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Monedero, Iglesias y Errejón, en los primeros tiempos de Podemos. / EFE

Opinión, Política

Aniversario del 15-M: auge y caída de Podemos en el adiós de Pablo Iglesias

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Vivimos tiempos de cambios. En los últimos 10 años han ocurrido en España tantas cosas en política que ha sido imposible asimilarlas. Todas son interpretables, de una u otra forma, según la ideología con la que las analices. Habrá gente que diga que son positivas, que nos llevarán a una sociedad mejor o que nos harán mejorar como pueblo; y habrá otras personas que expresarán lo contrario

Sin duda, una persona que no esté regularmente escudriñando diarios, medios de comunicación, redes sociales y BOEs no puede llegar a ser totalmente consciente de hasta dónde llegan esos cambios y de su importancia a corto, medio y largo plazo. Se nos escapan muchas cosas, pequeñas y grandes. Si trabajamos en el ámbito de la educación estaremos más informados sobre ese campo, si es en el de salud pues de igual manera. Pero, sin remedio, desatendemos lo que menos nos importa. Es imposible llegar a todo. Y por eso hacemos este artículo, que pretende ser un acercamiento a lo importante que ha ocurrido, ya sea bueno o malo.

Nos remontamos a 2011. Entonces nacía el 15-M o movimiento de los indignados. Ahí estábamos todos. Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que ha sido y será el mayor movimiento reivindicativo ciudadano en cuanto a población afín unida por unos mismos objetivos. El desencanto y la rabia por todo lo que estaba ocurriendo, por la crisis en la que nos veíamos inmersos y que no considerábamos justa, nos unió. La ciudadanía entonces vuelve a hablar de política, y no sólo hablamos, a veces hasta la miramos con lupa. Se pone en duda el capitalismo como sistema económico y social, su voracidad y facilidad para crear burbujas, injusticias y desigualdades, hace pensar que quizá el liberalismo económico que trajo la globalización no sea tan idílico como nos vendieron. Y, en gran medida, gracias al 15-M se precipitó el fin del sistema político bipartidista, corrupto hasta la médula. Primer logro y primera en la frente. Durante meses escuchamos en las televisiones que era el fin de una era política, pero estamos en 2021 y parece que todo tiende o vuelve hacia el lugar del que partimos… Podría decirse que no aprendemos.

Corrupción y moción de censura

Y el centro izquierda echa a Rajoy de la presidencia tras la primera moción de censura que sale adelante en la historia de la democracia española. El partido “más corrupto de Europa” según muchos medios, que sigue enjuiciado en muchos casos, y condenado como organización criminal, sale del gobierno tras destaparse casos muy importantes de putrefacción, digo de corrupción (perdón por el lapsus). Y pareciera que todo iba a cambiar de nuevo, pero ahí está el PP, que, con un simple y llano cambio de cromos, creó un espejismo con el que pareció hacer una limpieza profunda y vuelve al segundo puesto del podio a nivel nacional. Y se siguen haciendo las cosas igual allá donde gobiernan, (chiringuitos, privatizaciones, contrataciones fraudulentas, desvío de dinero…) y siguen apareciendo tramas de corrupción, hasta 261 casos de investigación.

Pero un cambio no siempre tiene por qué ser a mejor, y quien ascendió a la presidencia fue el segundo partido más corrompido de España, el PSOE, con nada más y nada menos que 134 casos a sus espaldas. Ambos serán llamados en redes sociales PPSOE, haciendo referencia con la unión de sus nombres al eslogan ¡PSOE, PP, la misma mierda es! que se pudo escuchar en las manifestaciones del 15-M. Y una vez más seguimos sin aprender. El bipartidismo ha creado a lo largo de los años una red clientelar de amiguismos, borreguismo, enchufismo y toda una serie de ismos partidocráticos tan extensa y con tantos brazos que ni toda la corrupción de España ni todo el dinero robado ni todo lo demostrado en los juzgados ha conseguido sacar del poder a los dos partidos. Al menos y por el camino, se logró que algunos corruptos entren en la cárcel, aunque todavía hay muchos en la calle o en sus despachos.

