables de edad y patologías de especial riesgo? ¿Por qué confinar a la población cuyas vidas no están en riesgo y que, aunque se contagien, podrían seguir realizando su vida normal, incluso llevando las mascarillas y adoptando otras medidas adicionales si se creen necesarias para disminuir aun más los riesgos, sin tener que adoptar esa medida tan drástica del confinamiento total, de tan nefastas consecuencias en lo laboral y económico?

No soy el único que piensa así. Algunos expertos, como Martin Kulldorff, epidemiólogo de Harvard, mantiene esta tesis: las medidas de confinamiento legales deberían dirigirse a este concreto sector de población, a fin de protegerlos. Algunos profesionales del Servicio Andaluz de Salud opinamos lo mismo, aunque no nos preguntan a algunos o nuestras opiniones caen en saco roto.

Un confinamiento selectivo por edad y patologías de grave riesgo

Si prohibimos la entrada a menores de edad en locales de venta de alcohol, o para realizar cualquier otra actividad que igualmente ponga en riesgo su salud física o mental, ¿qué impide prohibir temporalmente a los mayores de 65 o 70 años, y muy especialmente si tienen patologías previas (son conocidas por sus médicos) la entrada en cualquier local cerrado que aumente el riesgo de su contagio, mediante los instrumentos jurídicos adecuados? ¿Qué impide hacer un confinamiento selectivo con este determinado sector de población cuyas vidas están en riesgo? Estamos hablando de medidas temporales adoptadas por motivos de salud pública, que presentan grandes ventajas.

Reflexionemos sobre estas posibles medidas y sus efectos, teniendo en cuenta que los mayores de 65 años en España, según el INE a 1 de enero de 2020, suponen un 19’43% de la población total, mientras que los mayores de 70 años sólo alcanzan el 14’32%, cifras que habrán variado ligeramente debido a los fallecimientos producidos durante la pandemia y los que han entrado en esos grupos por el transcurso del tiempo durante el año.

El confinamiento y la prohibición temporal a la entrada en locales cerrados (comercios, restaurantes, bares, cines, teatros, salones de juego, gimnasios, peluquerías, etc.) de esta población de edades avanzadas, sin o con patologías previas, disminuye enormemente la probabilidad de su contagio. Obviamente, deben ir acompañadas de otras medidas por parte de los poderes públicos y la población en general, evitando en lo posible el contacto directo con estas personas, salvo en los casos imprescindibles (discapacitados, atención sanitaria, etcétera). Entre esas otras medidas, deben potenciarse los servicios sociales y sanitarios, tanto autonómicos como municipales, públicos o privados, dedicados a los mayores confinados, los cuales deberán seguir escrupulosamente las medidas de protección e higiénicas adecuadas cuando tengan contacto con ellos.

Integrarían esas medidas necesarias el facilitar el suministro de alimentos, ropa y medicamentos directamente a sus viviendas o residencias; seguimiento periódico del estado de salud físico y mental por los servicios sanitarios de atención primaria y, en su caso, especializada, tanto públicos como privados, especialmente de aquellas personas que vivan solas; tener la posibilidad de comunicarse con sus familiares mediante teléfono o sistemas audiovisuales y, si fuera posible, separados físicamente mediante pantallas transparentes; permitir paseos limitados y en horas determinadas, solas o en compañía de sus parejas o de alguien si necesitara ayuda para andar, siempre con mascarillas FFP2 o superior (con suministro de los gobiernos) y por lugares sin concurrencia; y demás medidas encaminadas a que su salud general no empeore, no se sientan solas y tengan acceso a los suministros y servicios básicos y necesarios, incluso con ayudas públicas si es necesario para determinados casos en que sea imprescindible.

Es cierto que algunos mayores conviven junto a otros familiares en la misma vivienda por distintos motivos (cuidados indispensables, razones económicas, etc.). Siempre que sea posible, deberán aislarse dentro de la vivienda, lo cual exige cierta responsabilidad tanto de los convivientes como de las propias personas mayores. En los casos en que sea imposible aislar a estas personas mayores dentro de la propia vivienda, o no sea posible que sólo mantengan contacto con una sola persona conviviente, deberán adoptarse otras medidas adicionales para evitar el posible contagio, algunas ya conocidas: uso de mascarillas protectoras, higiene de manos y ropas, etc. En todo caso, se trata de minimizar los posibles vectores de contagio con los mayores.

