vacunacion colapsada

Una imagen de la cola kilométrica de hoy en el Estadio de la Cartuja tomada a las 11:47 horas. / C. C.

Salud

Colapso en el vacunódromo del Estadio de la Cartuja: «Varias personas han sufrido mareos por el calor»

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Las miles de personas que estaban citadas hoy en el complejo deportivo que albergará la Eurocopa han tenido que padecer colas kilométricas de hasta dos horas al sol para vacunarse en otro día caluroso en Sevilla. Otra vez. «A este paso me voy de aquí a las diez de la noche», afirmó una acalorada Carmen, de 53 años. Enrique denuncia: «Varias personas han sufrido mareos por el calor y ha tenido que intervenir el personal sanitario que hay en el estadio». EL LIBRE trató de entrevistar a algún responsable de la vacunación en el estadio, pero un trabajador de la empresa de seguridad privada Menkeeper negó esa posibilidad de forma vehemente, coartando así la libertad de prensa, que es un derecho constitucional

Calor, sofoco, sopor, discusiones por adelantamientos indebidos en las colas, indignación, mareos, enfermos maltratados… Todo ello ha ocurrido hoy en el proceso de vacunación montado por el Servicio Andaluz de Salud, perteneciente a la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, en el Estadio Olímpico de la Cartuja, donde los responsables pasaron olímpicamente de proporcionar un carrito a una lesionada con muletas y de atender el malestar de una mujer operada que no soportaba estar más de una hora al sol debido a las altas temperaturas que se sufren hoy en Sevilla.

María del Carmen, esperando a la sombra de un árbol mientras su sobrina le hacía la larga cola debido a su dolencia postoperatoria. / P. N.

María del Carmen, de 53 años, estaba desesperada. Tuvo que llamar a su sobrina para que se pusiera en la cola. Así Carmen podía esperar al menos debajo de la sombra de un árbol. Colorada y sofocada por el intenso calor que hacía a las 13:00 horas, la indignación de esta mujer era directamente proporcional a los 60 minutos que llevaba esperando para vacunarse (tenía su cita a las 12:05 horas) en el momento de esta entrevista. Y todavía le quedaba un gran trecho hasta llegar a la Puerta 10. «A este paso me voy de aquí a las diez de la noche. Esto está muy mal organizado, porque a mí me la tenían que haber puesto cerca de mi casa, que vivo en Palmete», espeta. Carmen fue intervenida hace tres meses de una operación de reducción de estómago y todavía sufre algunas secuelas.

Imagen de la cola kilométrica de hoy en el Estadio de la Cartuja tomada a las 10:09 horas. / C. C.

«Llevo exactamente tres cuartos de hora», decía Rafael, de 55 años, a las 12:45 horas bajo un sol de justicia. Se podía ver en el rostro de Rafael el sofoco por estar esperando todo ese tiempo a la intemperie a 40 grados bajo el sol. Resultó curioso comprobar cómo mucha gente, ya desesperada, se refugiaba bajo los escasos árboles que circundan el estadio. El enfado y la indignación eran generalizados. «Nos tratan como animales», añade Antonio, que se comió dos horas de cola.

«Llevo alrededor de media hora esperando, pero espero que ya me quede menos. Lo de hoy no es normal. Vengo a que me pongan la segunda dosis y, para la primera, esperé muchísimo menos. No me han dado ningún motivo de este retraso. Y tampoco hay nadie que nos diga por qué puerta se entra«, revela Isabel, de 53 años.

Enrique, visiblemente acalorado, se llevó dos horas esperando a la intemperie, la mayoría de ese tiempo al sol. / P. N.

Enrique, de 52 años, soportaba las altas temperaturas del medio día con cierta resignación: «Llevo prácticamente dos horas esperando, desde las 11:10 hasta las 13:10 horas. Varias personas han sufrido mareos por el calor y ha tenido que intervenir el personal sanitario que hay en el estadio».

Carmen, de 55 años, tuvo que esperar la cola de pie con sus muletas, porque el SAS no le proporcionó un carrito, como sí hizo el día que la vacunaron con la primera dosis. / P. N.

Carmen, de 55 años, tiene un esguince, un desgarro en los ligamentos del tobillo, y no podía estar de pie. La cola se hizo insoportable para ella. «El día de mi primera dosis de Pfizer, los voluntarios de la Cruz Roja me recogieron en un carrito, pero no sé por qué no están hoy. Yo no puedo estar dos horas en una cola, porque no puedo apoyar el pie en el suelo», reclama. Al final, la organización le permitió la entrada sin tener que hacer la cola kilométrica.

Por su parte, Javier sufrió una hora al sol y, a punto de entrar por la Puerta 10, quiso ver el lado positivo: «Nos tenemos que vacunar todos y hay que asumir estas cosas. Cuanta más gente viene, significa que más gente se está vacunando».

Imagen de la cola kilométrica de hoy en el Estadio de la Cartuja tomada a las 10:22 horas. / C. C.

Ante el colapso reinante y la aglomeración de personas bajo un sol de justicia, fuentes de la Consejería de Salud aseguran que han reforzado hoy mismo la vacunación en el Estadio de la Cartuja «con 12 nuevos enfermeros, por lo que se abren 12 nuevos boxes de vacunación«. Pero esa decisión llegó tarde, porque ya miles de personas habían sufrido los estragos del calor y de la interminable espera durante toda la mañana y durante el día de ayer.

Imagen de la cola kilométrica de hoy en el Estadio de la Cartuja tomada a las 12:55 horas. / P. N.

Este cronista quiso entrevistar a algún responsable del SAS para preguntar los motivos del colapso y de la falta de previsión, pero un trabajador de la empresa Menkeeper Seguridad, adjudicataria del servicio de seguridad del Estadio Olímpico de la Cartuja desde el 1 de septiembre de 2019, negó esa posibilidad de forma vehemente y con la mascarilla bajada (infracción contra la salud pública, algo insólito dentro de un vacunódromo contra el coronavirus), coartando así la libertad de prensa, que es un derecho constitucional.


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