Másteres regalados, currículos falseados, cajas B, sobres con dinero negro, sobresueldos ilegales, tarjetas black, votos comprados, comisiones ilegales, monarquía y corona corrupta hasta la médula, facturas falsificadas, ordenadores con información clave destruidos a posta, cloacas policiales robando móviles y fabricando fake news, medios comprados, periodistas fabricando barro, enchufes de familiares, puertas giratorias e intereses comprados, evasión fiscal, nula separación de poderes, jueces comprados puestos y quitados a dedo, escuchas a políticos, privatizaciones encubiertas y sin encubrir de hospitales o empresas estratégicas, desvío de fondos, nula industrialización y total dependencia del exterior, abandono de los autónomos, recortes en derechos laborales, recortes en libertades fundamentales, titiriteros y raperos en la cárcel, recortes en las pensiones, recortes en educación, sanidad… en todo menos en sus sueldos y sobresueldos. Tramas de corrupción a nivel local, autonómico y estatal, sedes pagadas en dinero negro, donaciones de Irán o empresarios con intereses, seguimos sin saber quién es M. Rajoy… Y podría seguir, la lista es interminable. Pues ni todo esto ha sido capaz de hacer caer el sistema, o al menos a estos dos partidos. Imaginaos hasta dónde llegan esos tentáculos.

Podemos entra en escena

Y mientras tanto, Podemos entra a gobernar en algunos ayuntamientos consiguiendo la reducción de la deuda en algunos de los ayuntamientos en los que gobierna. Cumplen lo que dicen y demuestran que hay otra forma de hacer las cosas que funciona: no robando e invirtiendo en la gente. Tan sencillo y complicado a la vez. O quizá es una manera mucho más profunda… Quién sabe, esto daría para un análisis económico mucho más complejo y esto no va de economía, va de ideales.

Ya nadie duda de que Podemos y sus líderes son el partido más atacado (como si de una formación criminal se tratara) de la historia de la democracia. Y lo son por el enfrentamiento de facto y la denuncia pública de todo esto, porque usó (nunca mejor dicho) el descontento de la gente por todas estas circunstancias para entrar en el sistema. Y había miedo de algunos, mucho miedo, por perder el poder y los privilegios, o algo peor. Y los poderes económicos de este país pusieron su máquina del fango a funcionar y todos los medios de comunicación en su poder (que son casi todos) a fabricar fake news contra Podemos.

Se han creado bulos hablando de Venezuela, se han utilizado ecografías en periódicos, Irán, se ha sacado a la palestra la compra de una casa de la forma más normal y transparente que podría haber (cuando otros líderes las tienen regaladas, pero de ellos no se habla nada), se han sacado videos o declaraciones de contexto, la compra de un coche que no existía, sueldos que no son por las limitaciones del partido, atacados por dejar una beca en Harvard… y creado un discurso de odio tal que ha conseguido que parte de la población sienta animadversión por el Coletas y Podemos sin tener verdaderamente motivos de peso para ello o, al menos, motivos mayores o mínimamente cercanos a los que podría haber para odiar a cualquier otro partido que sí se sabe que se financian de manera irregular, como poco.

Y, sin embargo, en contraposición Podemos sigue siendo el partido con menos casos de corrupción, el único que no financia ninguna campaña a través de bancos ni tiene ninguna deuda con ellos, el más horizontal y transparente en la toma de decisiones, con más causas archivadas, el que más trabajo parlamentario realiza, el que menos miente en los debates y el que más defiende políticas de Derechos Humanos; pero parece que todo eso no cuenta. Los medios mandan y los borregos obedecen. 14 veces son las que han imputado a Podemos y en todas ha salido indemne. Pero el daño ya está hecho, las horas de tertulias rellenas, las portadas impresas y el odio por Podemos y Pablo Iglesias aumentando. Hemos llegado incluso a insultar el físico o la vestimenta de un político (como si esto importara) o a decir que estamos a favor de políticas de equidad de género, pero no de las que propone Irene Montero o su ministerio, de otras, las que sean.

Nadie duda que Podemos no es perfecto. Es un partido nuevo y con muchas imperfecciones, peleas internas, sin base ciudadana local en más de medio país, pérdida de democracia interna mientras más se crecía, caídas en incongruencias, incapacidad para llegar a cierto sector de la población, un líder que parecía perpetuarse en el cargo y lleno de ego, listas cerradas, aplausos al ciudadano Borbón por “respeto institucional” decepcionando así a miles de votantes, participación activa en la creación y el mantenimiento del ambiente de crispación, no criticar la ley electoral una vez entrado en el gobierno, colocación de afines, el caso Dina coleteando, contradicciones como decir que no se va a pactar nunca con alguien y terminar haciéndolo o tener que tragarse a compañeros en el gobierno cuando semanas antes estaban pidiendo su dimisión… El simple hecho de cogobernar con el PSOE es una gran contradicción en sí.

