bbva ere

Las huelgas en las sucursales bancarias no impidieron los ERE. / EFE

Economía, Empleo, Opinión

CaixaBank, BBVA y Santander cerrarán más de 3.000 sucursales en toda España, dejando en la estacada a cientos de miles de clientes

Comparte este artículo:

Una vez estén CaixaBank y Bankia integrados en una misma plataforma tecnológica, la entidad iniciará el proceso por el que cerrará hasta 1.534 sucursales. Por su parte, BBVA acometerá el cerrojazo de 480 oficinas, dejando en la calle a cerca de 3.000 empleados, siguiendo la estela del Banco Santander, que ha echado a la calle a 3.572 trabajadores y cerrará 1.033 oficinas. Ancianos, personas con capacidades diferentes y habitantes de zonas rurales serán los más afectados por este brutal recorte de 3.047 sucursales

Un ERE no es solo un ERE. Un Expediente de Regulación de Empleo no solo implica la pérdida del trabajo por parte de un empleado. La función que ejercía ese trabajador también desaparece, dejando colgados a los clientes que tenía asignados. Porque hay gestiones que no se quieren ni se deben (a veces ni siquiera se pueden) hacer de forma telemática, ese adverbio tan manido durante la pandemia. Porque hay personas discapacitadas o ancianos que no pueden manejar la banca on line ni la aplicación de Vodafone ni la app de Endesa ni la de Iberdrola. Necesitan ir en persona a su sucursal para que le atienda gentilmente el gestor de turno. Si el consejo de administración de CaixaBank, con sus sueldazos multimillonarios, decide cortar cabezas en su plantilla a diestro y siniestro, que sepa que también está cercenando la vida de cientos de miles de personas a las que la sociedad parece querer marginar. Y ahora, por si fuera poco, el Banco Sabadell también se apunta a la utilización masiva de la katana.

El Santander, involucrado en el mayor fraude fiscal de Europa, tampoco se ha resistido a darle un puntapié a trabajadores y a clientes analógicos. En cuanto al proceso de cierre de oficinas, se han cerrado 999, mientras que las 34 restantes serán clausuradas a lo largo de este año.

La compañía de Ana Botín ha completado su ERE con la salida de los 3.572 empleados que contemplaba el proceso, de los que el 99,5% lo ha hecho en fase voluntaria, según ha informado Comisiones Obreras. Del total de salidas, 109 han correspondido al centro corporativo y 3.463 a Santander España. Dentro de Santander España, 153 empleados salientes tenían más de 62 años, 1.130 entre 58 y 61 años, 894 entre 55 y 57 y 206 entre 50 y 54, mientras que 1.080 trabajadores tenían menos de 50 años de edad. Aunque sean despidos incentivados, el dinero al final se acaba. ¿Cómo podrán reciclarse esos nuevos parados de menos de 50 años, una edad realmente complicada para reinsertarse laboralmente en plena crisis del coronavirus?

¿Estado del Bienestar?

No podemos hablar a boca llena de vivir en un Estado del Bienestar (Pedro Sánchez acaba de aludir a ese peligroso término por haber llegado a la inmunidad de rebaño en nuestra lucha contra el coronavirus) cuando una persona mayor de ochenta y pico años, sin coche o ya sin la capacidad plena de conducir, tiene que desplazarse al pueblo de al lado o al otro pico de la ciudad a sacar dinero o a realizar cualquier gestión bancaria. Y encima con horario recortado, solo hasta las 11:00 horas.

Todo son barreras, impedimentos y piedras en el zapato para clientes que tienen todos sus ahorros metidos en estos lugares sombríos repletos de ladrones de guante blanco, de mercaderes de Venecia impostados que solo quieren sacarte los cuartos sin escuchar realmente quién es y qué necesita la persona que tienen al otro lado de la mesa o al otro lado del teléfono. Y, aunque la horquilla de personas que tenemos entre 20 y 65 años seamos todos unos hachas en el manejo de aplicaciones a través del móvil, siempre hay operaciones que necesitamos hacer en persona, como la inversión en bolsa a través de tu banco de (des)confianza o la apertura de una hipoteca.

Los ‘samuráis’ de los bancos se olvidan de la brecha digital

No solo tendrán problemas las personas mayores o los individuos con capacidades diferentes. España es un país puntero en infraestructuras de telecomunicaciones (con la red de fibra óptica más capilar y voluminosa de Europa y la quinta del mundo). El 99,5% de la población española puede conectarse a la banda ancha móvil 4G y el 81% puede acceder a Internet a una velocidad superior a los 100 Mbps.

Sin embargo, y a pesar de todos estos progresos, aún queda mucho por hacer para conseguir una auténtica cohesión territorial en términos de conectividad, siendo las áreas rurales menos pobladas y con mayores dificultades de acceso las que concentran mayor número de población sin internet

En España todavía existían, a 19 de enero de 2020, 26.767 poblaciones con más de 10 habitantes a las que no llega una internet del siglo XXI (900 de estas poblaciones solo están afectadas parcialmente) y alrededor de 13 millones de personas estarían afectadas por esta falta de cobertura, según los últimos datos publicados por la Secretaría de Estado para el Avance Digital, dependiente del Ministerio de Economía.