Ventajas de las medidas temporales propuestas

Las ventajas de estas medidas, dirigidas directamente a las personas de edad avanzada, padezcan o no patologías de especial riesgo, son varias:

a) Se protege y alarga las vidas de estas personas, y todas las medidas se concentran en un solo sector de población, más fácil de controlar que toda la población en general.

b) Al disminuir drásticamente el contagio de estas personas, se evita el colapso de los centros sanitarios, permitiendo el diagnósticos y tratamientos de otras enfermedades que igualmente pueden ser mortales.

c) Dado que una gran mayoría está jubilada, no se limita o afecta a la actividad económica del país.

d) Permite la libertad de circulación del resto de personas y bienes, de forma que no se resiente la economía, y que tendría el efecto de aumentar los actuales ingresos tributarios y el empleo.

e) Se liberaría el millonario gasto en ayudas a empresas y autónomos, gasto sanitario extra provocado por el colapso de centros sanitarios, y demás gastos provocados por la pandemia, que podrían utilizarse para atender adecuadamente a este sector de población confinada, un gasto que, sin duda, será posible afrontar temporalmente.

f) Serían medidas muy concretas y fáciles de asimilar por toda la población, en vez de la proliferación y modificaciones constantes de medidas que se han adoptado desde el inicio de la pandemia, de muy compleja asimilación por toda la población.

Colaboración de las instituciones públicas y de la sociedad en general

Obviamente, estas medidas necesitan ser implementadas por los poderes públicos mediante los instrumentos jurídicos adecuados y reforzando los servicios necesarios de atención a las personas mayores o con patologías que necesitan un seguimiento casi continuo, así como con las ayudas económicas necesarias que sean imprescindibles. Pero, para su efectividad, dichas medidas necesitan también la colaboración de:

1º) las empresas, potenciando temporalmente, por ejemplo, el suministro adecuado de bienes y servicios a las viviendas afectadas por ese confinamiento;

2º) la población en general, incluidos los mayores, pues todos deben concienciarse y seguir estrictamente las medidas necesarias para evitar el contacto directo con los mayores afectados por el confinamiento, aunque sean familiares, salvo en casos de necesidad. Si los abuelos no pueden ver físicamente a sus nietos por unos meses, o estos a sus abuelos, sus vidas merecen ese sacrificio. Muchos podrían mantener el contacto mediante las redes de internet y móviles.

Igualmente, sería necesaria una campaña de educación y concienciación dirigida a toda la población, especialmente a los mayores afectados por ese confinamiento temporal (deben asumir que tienen un riesgo potencial), pero también al resto de la población en general, que debe volcarse en aras de la protección de sus mayores. Dirigir campañas a jóvenes, haciendo creer que todos son unos irresponsables (lo cual no es cierto), y que el resto de la población sí son responsables es un grave error, pues provocará la reacción contraria: la rebeldía en esas edades no puede ser desconocida por nadie. La responsabilidad es de todos, sin distinción de edad, y la campaña debe dirigirse a toda la población, centrándose en la necesidad de proteger a los mayores confinados, explicando los motivos con total claridad.

Salvando las lógicas distancias (las comparaciones son odiosas), debo recordar que, en casos de gran excepcionalidad, como puede ser emigrar para encontrar trabajo en otro país o incluso en el caso más extremo de una guerra, las separaciones temporales de familiares son habituales. Con esta reflexión pretendo explicar que debemos entender que hay momentos excepcionales en la Historia que obligan a adoptar medidas temporales y muy excepcionales a las que no estamos acostumbrados, pero que debemos asumir como necesarias para el bien de la mayoría. Algunas veces le tocará sacrificarse a un sector de la población (por ejemplo, jóvenes que van a la guerra, en el caso más extremo) y otras veces le tocará a otro sector, como puede ocurrir en este caso con los mayores, porque es obvio que a nadie le gusta estar confinado sin libertad de movimiento.

Son medidas temporales que, ciertamente, exigen ciertos sacrificios, pero sin duda evitarán dramas mayores que muchos españoles están viviendo con las actuales medidas, como el deterioro de su salud por falta de asistencia sanitaria, las pérdidas de sus trabajos o la ruina de sus empresas.


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15 comentarios

  1. Avatar M. Carmen

    Magnífica sugerencia a nuestros políticos.
    Gracias, me ha encantado el artículo.

  2. Avatar Patricia®

    Un artículo que detalla claramente como se deberían hacer las cosas y salir menos perjudicados en todos los sentidos. Muy interesante

  3. Avatar Lourdes.

    Total acuerdo ,blindar la tercera edad y personas de riesgo es por lógica la medida que se debía de haber tomado desde el principio ,pero a nivel mundial y que ningún pais haya actuado así da qué pensar .