Esto son sólo algunos ejemplos. Y, además, ¿sabéis eso que dicen de que el poder corrompe? Pues puede ser que todo esto haya hecho que Podemos se haya alejado del 15-M para convertirse en algo más parecido a un partido político reformista más, a lo que ellos mismos llamaban “casta”. Mucho cuidado, esto no es broma. Muchas cosas que echar en cara a Podemos.

Elecciones de 2019

Y, tras años convulsos de idas y venidas de unos partidos y otros, llegan las elecciones de febrero y, a la postre, también en noviembre de 2019, que nos arrojan estos resultados finales:

  • PSOE: 6.752.983 – 28,0% – 120 escaños
  • PP: 5.019.869 – 20,8% – 88 escaños
  • Vox: 3.640.063 – 15,1% – 52 escaños
  • Unidas Podemos: 3.097.185 – 12,8% – 35 escaños
  • Ciudadanos: 1.637.540 – 6,8% – 10 escaños

Un par de curiosidades: mención especial a los soberanistas independentistas que, con 870.000 votos, consiguen 13 escaños (otro ejemplo más de la putrefacción del sistema, esta vez de un sistema electoral que no refleja ni respeta reglas básicas de proporcionalidad o representatividad). Por otro lado, Más País consigue 554.000 votos (3 escaños) que, en el caso de no haberse presentado y haber ido a Podemos, habría superado a Vox en votos. Aunque, por otro lado, es un supuesto que nunca se dará.

Y todo parecía oscuro, complicado para el PSOE. Pero, tras idas y venidas, se forma gobierno PSOE-Unidas Podemos con el apoyo de los independentistas, PNV, MP y algún otro. Y empieza la guerra. Tras años de medidas de recortes, liberales y vorazmente capitalistas, el Gobierno dice tener la intención de cambiar las cosas. Y se firma un programa, a priori, muy reformista y avanzado.

Logros de Podemos en el Gobierno

Entonces, la formación morada trató de cumplir su programa. Sí, ese panfleto que todos tienen que presentar cuando hay elecciones, pero que nadie se lee. Podemos se llevó toda la campaña defendiendo el cumplimiento del programa y el respeto a la Constitución (grande entre los grandes Julio Anguita) y, con 35 diputados, tras años luchando contra viento y marea, en pocos meses de legislatura, sin presupuestos, teniendo en contra al PSOE y en frente a casi todo el arco parlamentario, y con la covid de por medio, consiguen esto:

  • Revalorización de las pensiones según el IPC por Ley.
  • Subida del Salario Mínimo a 950 euros.
  • Ampliación del permiso parental.
  • Impulso de una agenda feminista y un ministerio independiente para una de las mayores lacras del país y nuestra cultura: el machismo, las desigualdades de género, poner sobre la mesa la importancia del lenguaje inclusivo y todo lo que supone. Eso sí, la manifestación del 8-M del año pasado, que nunca debió haberse celebrado porque ya el coronavirus se estaba propagando por España, fue un foco de contagio capital.
  • Subida en la dotación a la dependencia.
  • Ingreso Mínimo Vital.
  • Propuesta de Ley de Regulación del Mercado del Alquiler.
  • Los ayuntamientos podrán usar su superávit para asegurar la educación gratuita de 0-3 años y otras medidas sociales.
  • Medidas contra el juego y las casas de apuestas.
  • Creación de una Dirección General de Protección Animal.
  • Futura Ley de Protección Animal, la más ambiciosa de la historia de España.
  • Bajadas de las tasas universitarias y ampliación del número de becas y de las cantidades.
  • Ley de Protección de la Infancia (Ley Rhodes).
  • Ley de Emergencia Climática.
  • Tasa Tobin e impuesto a las tecnológicas en camino.
  • Ley de Eutanasia.
  • En el Ayuntamiento de Barcelona se impulsa el dentista municipal.
  • Implementación de oficinas anticorrupción.
  • Ley de Violencia Sexual.
  • Ley de protección de inquilinos en zonas de mercado tensionado, moratoria de cuatro años para los desahucios hipotecarios.
  • Ampliación de los plazos para que las denuncias de corrupción no prescriban. Derogación de la llamada Ley Berlusconi.
  • Prohibición de desahucios sin alternativa habitacional en pandemia.
  • Traer a la palestra la Agenda 2030. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (símil del pasado) fueron olvidados por los gobiernos anteriores.
  • Refuerzo a inspectores e inspecciones de trabajo para el sector de los cuidados del hogar o el campo.
  • Ley del Teletrabajo.

