fernan y umbral

Fernán Gómez nació un 28 de agosto de 1921 y Umbral falleció un 28 de agosto de 2007.

Cultura, Opinión

28 de agosto, vida y muerte de dos genios

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Las casualidades solo tienen sentido cuando tienen coherencia. Que dos de los más grandes genios que dio el siglo XX en España, naciera uno y muriera el otro, un 28 de agosto, es una demostración del buen gusto que hasta a las coincidencias les gusta tener. A la tercera va la vencida, y me refiero a la frase de este texto donde estaría bien decir a qué dos personajes me refiero. Tendrá que ser en la cuarta, para que tenga sentido haber escrito las anteriores. Pero como no hay quinto malo, y menos hablando de estos dos portentos de la naturaleza, habrá que decir ya, que me refiero a Fernando Fernán Gómez y Francisco Umbral

El primero de ellos, nació un día como este de hace 100 años. El centenario hay que beberlo a traguitos cortos, saboreando lo añejo de una vida que no fue a ninguna parte, como lo van todas las que han sido aprovechadas al máximo. Un viaje, que como todos, empieza y termina en nosotros mismos. Lo difícil de mirar la vida, es quitarse de en medio ese ombligo nuestro, lleno de mugre mullida en nuestro egocentrismo. Hay que salir fuera de nosotros, a contar películas que expliquen a los demás, hacer un teatrillo con las cosas que les pasan, para poder volver a uno mismo y convertirse en ese personaje que no entendemos, ese actor tan malo que somos todos cuando no tenemos a quien darle la réplica en la escena de la vida.

Uno escribe para estar solo de manera acompañada, y aquí es donde aparece Paco Umbral, que murió otro 28 de agosto de 2007. Las coincidencias llegan también a este año, pues fue también el que eligió el azar, para que se marchara sin retorno Fernando Fernán Gómez. Hay que tener una vida imaginaria muy rica para que las historias se conviertan en escritos de un interés posible. Umbral escribía para guardarse la verdad, poner por escrito la mentira, para que esas hormigas moribundas se electrocutasen en el camino blanco del folio, si se les ocurría sincerarse. Vivir de contar mentiras es un arte que estos dos caballeros de quijotescas y serias figuras, practicaron con una excelencia que sí que era de verdad. Los imbéciles, porque esto no es una cuestión de juventud o de ser un abducido televisivo, sólo los recuerdan por anécdotas donde su carácter les dejaba en un pedestal, donde sólo pueden subir los que conocen y respetan el significado de las palabras libertad e independencia.

No querer firmar un autógrafo cuando se está comiendo en un restaurante, no es que sea lo normal, es que es lo que marca la decencia y el decoro. Cuando uno está comiendo con familiares, amigos o enemigos elegidos, amantes o parejas que te hacen sentir la individualidad como en ninguna otra ocasión, y alguien desconocido se le acerca a la mesa, lo más normal es pensar que viene a quitarte las croquetas o el jamón. O puede también que se haya equivocado de persona por una fisonomía muy parecida a la que estaban buscando. Pero uno puede equivocarse con la persona en cuestión, ¿pero también con las personas que lo acompañan? Es raro pensar que una conjunción astral quisiera juntar, en el mismo restaurante, dos mesas con personas tan parecidas. Ahora que lo pienso, esto podría ser una buena historia para escribir un cuento o relato corto. Si me quitan la idea, no se lo tendré en cuenta, la culpa ha sido mía por hacerla pública. El hombre en cuestión aseveró que hasta ese momento admiraba a Fernán Gómez, pero, como no le había querido firmar un autógrafo, pues ya no sentía esa pasión. Hay pasiones a las que el sentido les dura lo mismo que el común a los políticos.

A Umbral no le gustó que, en un programa presentado por una mujer que se mea en la ducha y se vanagloria de ello, no se hablara del libro que acababa de publicar y del que le habían prometido que sería una parte importante del programa. La paciencia de un ganador del Premio Cervantes siempre es mucha cuando lo que le rodea en un programa es el mal gusto y un público ávido de morbo y sangre. El mejor escritor español del siglo pasado se enfadó, porque el tiempo es una cosa valiosa cuando te das cuenta que lo estás perdiendo. Que se rían de ti, tanto el público en el plató como la presentadora, que de gran hermana tiene poco, y mucho de madre de la indecencia televisiva. El incumplimiento de lo pactado solo tiene sentido cuando la ganancia es enorme, cuando se consigue el amor de la mujer que se quiere, cuando se obtiene un trabajo bien remunerado y donde se respetan los derechos del trabajador, cuando la alegría y el placer es lo único que ven nuestros ojos y sienten nuestros cuerpos. Pero cuando el premio es conseguir audiencia y denigrar la imagen de uno de nuestros iconos culturales, dicho incumplimiento merece como mínimo enfadarse y decirlo bien alto. Hay quienes vienen a hablar de su libro y quienes repiten como loros retrasados los latiguillos con los que deberían flagelar sus derretidos cerebros.

Fernán Gómez y Umbral, con estos actos, dieron una de sus últimas lecciones. Si uno no se respeta a sí mismo, nadie lo hará. Y esto no tiene nada que ver con la mala educación o la falta de empatía, es justo todo lo contrario: cuando más se respeta a alguien es cuando se le dice lo que se piensa, aún a sabiendas de que se tiene más que perder que de ganar. Los desconocidos no tienen que tener ningún tipo de privilegio en el trato sobre las personas que conocemos, solo deben ser superiores en su papel de personas de las que dudar. Cuando te falten al respeto, nunca debes quedarte callado, sino decirlo en voz alta, pero solo en estas ocasiones. Uno, que ha leído mucho de ambos personajes y que a uno le conoció personalmente y del otro conozco personas que lo trataron, sabe que eran personas que, en el trato con los suyos, eran cariñosos y generosos, que a sus familiares y amigos los trataban con la alegría, la paz y la armonía que merecían. De su valía profesional dieron cuenta durante varias décadas, su legado es único y todo un ejemplo para los que vienen detrás. Su talento y su talante son dignos de ser copiados. Ojalá hubieran sido clonados. Las muchas ovejas de dos patas que llenan España desde que se fueron habrían dejado de mirar al rebaño. Estarían tostando sus lanas al sol de un eterno 28 de agosto. 


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Un comentario

  1. Avatar Jano Bifronte

    Enhorabuena. Bien escrito.

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