  4. Muy bien me ha gustado mucho
    Ojalá alguien te haga caso muchas gracias

  5. Avatar Fernando

    Politicamente inviable en nuestra partidocracia….
    Gran articulo
    Un gran abrazo

  6. Avatar Mª Isabella Sánchez Rodríguez

    Gran artículo, así hubiera sido y sigue siendo una de las mejores formas de actuar.
    Decía ( Mark Twain) “ es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados”

    • Avatar Lola Martín Robles

      Muy bueno el artículo a ver si lo lee algún iluminado y lo pone en práctica.

  7. Otro artículo muy trabajado y bien expuesto de Luis Escribano, gracias.

  8. Avatar Nati Vazquez Millan

    Unas medidas muy buenas, pero los políticos no están por esa labor, creo que están en el, cuanto peor mejor. Ojalá esas medidas lleguen a algún político( bueno). Me gustaría hacer un inciso por si lo lee algún responsable del hospital Traumatologia de Granada. Se entra y se sale por la misma puerta, y la otra cerrada, no veo mucha lógica ahí si queremos evitar contagios. Gracias.

  9. Avatar Antonio Higueras Aranda

    Muy oportuno y lúcido, como ya es costumbre en el sello de Luis Escribano. La estratificación por edades, aplicando las medidas de confinamiento solo a los mayores de 70 años (aunque tiro piedras a mi tejado), combina el factor de una medida sanitaria ,con bajos efectos colaterales en la economía general: precisamente por no ser laboralmente productivos a estas edades. Ello no quita, que el “sector infanto-joven- adulto, con necesidad de estudios o de seguir trabajando, adopte las cautelas de protección conocidas.
    Es cierto que en el seno de muchos hogares conviven ambos grupos y que ello requeriría volcar ayudas selectivas; pero siempre serán más circunscritas y susceptibles de priorización. La imaginación es más que necesaria en esta epidemia, y no pasar por la nefasta solución total del cierre indiscriminado, pero los cerebros de los que toman las decisiones no suelen tener muchas circunvoluciones, y las pocas que poseen las emplean en sostenerse. Ellos, sin que son una pandemia, para lo que no habrá vacuna a corto plazo.

    • Me parece muy bien y lógico, sólo le pondría la pega de que hay mucha gente mayor que, ante la inevitabilidad de la muerte que se va acercando, prefiere poder ver a sus familiares y arriesgarse al contagio que estar confinados durante unos meses en los que, por una caída, por ejemplo, podrían morir solos en casa. La presencialidad es mucho más importante de lo que se piensa, y muchas personas mayores no se manejan con la tecnología. Aparte de que la depresión que puede provocar afecta a su sistema inmunitario; no es tan raro ver cómo una persona de 80 años enferma mejora de golpe tras una visita, y tampoco hay que olvidar a todos aquellos que sufren de soledad desde hace años y a los que les da la vida ir a hacer la compra y hablar con el dependiente, por ejemplo. Lo que no quita que haya que tener cuidado. Lo digo pensando en mí madre viuda desde hace unos meses, en sus hermanos y amigas, y en mi abuela de 97 años; algunos tendrán más miedo que otros, pero en cuanto les entra la desesperación de no poder ver a sus seres queridos, empiezan con problemas de salud.

  10. Avatar Encarnación Ruiz Castro

    Luis, totalmente de acuerdo contigo, qué bueno sería para todos, tanto psicológicamente, económicamente, etc. Ojalá los políticos escucharan. Gracias por el artículo.

  11. Avatar Pepe Calero

    D.Luis completamente de acuerdo con su exposición, espero que tomen nota los expertos del comité científico. Un abrazó.

  12. Avatar Eduardo

    Creo que ya ha llegado la hora de decir bien claro que somos libres y adultos , las restricciones son para los que no creen en la libertad y la elección personal y creen que es el estado quien debe salvarles (cuando es al contrario, nosotros debemos proteger al estado de derecho ) y lo que debe fluir es la verdad y que cada uno elija y sepa lo que hay en su casa y lo que elije hacer con su vida.
    El único modelo que sirve es servir a la verdad y a la libertad.

  13. Avatar Javier

    Pues sí, ese es el camino si no hay intereses bastardos. Pero si, además de premisas sanitarias y económicas, introduce usted premisas de poder y control político, entonces el resultado es el confinamiento «medieval» con que nos desactivan como sociedad.

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