Pero no todos los logros se han visto reflejados en medidas o leyes. Hemos aprendido, con más claridad que nunca, cómo funciona la influencia del poder económico sobre el poder político, judicial y mediático. Hablamos como nunca antes de transparencia y se crean leyes para regularla. Se pone el debate de la plurinacionalidad sobre la mesa y se empieza a tratar el tema mediante el diálogo. Se visualiza la preocupación sobre la prohibición de puertas giratorias en sectores estratégicos y algunas comunidades lo atisban en decretos. Se lucha contra las multinacionales como Amazon, Globo, Cabify o Uber y su modelo laboral explotador, de falsos autónomos y precarizador. Por primera vez en mucho tiempo, se escucha de nuevo la opción de que se expropien o se nacionalicen las empresas de sectores estratégicos (que nunca debieron privatizarse por el PP de Aznar, sobre todo.), a las que se ha rescatado con fondos públicos antes de que se metan en quiebra o alguna circunstancia similar. Se instauran las listas cremallera para ayudar a la equidad de género en Podemos y el resto lo intenta, aunque sin éxito. Se destapan las Cloacas del Estado, estructura parapolicial creada por el PP, demostrada por un juez, para crear bulos, noticias falsas o simplemente “echar mierda” a sus adversarios políticos con el fin de hacerlos caer en las encuestas.

Ya nadie imagina una España sin estos logros. Y menos mal.

Pérdida de credibilidad

Sin embargo, hay dos manchas en el gobierno bicéfalo: Podemos no ha conseguido derogar la reforma laboral de Rajoy y ha consentido la fusión de Bankia, que fue rescatada con dinero del contribuyente que todavía no ha devuelto, con CaixaBank, que va a echar a la calle a más de 8.000 trabajadores. Estas dos lacras quitan aún más credibilidad al partido morado.

Como ya proclamó Rousseau hace tres siglos, «ningún hombre debe ser tan rico que pueda comprar a otros ni tan pobre que se vea obligado a venderse». Y que el Estado debe ser lo bastante fuerte y estar dotado de los medios necesarios para vigilar y garantizar que todo lo anterior se cumple. Algo que chocaba de frente con el sistema de libre mercado imperante.

Idealmente era y es muy bonito. Pero la irrupción de Podemos convirtió el arco parlamentario en una dicotomía derecha vs izquierda, y pasaron de ser el movimiento de todos a formar parte de ese arco y ser un peón más del juego. Y la gente dejó de movilizarse. Eso le hizo perder muchos apoyos y ganar mucha desconfianza.

Adiós a Pablo Iglesias

En todo lo conseguido estos años, ha tenido, para bien o para mal, un papel fundamental Pablo Iglesias. Ha cambiado la política, pero también la política lo cambió a él. Porque pretendió luchar solo, se echó más peso a la espalda del que cualquiera debiera y puede soportar, siguió luchando aún eslomao y encorvado, su ego no le permitía hacer otra cosa, pero eso le ha acabado tumbando. Y dimitió. La dimisión puede ser un acto muy noble. Por momentos pareciera que él quería convertirse en el héroe que necesitábamos, el salvador del país, y las personificaciones tan individualistas de movimientos tan amplios no son buenas. Que un político como Pablo Iglesias deje sus cargos para no lastrar a la izquierda dice mucho de él y calla muchas bocas, también de los que le acusaban de querer solo sillones y poder, pero quizá llega un poco tarde. Se podrá estar de acuerdo o no con sus ideales, pero es consenso que la presión que ha sufrido política, social, física, mediática y judicialmente ha sido absolutamente brutal. Eso sí, Iglesias se equivocó al quitar de en medio a Íñigo Errejón para poner a su entonces novia Montero. No hay un ejemplo más claro de ordeno y mando dentro de un partido que ése, precisamente una de las rémoras del sistema actual contra las que luchaba Podemos.

Y ahora que Pablo Iglesias no está, ¿qué excusa habrá para no votar a Unidas Podemos?

A lo mejor es que nunca hubo una razón real de peso para no hacerlo. Bueno sí. Aunque todo el artículo pueda dar a entender lo contrario, yo tengo mis razones para no votarles, y es que Podemos perpetua la partidocracia, con todo lo negativo que ello conlleva. Pero eso daría para otro artículo.


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