La falta de cobertura afecta sobre todo a Galicia, Castilla y León y Asturias. Por el contrario, Illes Balears, La Rioja y Madrid son las regiones con menor número de poblaciones sin cobertura. Las provincias con más zonas sin cobertura son todas las gallegas, en especial La Coruña, con 5.300 poblaciones sin cobertura. Sin embargo, teniendo en cuenta el número de población afectada, el mayor volumen de población sin acceso a internet ultrarrápido se da en Cataluña (solo en Barcelona hay alrededor de 3,3 millones de personas), seguido de Andalucía y Valencia. En el otro extremo, se sitúan La Rioja y Navarra.

Polémica y desafección

Sin duda, esta decisión de los mandamases de estos bancos aumentará la diferencia de clases, dejando a su paso múltiples huelgas y manifestaciones de trabajadores bancarios que hacía muchísimos años que no salían a la calle a protestar.

En este sentido, la activista medioambiental Maribel Martínez vio venir todo este tsunami bancario, publicando el 19 de mayo de 2019 en Arainfo la siguiente reflexión: «Resulta que en 10 de las 17 comunidades autónomas de este país faltan bancos y, evidentemente, donde más se nota esa falta es en el medio rural. Solo en la última década se han cerrado en España 18.000 entidades bancarias, casi nueve de cada diez abiertas. Una realidad que a más de uno hace que nos preguntemos: ¿cuándo dejaron de ser los bancos un servicio público más para convertirse solo en empresas generadoras de multimillonarios beneficios a costa de nuestro dinero? La respuesta me la dio un desalentado vecino afectado en propia carne por ese abandono: «Los bancos, como otras empresas generadoras de servicios públicos imprescindibles para los ciudadanos (ahí están las eléctricas), solo piensan en su cuenta de resultados. La gente únicamente les interesamos si generamos parte de esos beneficios».

Los datos de una operación desalmada

CaixaBank comunicará a los más de 8.000 empleados que pidieron adherirse al Expediente de Regulación de Empleo (ERE) si su solicitud ha sido o no aceptada entre el 1 y el 20 de septiembre, una vez que este miércoles ha entrado en vigor el acuerdo de homologación de condiciones laborales. Según ha recordado SECB CaixaBank en una comunicación interna difundida por Europa Press, este miércoles 1 de septiembre ha entrado en vigor la homologación salarial para los trabajadores procedentes de Bankia y se ha hecho efectiva la integración laboral.

Desde este momento y hasta el próximo 20 de septiembre, CaixaBank comunicará a las personas que solicitaron apuntarse al ERE si su petición ha sido aceptada o denegada. En total, el banco recibió 8.246 solicitudes, por encima de las 6.452 salidas que se prevén. Si tras la primera fase de adhesiones quedasen vacantes sin cubrir, se abrirán las posteriores fases, con traslados y nuevos plazos de adhesión, para tratar de alcanzar el número total de salidas.

La primera ventana de salidas tendrá lugar el 1 de noviembre y el plazo de ejecución puede extenderse hasta el 31 de diciembre de 2022. Será el fin de semana del 12 de noviembre cuando se lleve a cabo la integración tecnológica de los sistemas operativos de ambas entidades y entren en vigor nuevas condiciones contractuales para los clientes procedentes de Bankia. Mucho cuidado en este punto.

Lucrecios por doquier

Y, tras toda esta información con reflexión incluida sobre cómo los clientes son los más perjudicados de estas operaciones, recuerden:  el presidente de BBVA, Carlos Torres, ganó 3 millones de euros en 2020, el año del mazazo pandémico. Y el presidente del nuevo CaixaBank que surge tras la fusión, José Ignacio Goirigolzarri, cobra 1,6 millones de euros anuales, el triple de lo que ganaba cuando presidía Bankia. Para más inri, cuando estaba al frente de Bankia, Goirigolzarri declaró una vez que «el sueldo de los directivos tiene que adaptarse al momento que viven las entidades«. Y la presidenta de Banco Santander, Ana Botín, percibió una remuneración total de 6,81 millones de euros en 2020, un 31,5% por debajo de los 9,95 millones que ganó en el ejercicio precedente. Estos tres deberían cambiarse el nombre… Lucrecio y Lucrecia proceden del latín lucrum, que significa beneficio o ganancia, pero con el matiz de avaricia, de provecho logrado con exceso y usura y de amor excesivo por el dinero. La etimología de las palabras sienta cátedra.


Comparte este artículo:

2 comentarios

  1. Tienes razón. Sin embargo, prefiero la gestión bancaria a una televisión pública obsoleta, chanchullera, desfasada y que pagamos entre todos con impuestos que deberían destinarse a pensiones que pronto serán recortadas.

  2. Avatar Victoria

    Excelente artículo. Gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*